Por: Mariela Arvayo
Cananea, Sonora, a 18 de septiembre de 2026.- Del 20 de septiembre al 10 de octubre Guadalajara será la sede única de la Paralimpiada Nacional 2026 al recibir a más de 4 mil paratletas, quienes competirán en más de 10 disciplinas distribuidas en 6 complejos deportivos, convirtiendo a la perla tapatía en el centro del deporte adaptado en México.
Dentro de la selección Sonora se encuentra el joven de 18 años, Jesús Francisco Herrera Mendoza, el campeón de boccia que ha puesto en alto a Cananea y a Sonora en cada competencia a la que asiste, en esta ocasión es el único cananense dentro de esta justa deportiva y quien aspira a traerse la primera medalla en boccia, una presea sería histórica para su familia y para la ciudad.
Jesús Francisco tiene un diagnóstico de parálisis cerebral juvenil, él comenzó a practicar el deporte de boccia como forma de estimulación desde su niñez en CRIT Sonora, en 2024 fue candidato para acudir a Oaxaca representando a Sonora con tan solo 3 meses de entrenamiento profesional y se ubicó entre los mejores clasificados, mientras que en los juegos paralímpicos nacionales del 2025 se quedó a poco de avanzar al podio.
Su orgulloso padre, Omar Herrera, su madre y sus hermanas, han sido parte fundamental del desarrollo y crecimiento de Jesús como persona, pero también lo han apoyado para formarse como paratleta, disfrutando cada juego y animándolo. Pero su padre ha ido más allá, pues al no tener al alcance entrenamientos profesionales, ni el apoyo económico o instalaciones para este deporte, él mismo se ha preparado para convertirse en el entrenador personal, absorbiendo los costos y manteniendo a Jesús activo, con el respaldo a distancia de Carlos González, el entrenador estatal.
Tras meses de entrenamiento, en cuestión de unos días Jesús estará en la pista de boccia en Guadalajara, Jalisco, representando con orgullo a Cananea y a Sonora, con una fuerza y disciplina que emerge cuando esta dentro de una competencia. Esto no solo representa una oportunidad de ganar una medalla para Jesús y su familia, también es para visibilizar el talento, esfuerzo y disciplina de los atletas paralímpicos, así como para impulsar una cultura deportiva más incluyente y generar espacios que atiendan sus necesidades mientras desarrollan sus habilidades.
