Se despide apreciada enfermera Irma Lorena Miranda Sánchez.

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Hoy el sector salud de Cananea despide a una enfermera muy querida: Irma Lorena Miranda Sánchez.

Por: María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal

Cananea, Sonora, 3 de octubre de 2026.- Hoy, después de 41 años de servicio a la comunidad, la Licenciada Irma Lorena Miranda Sánchez recibió un reconocimiento por su destacada trayectoria en el Hospital General de Cananea, de manos de su director, Dr. Jorge Briseño Tapia, y de la jefa de Enfermería, Lic. Brenda Balbastro Córdova.

En este día tan especial, Irma estuvo acompañada por personal de la institución, familiares y amigos, quienes compartieron con ella un momento lleno de emoción al realizar su última “checada”, marcando el cierre de una importante etapa de su vida.

Aunque nació en San Luis Río Colorado, Sonora, Irma es cananense por adopción. Desde muy temprana edad hizo de Cananea su hogar, aquí creció, formó su vida y dedicó 41 años a una de las labores más nobles: cuidar y servir a los demás.

Reconocida por su desempeño profesional, pero también por su actitud de servicio, hablar de Irma es reconocer a una enfermera que brindó siempre un trato amable, respetuoso y humano a sus pacientes.

Ingresó hace más de cuatro décadas, cuando apenas tenía 20 años. Fue en 1985, atendiendo el llamado de la entonces jefa de Enfermeras, Marina Orantes, cuando inició como auxiliar de enfermería, en tiempos que hoy parecen pertenecer a otra época: cuando las jeringas eran de vidrio, las agujas de acero inoxidable se reutilizaban, las gasas se elaboraban a mano y los guantes de látex se lavaban, entalcaban y esterilizaban cuidadosamente.

Con un Baumanómetro manual y un termómetro de mercurio como algunas de sus principales herramientas, Irma demostró que el recurso más valioso de la salud no siempre es la tecnología, sino el corazón, la vocación y la calidad humana de quien atiende.

Su trayectoria representa no solo la evolución de la medicina y la enfermería, sino también la historia de un profundo compromiso humano y profesional.

A lo largo de estos 41 años, Irma fue testigo y protagonista de las transformaciones de la institución. Supo adaptarse a los cambios, a las nuevas formas de trabajo y a las distintas etapas administrativas y denominaciones que ha tenido el sistema de salud: desde los Servicios Coordinados de Salud Pública, Semeson y la Secretaría de Salud, hasta la actual etapa de IMSS-Bienestar.

Porque más allá de los cambios de nombre, estructuras o administraciones, hubo algo que permaneció intacto durante todos estos años: su vocación de servicio y su compromiso con los pacientes.

Irma vio pasar directores, médicos, personal administrativo, compañeros de limpieza y generaciones enteras de colegas. Su liderazgo, dedicación y espíritu de servicio la llevaron a ocupar el cargo de jefa de Enfermeras de 2006 a 2009.

Durante ese periodo no se limitó a dirigir: también inspiró y abrió caminos. Motivó a sus compañeras a continuar sus estudios, concluir la preparatoria y alcanzar el título de enfermeras para posteriormente seguir creciendo profesionalmente hasta obtener, con enorme orgullo, la Licenciatura en Enfermería.

Su trayectoria la llevó por diferentes áreas: quirófano, ginecología, pediatría, tococirugía, medicina interna, traumatología, consulta externa y, y finalmente, en el área de valoración y clasificación de pacientes de urgencias.

Pero su labor no se quedó dentro de las paredes del hospital. Irma también participó en campañas de vacunación en el área rural, recorriendo comunidades y acercando los servicios de salud a quienes más los necesitaban.

Cada comunidad visitada, cada jornada de vacunación y cada persona atendida formaron parte de una historia de servicio que fue mucho más allá de cumplir con una jornada laboral. Para Irma, cuidar la salud también significaba acercarse a la gente, escucharla y estar presente donde fuera necesario.

Quienes la conocen saben que ha vivido una filosofía sencilla, pero profundamente significativa:

“El trabajo no es trabajo cuando lo haces con amor.”

Y precisamente ese amor fue el que marcó su camino.

Hoy, Irma se jubila dejando uno de los legados más hermosos al que puede aspirar un profesional de la salud: el agradecimiento de sus pacientes, el cariño de sus compañeros y el recuerdo de una mujer que siempre tuvo una palabra de aliento, un gesto de humanidad y una empatía inquebrantable.

Se retira de la jornada laboral, pero no de la historia de quienes compartieron con ella estos años. Su nombre, sus enseñanzas, sus anécdotas y, sobre todo, su calidad humana permanecerá en la memoria de todos.

Hoy, con el corazón lleno de gratitud, Irma da gracias a Dios, a sus amigos, a sus compañeros y a todas las personas que formaron parte de esta noble labor.

Pero, sobre todo, dedica este gran logro a quienes han sido su mayor motor y su más grande inspiración durante cada jornada, cada sacrificio y cada día de trabajo: sus amados hijos y queridos nietos, y también sus hermanos, con quienes ha compartido una vida marcada por la unión, el cariño y ese respaldo familiar que permanece a lo largo de los años.

Después de 41 años de servicio, entrega y amor por su profesión, ha llegado el momento de cerrar un capítulo y comenzar uno nuevo.

Querida Irma, gracias por tu entrega, por tu ejemplo, por tu liderazgo y, sobre todo, por esa calidad humana que dejaste en cada persona que tuviste la oportunidad de atender y acompañar a lo largo de estos años.

Que esta nueva etapa esté llena de salud, tranquilidad, momentos inolvidables y, sobre todo, del amor de tu familia, que hoy seguramente comparte contigo el orgullo de verte llegar a esta meta.

Gracias por 41 años de servir con amor.

¡Ya eres parte de la historia!.

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