Las fiestas del 4 de julio entre las ruinas de la antigua residencia del general Pesqueira
Por: María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal
Cananea, Sonora a 01 de noviembre, 2026. – Una crónica de El Heraldo de Cananea recupera las celebraciones que reunieron a una multitud, con exhibiciones de caballería y un acto solemne en el que fueron izadas las banderas de México y Estados Unidos.
En el marco del 125 aniversario de la declaración de Cananea como municipio independiente, las páginas de la prensa antigua nos permiten regresar a uno de los escenarios históricos de nuestra comunidad e imaginar como celebraron en La Cananea que apenas iniciaba en Cananea Vieja.
En su edición del 10 de julio de 1904, año II, número 44, El Heraldo de Cananea publicó una extensa reseña de las fiestas del 4 de julio, celebración de la Independencia de Estados Unidos que congregó a numerosos asistentes y dio lugar a distintos actos públicos en la población.
Entre los pasajes más evocadores de aquella crónica se encuentra la descripción de los terrenos donde años atrás había estado la residencia del general Ignacio Pesqueira. El periodista relató que el lugar se encontraba concurrido por una gran oleada de personas llegadas de distintos sitios.
En 1858 el General Pesqueira llegó Cananea con una escolta y estableció un campamento en El Ronquillo. Sosa Ballesteros presencia del General – Ignacio Pesqueira (1858).
A un lado de los terrenos destinados a los juegos y exhibiciones se alzaban las casas del general Pesqueira, cuyos torreones y almenas, ya semiderruidos por el paso del tiempo, evocaban antiguos castillos medievales. El periódico las describió como mudos testigos de combates de otros tiempos, mientras el bullicio de la multitud transformaba aquel paisaje en escenario de una celebración pública.
La crónica consignó también la participación de los Rough Riders, cuerpo de caballería que realizó evoluciones y maniobras bajo el mando de F. E. Beecher, así como las exhibiciones de la Gendarmería Fiscal, dirigida por el teniente coronel Emilio Kosterlitzky. Ambos cuerpos recibieron, según el relato, los aplausos de los espectadores.
Las banderas de dos naciones en un acto solemne
Uno de los pasajes más significativos de la jornada fue el acto solemne en el que se izaron las banderas de México y Estados Unidos. La ceremonia, enmarcada en las fiestas del 4 de julio, constituye un testimonio del carácter público y binacional de aquella celebración en Cananea.
El periódico también describió la presencia de integrantes del Ayuntamiento, miembros del Poder Judicial, empleados federales y de Hacienda, además de otras personas distinguidas, quienes ocuparon los palcos preparados para la ceremonia. La publicación calculó en más de 3,000 el número de espectadores que presenciaron los actos.
Más de un siglo después, estos detalles permiten recuperar una imagen de la vida pública de Cananea en los primeros años del siglo XX: una comunidad minera que celebraba una fecha significativa para Estados Unidos, mientras las banderas de ambos países ocupaban un lugar solemne en el acontecimiento.
Cananea Vieja: escenario y testigo de la historia
La descripción de las antiguas casas del general Pesqueira ofrece, además, una referencia para estudiar la transformación del paisaje de Cananea Vieja. Aquellas construcciones, con sus torreones y almenas deteriorados, formaban parte del entorno en el que se desarrollaron las celebraciones de 1904.
La crónica cobra especial relevancia en este mes de octubre, cuando Cananea se prepara para conmemorar 125 años de vida municipal independiente. Volver a estas páginas permite comprender que la historia de una comunidad no se construye únicamente a partir de sus fechas fundacionales, sino también mediante los acontecimientos, los espacios y las personas que dieron forma a su vida colectiva.
Este 31 de octubre, al volver la mirada hacia Cananea Vieja, podemos reconocer en sus antiguos terrenos algo más que un escenario del pasado: un espacio cuya memoria sigue ofreciendo nuevas pistas para comprender nuestra historia.
La prensa de época nos devuelve así una escena de 1904: una multitud reunida, cuerpos de caballería en maniobra, autoridades en los palcos y las banderas de México y Estados Unidos izadas durante un acto solemne. Una imagen histórica que merece ser recuperada y compartida con las nuevas generaciones.
Fuente: El Heraldo de Cananea, 10 de julio de 1904, año II, núm. 44. Transcripción documental MDCFS – Sosa Ballesteros presencia del General – Ignacio Pesqueira (1858).
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