Fue demolido antiguo Dispensario Antituberculoso de Cananea

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Desaparece un edificio, permanece la historia del antiguo Dispensario Antituberculoso de Cananea

Por: LC María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal

El inmueble ubicado a un costado de la histórica Cárcel de Cananea fue durante la década de 1950 un espacio dedicado a la atención de una de las enfermedades que mayor preocupación generaba en aquella época.

CANANEA, SONORA. – Este 19 de agosto comenzó la demolición de un antiguo edificio ubicado sobre la avenida Juárez, a un costado de la histórica Cárcel de Cananea, hoy Museo de la Lucha Obrera.

La construcción que ahora desaparece físicamente guarda, sin embargo, una historia poco conocida: durante la década de 1950 albergó el Dispensario Antituberculoso de Cananea, un espacio dedicado a la atención de una enfermedad que durante buena parte del siglo XX representó uno de los principales problemas de salud pública.

La historia de este inmueble fue recuperada en 2025 por David Ayala Lavander, quien compartió fotografías antiguas y datos sobre su construcción e inauguración, señalando la participación del Club de Leones de Cananea en esta obra.

La lucha contra la tuberculosis: Para comprender la importancia que tuvieron estos espacios es necesario situarlos en el contexto sanitario de aquellos años.

Francisco Javier Muro Dávila, en el capítulo Historia de la Salud en Sonora, 1943-2000, incluido en Cien años de población y desarrollo, señala que durante los primeros años de los Servicios Coordinados de Salud Pública en Sonora los programas sanitarios se desarrollaban mediante campañas y brigadas específicas, de acuerdo con la situación epidemiológica de las enfermedades transmisibles.

Dentro de estas acciones, la campaña antituberculosa recibió especial atención, incluyendo brigadas ambulantes destinadas a atender a los enfermos en sus domicilios. El mismo trabajo documenta la existencia de dispensarios antituberculosos en otras ciudades del estado durante aquellos años.

Es en este contexto sanitario en el que debe entenderse la existencia del dispensario de Cananea, aunque su historia particular estuvo vinculada también con la participación de organizaciones de servicio de la comunidad.

Una obra del Club de Leones: De acuerdo con los datos y fotografías recuperados por Ayala Lavander, el edificio de avenida Juárez fue destinado a la atención de casos de tuberculosis y su construcción e inauguración estuvieron relacionadas con el Club de Leones de Cananea.

La memoria de este espacio está ligada también a algunos de los médicos y personal de salud que atendieron a los cananenses. Entre los nombres asociados con el dispensario se encuentran los doctores Frank Tomlinson Hogeland, Fidel Sánchez Márquez y Miguel Montoya Montijo, así como enfermeras de Cananea.

La presencia del doctor Frank Tomlinson Hogeland resulta particularmente significativa para la historia médica de la ciudad. La Universidad de Arizona conserva información sobre su trayectoria profesional y documenta su participación en temas relacionados con la medicina minera, entre ellos el control médico de la silicosis, una enfermedad asociada con la exposición prolongada al polvo en ambientes mineros.

También el doctor Fidel Sánchez Márquez forma parte de la historia de la medicina en Cananea y estuvo relacionado con la atención de los trabajadores mineros a través de la Clínica Obrera de la Sección 65.

Los muros desaparecen, la memoria permanece: Hoy, más de siete décadas después de aquellos años, el edificio ha comenzado a desaparecer.

Su demolición ocurre prácticamente junto a uno de los inmuebles históricos más importantes de Cananea: la antigua Cárcel, escenario de acontecimientos fundamentales de la historia obrera y que actualmente alberga el Museo de la Lucha Obrera.

La cercanía entre ambos edificios hace todavía más significativo recordar que este espacio tuvo también una función dentro de la historia social de la ciudad.

Quizá para muchas generaciones el inmueble que comenzó a ser demolido este 19 de agosto fue simplemente una construcción antigua. Sin embargo, sus paredes alguna vez albergaron médicos, enfermeras y pacientes, y fueron parte de los esfuerzos de una comunidad que enfrentaba una enfermedad entonces temida.

Las fotografías compartidas por David Ayala Lavander en 2025 adquieren ahora un valor especial: permiten conservar la imagen de un edificio que físicamente está desapareciendo y, al mismo tiempo, recuperar una parte de la memoria sanitaria de Cananea.

La historia de una ciudad no solamente está en sus grandes acontecimientos, sus minas, sus huelgas o sus personajes. También está en aquellos lugares donde cotidianamente se atendió a quienes necesitaban ayuda.

Hoy desaparece un edificio. La historia que albergó, sin embargo, todavía puede y debe permanecer.

Fuente de contexto histórico: Francisco Javier Muro Dávila, Historia de la Salud en Sonora, 1943-2000, en Cien años de población y desarrollo, Tomo II, Consejo Estatal de Población de Sonora.

Fotografías e información sobre Dispensario Antituberculoso: David Ayala Lavander

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