Una etapa que llega a su fin
Por: María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal
Cananea, Sonora, 13 de septiembre de 2026.— Con sentimientos encontrados, pero también con la satisfacción de haber cumplido hasta el último momento, este 9 de septiembre se formalizó la terminación de la relación laboral entre el Sindicato Minero de la Sección 65 y varios de sus trabajadores, mediante el pago de las liquidaciones correspondientes.
Más que un trámite laboral, para quienes durante años permanecieron al frente de las oficinas y de los espacios pertenecientes a la organización sindical, este momento representa el cierre de una etapa que marcó profundamente sus vidas y que, por su significado, forma también parte de la historia reciente de Cananea.
Una historia que comenzó hace 19 años
La huelga iniciada el 30 de julio de 2007 transformó la vida de cientos de familias mineras y tuvo profundas repercusiones en la comunidad de Cananea. El conflicto laboral, relacionado con los trabajadores de la empresa minera cuya concesión se encontraba en manos de Grupo México, se prolongó durante años y dejó una huella que trascendió el ámbito estrictamente laboral.
En medio de ese escenario, un reducido grupo de trabajadores de las oficinas de la Sección 65 permaneció firme en sus puestos y mantuvo la atención de los asuntos propios de la organización sindical, aun enfrentando las dificultades que significó la irregularidad en el pago de sus salarios y, en determinados periodos, la suspensión de estos durante meses.
Fueron años de espera, incertidumbre y sacrificio, pero también de compañerismo, lealtad y compromiso.
Trabajadores que permanecieron hasta el final
Entre quienes formaron parte de esta historia se encuentra Alma Lorena García Burgos, quien inició labores el 28 de marzo de 1980 y llegó a sumar 46 años de servicio.
Su trayectoria estuvo acompañada por un trato solidario y respetuoso hacia sus compañeros. Durante los años más difíciles permaneció al frente de sus responsabilidades, convirtiéndose para muchos en un ejemplo de constancia, compañerismo y compromiso.
También se encuentra María Luisa Montoya Paredes, quien inició labores el 21 de mayo de 1986. Quienes la conocen la recuerdan por su actitud positiva, su alegría contagiosa, su dinamismo y su disposición para trabajar y apoyar.
Sonia Patricia Newman Acuña ingresó el 6 de septiembre de 1993. A lo largo de estos años se mantuvo activa y solidaria, atendiendo los asuntos inherentes a su responsabilidad y procurando conservar el orden y la disciplina en su área de trabajo.
Por su parte, Manuel Esquer, quien inició labores el 21 de marzo de 1998, también permaneció firme y solidario durante este largo proceso.
En la Funeraria de Cananea estuvo asignada María de Lourdes Frausto Castro, quien ingresó a laborar el 10 de febrero de 1983 y, al igual que sus compañeros, se mantuvo firme y brindando su apoyo durante todos estos años.
Una vida entregada al Cine Teatro Casa del Minero
La historia de quienes trabajaron para la Sección 65 también alcanza a otros espacios que forman parte de la memoria colectiva de Cananea.
Entre ellos se encuentra el Cine Teatro Casa del Minero, donde se recuerda con afecto y respeto al Sr. Jorge Camacho López, quien inició labores en septiembre de 1952.
Durante décadas dedicó buena parte de su vida al cuidado y atención de este emblemático inmueble, desempeñándose prácticamente como un guardián del edificio y procurando siempre dar un esfuerzo adicional en cada una de sus responsabilidades.
Jorge Camacho falleció en 2015, pero su recuerdo permanece ligado al Cine Teatro Casa del Minero y al amor y dedicación que durante tantos años entregó a su trabajo.
También forman parte de esta historia:
Mercedes Montoya Vega, quien inició labores el 31 de enero de 1972.
María del Carmen Ureña Avellanes, el 15 de noviembre de 1973.
Rosa Elena Valenzuela García, el 25 de mayo de 1976.
Guadalupe López Pesqueira, el 11 de agosto de 1983.
Cada una, desde su respectiva responsabilidad, dejó una parte de su vida en el servicio a la organización sindical.
No todos aceptaron la liquidación
El proceso de terminación laboral contempló también a trabajadores de otros espacios pertenecientes a la organización, entre ellos los de la Granja “La Gloria”.
Sin embargo, en este caso, los trabajadores decidieron no aceptar la liquidación, por lo que su situación permanece en una circunstancia diferente a la del resto de sus compañeros.
La voz de quienes compartieron el camino
La dimensión humana de este momento puede entenderse también a través de las palabras de los propios mineros, algunos de ellos compañeros de quienes durante 19 años permanecieron firmes en las instalaciones de la Sección 65.
Tras conocerse la conclusión de esta etapa laboral, las expresiones de reconocimiento hacia las empleadas y empleados de la Sección 65 no se hicieron esperar.
“Eternamente agradecidos con el personal de oficinas que durante muchos años prestaron sus servicios a la Sección 65, muy en especial en estos años tan difíciles que fueron parte de nuestra lucha. Su trabajo dejó huella en todos los que tuvimos la suerte de compartir este camino con ustedes.”
Entre los mensajes compartidos prevalecieron palabras de gratitud por los años de servicio, así como el reconocimiento a quienes, se señaló, desempeñaron su labor con orden, firmeza y lealtad.
También hubo quienes expresaron que, aunque nunca pertenecieron formalmente a la Sección 65, se sienten parte de ella por los vínculos familiares, la solidaridad y las luchas que durante décadas han formado parte de la vida de Cananea.
“Cada pedazo que desaparece se lleva parte de la vida de muchos cananenses”, expresó uno de los mensajes, al referirse a la salida de quienes durante tantos años estuvieron al servicio de la organización sindical.
Son palabras que reflejan que, para muchos, la despedida de estos trabajadores va más allá de una relación laboral que concluye: es también el cierre de una etapa que dejó huella en la memoria colectiva de Cananea.
“Nuestro respeto a esas mujeres que nunca dejaron a nadie sin atender. Dios las bendiga y disfruten su gran esfuerzo y, sobre todo, su tan larga espera de algo que era de ustedes.”
Otros compañeros también hicieron llegar sus felicitaciones, bendiciones y reconocimiento por la lealtad y el trabajo desempeñado durante tantos años en la Sección 65.
El sentimiento de quienes hoy cierran esta etapa
Pero detrás de las cifras, las fechas y los documentos existe una historia que solamente pueden contar quienes la vivieron.
Lorena “Lorenita” García Burgos, como la nombran cariñosamente, ingresó a laborar en la Sección 65 el 28 de marzo de 1980 y dedicó 46 años de su vida a esta organización. Al hablar de este momento, no pudo contener las lágrimas.
¿Qué sientes al llegar hoy al final de esta etapa?
“Nostalgia”, respondió entre lágrimas. “Fueron muchos años de mi vida. Jamás esperé que esto nos iba a pasar. Lo único que puede compensar el pago, que no fue como lo esperábamos, es el hecho de que nos quedó pensión”.
Al recordar lo que significaron estos años, reconoce que una de las mayores dificultades fue “sobrevivir sin un solo peso de aumento, aguantar tantas cosas que pasaron y despedir a tantos compañeros”.
Sin embargo, pese a todo lo vivido, Lorena asegura que permanecer hasta el final representó para ella una cuestión de lealtad:
“Me sentí ser leal a mi trabajo. Hubiera querido que esta lucha se ganara; fue mi sueño desde niña y hoy que no vamos a estar se me hace muy duro”.
Sus palabras resumen buena parte de lo que significó este largo periodo para quienes permanecieron vinculados a la Sección 65. No fueron solamente años de trabajo; fueron años de espera, incertidumbre, compañerismo y también de despedir a personas con quienes compartieron una parte importante de sus vidas.
¿Qué te llevas de todos estos años en la Sección 65?
“Una gran lección de vida. Siempre estaré agradecida con todos los trabajadores y funcionarios que pasaron a lo largo de mi vida. Fue darle el mejor de los tratos hacia ellos y fui correspondida. Siempre he recibido un trato respetuoso, amable de ellos. Me siento muy querida”.
Y quizá en esas últimas palabras se encuentre una de las mayores riquezas de una vida laboral: saber que, más allá de las circunstancias y de la forma en que hoy termina una etapa, quedan el respeto, el cariño y la huella que se construyó entre compañeros durante décadas.
Una página que se cierra
El 9 de septiembre de 2026 quedará como una fecha significativa para quienes hoy concluyen formalmente su relación laboral con la Sección 65.
Para ellos termina una relación de trabajo; para otros, termina una espera de casi dos décadas. Pero para Cananea, también se cierra una página de una historia que comenzó con la huelga de 2007 y que durante años estuvo presente en la vida cotidiana de la comunidad.
Quedan los recuerdos, los años de servicio, los compañeros que ya no están, los momentos difíciles y también los vínculos construidos durante décadas.
Porque detrás de cada expediente, cada liquidación y cada fecha de ingreso, hay una persona que entregó una parte importante de su vida a su trabajo.
Y hoy, después de tantos años, comienza para ellos una nueva etapa.
Una etapa que llega con sentimientos encontrados: nostalgia por lo que termina, gratitud por lo vivido y esperanza por el camino que ahora comienza.
