
Cananea, Sonora, a 27 de septiembre de 2026.- La mañana de este viernes dos contingentes de alrededor de 30 jinetes cada uno, iniciaron la cabalgata en honor a San Miguel de Arcángel, el santo patrono del municipio de Bacoachi, una tradición que ha unido a familias de Cananea desde hace más de 20 años.
En el caso de la cabalgata de la familia Elías, esta tradición inició en 2003 por el profesor Rafael Maytorena, el veterinario Martín Elías, David Elías y Pedro Singh, mientras que la familia Dávila comenzó en el año 2005, en ambos casos participan desde pequeños, jóvenes y adultos en este recorrido que mezcla las tradiciones de la región con la devoción religiosa.
Tras recibir la bendición del Padre, los jinetes partieron hacia su destino a Mututicachi, para retomar el recorrido este sábado, unirse a más jinetes del municipio de Bacoachi, y culminar en la iglesia San Miguel de Arcángel, donde hacen entrega de ofrendas florales y presentan sus peticiones o agradecimientos.
A la caravana se sumaron vehículos de familias que acompañaban a los jinetes apoyando en hidratación o alimentos, además de la colaboración de autoridades municipales, quienes mantuvieron el orden en la carretera Cananea a Bacoachi para evitar algún incidente con otros usuarios.
LA LEYENDA QUE MARCA LA DEVOCIÓN A SAN MIGUEL DE ARCÁNGEL
Las festividades a San Miguel de Arcángel son una fervorosa actividad religiosa que recuerda una leyenda, se dice que una noche un numeroso grupo de apaches avanzó hacia el entonces pueblo con la intención de arrasar el asentamiento y prender fuego a la iglesia.
Muchos de los habitantes superados en número y sin posibilidad de defensa, se refugiaron aterrados dentro de sus casas y del templo, esperando lo inevitable. Sin embargo, cuando los atacantes intentaron cruzar el atrio, de entre la oscuridad apareció un guerrero desconocido que portaba una enorme espada brillante y se lanzó solo contra los invasores, quienes observaban desde lejos aseguraban que se movía con una rapidez indescriptible, no humana.
Minutos después, el silencio cubrió el lugar, los cuerpos de los atacantes yacían esparcidos frente al templo, mientras los sobrevivientes huían hacia la sierra presas del miedo. Cuando los habitantes salieron de sus escondites junto con las autoridades del pueblo, nadie podía explicar cómo un solo hombre había logrado derrotar a todo el grupo armado sin que nadie reconociera su rostro.
Entre los caídos encontraron a uno de los apaches gravemente herido, pero que se mantenía aún con vida, al ser interrogado en el poco español que podía hablar, dijo haber visto a un ser con enormes alas combatir sobre el atrio de la iglesia y aseguró que el guerrero volaba de un lado a otro mientras usaba una espada de fuego que caía sobre ellos con fuerza implacable.
La noticia recorrió rápidamente el pueblo y tiempo después, cuando el sacerdote regresó a la comunidad y escuchó los testimonios, la conclusión fue inmediata, había sido el propio San Miguel Arcángel, patrono de Bacoachi, quien había descendido del altar para proteger su templo y a sus fieles. Desde entonces, los habitantes comenzaron a creer que el pueblo estaba bajo resguardo divino y la leyenda asegura que, después de aquella noche, los ataques cesaron por completo.
