¿Cómo una farmacia de medicamentos genéricos convirtió a una sencilla botarga en uno de los personajes más reconocidos de México?
Por: María del Carmen Figueroa Soto
Cananea, Sonora a 4 de junio de 2026.- La historia comenzó en 1997 con el nacimiento de Farmacias Similares. Desde sus primeros años, la empresa apostó por una estrategia poco convencional: crear un personaje capaz de transmitir confianza, cercanía y alegría. Así nació el Dr. Simi, un médico regordete, sonriente y amable que pronto comenzó a recorrer las calles y a formar parte del paisaje urbano mexicano.
Mientras muchas empresas invertían en campañas publicitarias tradicionales, el Dr. Simi estaba todos los días frente a las sucursales saludando, bailando, interactuando con las personas y posando para fotografías. Sin proponérselo, terminó logrando algo que muchas marcas persiguen durante años sin éxito: convertirse en parte de la vida cotidiana de la gente.
La fórmula resultó sorprendentemente efectiva. El Dr. Simi no compitió únicamente vendiendo medicamentos; construyó una personalidad reconocible, cercana y entrañable. Su característica forma de bailar, su simpatía y su apariencia amigable lograron conectar con personas de todas las edades.
Quizá uno de los mayores aciertos de la estrategia fue no intentar proyectar la imagen de una gran corporación. Mientras otras marcas buscaban transmitir exclusividad o prestigio, el Dr. Simi apostó por algo diferente: ser familiar. No buscó parecer el médico más importante del país, sino el médico que cualquiera podría encontrar en su colonia.
Con el paso de los años dejó de ser solamente la imagen de una farmacia para convertirse en uno de los personajes más reconocibles de la cultura popular mexicana. Muchos recuerdan primero al personaje bailando en la banqueta que a cualquier anuncio publicitario de la empresa.
La filosofía detrás de este personaje también se refleja en una de las frases más conocidas de su fundador, Víctor González Torres:
«El que aprende a dar, al dar es muy feliz.»
Bajo esa visión surgió la Fundación Dr. Simi, convertida en asociación civil y con presencia en distintas regiones del país mediante programas de asistencia social que benefician a miles de personas.
Tal vez una de las mayores singularidades del Dr. Simi sea el cariño genuino que despierta entre las personas. Basta recorrer las redes sociales para encontrar mensajes como «te amo, Dr. Simi», «mi doctor favorito» o «irradia alegría con sus bailes». Son expresiones poco comunes para una marca comercial y más cercanas al afecto que suele inspirar un personaje entrañable. Quizá ahí radique parte de su éxito: el público no lo percibe únicamente como la imagen de una farmacia, sino como una figura familiar capaz de arrancar una sonrisa en medio de la rutina cotidiana.
Mientras la mayoría de las estrategias publicitarias buscan captar la atención del consumidor, persuadirlo o vender un producto, el Dr. Simi alcanzó algo más complejo y duradero: despertar afecto. Más que una mascota comercial, terminó convirtiéndose en un personaje querido por varias generaciones de mexicanos. Quizá ahí radique la clave de su éxito: las personas pueden olvidar un anuncio publicitario, pero difícilmente olvidan a un personaje que las hizo sonreír.
Imagen: Dr. Simi Oficial (drsimi.com)
Fuente vestido de médico: El CEO, fotografía publicada el 2023. Consulta realizada el 3 de junio de 2026.
