Por: LC María del Carmen Figueroa Soto
Cananea, Sonora a 07 de septiembre de 2026.- La menopausia es una etapa natural de la vida, pero los síntomas que afectan la calidad de vida merecen atención médica, señala el ginecólogo y obstetra Daniel Figueroa Soto
La menopausia no es una enfermedad, pero tampoco significa que una mujer deba resignarse a vivir con molestias que alteren su descanso, su estado de ánimo, su vida sexual o sus actividades cotidianas.
Aunque suele hablarse de la menopausia como el momento en que desaparece la menstruación, en realidad se trata de un proceso que comienza desde años antes. El climaterio es una etapa de transición en la que los ovarios comienzan a producir hormonas de manera más irregular y pueden aparecer diversos cambios físicos y emocionales.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la menopausia natural ocurre generalmente entre los 45 y 55 años y se considera establecida después de 12 meses consecutivos sin menstruación, cuando no existe otra causa que explique la ausencia del periodo.
El Dr. Daniel Figueroa Soto, Ginecólogo y Obstetra, explica que los primeros cambios pueden presentarse varios años antes de la menopausia.
Entre ellos se encuentran las alteraciones del ciclo menstrual, bochornos, sudoraciones nocturnas, cambios en el sueño, irritabilidad, ansiedad, cansancio, dificultad para concentrarse, modificaciones en el deseo sexual y resequedad vaginal.
Sin embargo, no todas las mujeres viven esta etapa de la misma manera ni presentan los síntomas con la misma intensidad. La OMS también reconoce que mientras algunas mujeres tienen pocos síntomas, en otras estos pueden ser suficientemente intensos para afectar sus actividades diarias y su calidad de vida.
Cuando no debe atribuirse todo a la edad
Uno de los mensajes que el especialista considera importantes es aprender a distinguir entre un cambio propio de esta etapa y una situación que requiere valoración médica.
Cuando los síntomas comienzan a afectar el sueño, el trabajo, las relaciones personales o la vida sexual, no deberían simplemente atribuirse a la edad.
También es importante consultar ante sangrados muy abundantes o irregulares persistentes, sangrado después de las relaciones sexuales y, especialmente, cualquier sangrado vaginal después de la menopausia.
Los bochornos y las sudoraciones nocturnas pueden ser particularmente incapacitantes porque interfieren con el descanso y pueden provocar cansancio durante el día. A ellos pueden sumarse insomnio, ansiedad, irritabilidad, fatiga, dificultad para concentrarse, resequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales, disminución del deseo sexual y síntomas urinarios.
Existen alternativas para atender los síntomas
El tratamiento, explica el Dr. Figueroa Soto, debe ser individualizado.
Dependiendo de las características de cada mujer, pueden considerarse tratamientos hormonales y no hormonales. En determinados casos pueden utilizarse estrógenos y, cuando la mujer conserva el útero, acompañarlos de un progestágeno para protección endometrial. Para algunos síntomas genitourinarios también existen tratamientos locales.
El manejo no depende únicamente de medicamentos. El ejercicio, una alimentación adecuada, evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol, mantener un peso saludable y cuidar el sueño forman parte integral del cuidado durante esta etapa.
La terapia hormonal puede ser una opción para algunas mujeres con síntomas menopáusicos moderados o severos, particularmente en mujeres menores de 60 años o dentro de los primeros 10 años después de la menopausia, siempre después de valorar individualmente los beneficios y riesgos.
No es un tratamiento que deba iniciarse por cuenta propia. La valoración médica debe considerar antecedentes personales y familiares, edad, tiempo transcurrido desde la menopausia, tipo de hormona, dosis y vía de administración.
Cuidar los huesos y el corazón también es parte de esta etapa
La atención de la mujer no termina cuando desaparece la menstruación.
Después de la menopausia adquieren especial importancia la salud ósea y cardiovascular. La disminución de estrógenos se relaciona con una mayor pérdida de densidad ósea y, con ello, un mayor riesgo de osteoporosis y fracturas.
El Dr. Figueroa Soto recomienda prestar atención a la alimentación, consumir calcio y vitamina D cuando estén indicados, realizar ejercicios de carga y resistencia, evitar el tabaco y valorar individualmente el riesgo de osteoporosis y la necesidad de una densitometría.
En cuanto al corazón, es importante mantener bajo control la presión arterial, glucosa, colesterol y peso, además de conservar una actividad física regular.
Y existe otro aspecto que con frecuencia se deja de lado: la salud sexual.
La resequedad vaginal, el dolor durante las relaciones sexuales y la disminución del deseo no deben considerarse necesariamente como consecuencias inevitables de envejecer. Existen alternativas de tratamiento que pueden mejorar notablemente la calidad de vida.
El mito de que hay que resignarse
Para el especialista, uno de los principales mitos que deben dejarse atrás es pensar que la menopausia es una enfermedad y que la mujer tiene que resignarse a sufrirla.
Es una etapa fisiológica de la vida, pero eso no significa que una mujer deba permanecer con síntomas que deterioren su bienestar.
También considera importante desterrar la idea de que toda terapia hormonal es peligrosa. La realidad es más compleja: sus beneficios y riesgos dependen de las características de cada paciente, por lo que la decisión debe tomarse de manera individual y con orientación médica.
La propia OMS señala que existen intervenciones tanto hormonales como no hormonales que pueden ayudar a aliviar los síntomas de la menopausia y que las opciones deben analizarse tomando en cuenta la historia clínica, las necesidades y las preferencias de cada mujer.
Una nueva etapa, no el final
Más allá de los síntomas y los tratamientos, quizá el mensaje más importante del Dr. Daniel Figueroa Soto es cambiar la manera en que se mira esta etapa de la vida.
“La menopausia no significa que terminó una etapa de la vida; significa que comienza otra que merece la misma atención y cuidado.”
Una mujer después de los 45 o 50 años todavía tiene muchos años de vida por delante. Cuidar sus huesos, su corazón, su salud metabólica, su salud sexual y su bienestar emocional puede hacer una enorme diferencia en la calidad de esos años.
No debemos normalizar el sufrimiento solamente porque sea frecuente.
Si un síntoma afecta la calidad de vida, vale la pena hablar con el ginecólogo y buscar una solución.
Dr. Daniel Figueroa Soto
Ginecólogo y Obstetra
Clínica del Pilar
Avenida Michoacán No. 198, Col. San Benito, Hermosillo, Sonora.
Tel: 662 120 0296
