Por: María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal
Hay lugares que se visitan por su belleza y otros que, además, invitan a detenerse para conocer la historia que guardan. En medio de la presa Plutarco Elías Calles, en San José de Gracia, Aguascalientes y sobre una pequeña isla, se levanta desde 2006 una figura que se ha convertido en uno de los símbolos más representativos de San José de Gracia: el monumental Cristo Roto,
A la distancia, la imagen impresiona por sus dimensiones. Son 25 metros de altura en la escultura y aproximadamente 28 metros considerando su base, de acuerdo con la Secretaría de Turismo federal. Pero sus dimensiones no son lo que explica por sí solo su significado.
Al Cristo le falta el brazo derecho y parte de las piernas. Su apariencia mutilada no es accidental: la propia Secretaría de Turismo señala que la imagen está inspirada en el éxodo de los habitantes del antiguo San José de Gracia, cuyo territorio quedó inundado con la construcción del embalse, y que representa también las adversidades y limitaciones humanas.
Y quizá sea precisamente esa condición de estar “roto” la que permite comprender el verdadero sentido del monumento.
Una obra levantada en apenas unos meses
Víctor Hugo Burgos Suárez, cronista municipal y encargado del Archivo Histórico Municipal de San José de Gracia, Aguascalientes, explicó durante el recorrido por el Santuario del Cristo Roto que la monumental escultura comenzó a construirse en 2006, como parte de un proyecto que buscaba fortalecer la actividad turística del municipio.
La obra fue realizada por los artistas Erasmo Aguilar y Miguel Romo Santini, nombres que aparecen también en el catálogo de productos turísticos de la Secretaría de Turismo federal.
Su construcción representó un reto considerable. Lejos de tratarse de una escultura de bronce macizo, su estructura está formada por una serie de tubos de acero que sirven como esqueleto. Sobre ellos se colocó espuma de poliuretano, material que posteriormente fue tallado para dar forma a la figura. Víctor Hugo Burgos Suárez, (2026).
El cronista Carlos Reyes Sahagún documentó que la estructura de tubos de acero tiene un peso aproximado de 18 toneladas, mientras que el poliuretano utilizado representa alrededor de dos toneladas. Una vez terminada la escultura, se aplicó una capa protectora de resina con fibra de vidrio y finalmente pintura para darle la apariencia oscura que puede hacer pensar, a primera vista, que se trata de una pieza de bronce.
Durante el recorrido por el santuario Víctor Hugo Burgos Suárez, cronista municipal y encargado del Archivo Histórico Municipal de San José de Gracia explicó que para realizar los trabajos fue necesario llevar hasta la isla maquinaria especializada, entre ella dos grúas, una de 30 toneladas y otra de 15, para poder montar las grandes secciones que conforman la escultura.
El resultado fue una obra monumental levantada en un periodo extraordinariamente corto, que quedó concluida en abril de 2006.
El Cristo que nació de otro Cristo
La historia de esta imagen también conduce a otro nombre: Ramón Cué Romano, sacerdote jesuita y autor de Mi Cristo Roto.
La obra de Cué Romano, publicada en 1963, parte de la imagen de un Cristo mutilado que el sacerdote encuentra en Sevilla. En lugar de restaurarlo, la imagen se convierte en una reflexión sobre el sufrimiento humano y sobre quienes, al igual que aquel Cristo, han sido “rotos” por las circunstancias de la vida.
Ese concepto está presente en el monumento de San José de Gracia y explica por qué la mutilación de la escultura no debe entenderse como una carencia, sino como parte esencial de su mensaje.
A los pies de la escultura se encuentra una inscripción que retoma precisamente ese espíritu:
“Déjame roto… quiero que al verme roto te acuerdes de tantos hermanos tuyos que están como yo, rotos, aplastados, indigentes, oprimidos, enfermos, mutilados…”
El texto habla después de quienes están “sin brazos” porque no tienen posibilidades o medios de trabajo; “sin pies” porque les han bloqueado los caminos, y “sin cruz” porque les han quitado la honra, el honor y el prestigio.
La frase concluye con una idea contundente:
“Todos los olvidan y les vuelven la espalda, aunque son como yo… un Cristo Roto.”
Más que una inscripción religiosa, el texto convierte al monumento en una invitación a mirar hacia quienes han sido olvidados.
Un brazo que apunta hacia la historia
Hay otro detalle que adquiere especial significado cuando se conoce la historia de San José de Gracia.
El Cristo extiende su brazo hacia un punto de la presa. En esa dirección se encuentra el territorio donde estuvo el antiguo asentamiento de San José de Gracia, hoy cubierto por las aguas.
La Secretaría de Turismo identifica expresamente la escultura con el éxodo de la población provocado por la construcción del embalse.
Así, la imagen puede contemplarse también como un vínculo entre el presente y el pueblo que desapareció bajo el agua.
El Cronista Municipal, explicó que el municipio tiene sus raíces en un asentamiento que se remonta a los siglos XVII y XVIII. Con el paso del tiempo, la construcción de la presa presidente Plutarco Elías Calles transformó para siempre el paisaje y la vida de sus habitantes. El propio municipio reconoce la construcción de la presa como uno de los acontecimientos fundamentales de su historia.
El Cristo, levantado décadas después, terminó convirtiéndose en una especie de guardián de esa memoria.
Bajo las aguas también quedó una parte de la historia
La presa Plutarco Elías Calles fue una de las grandes obras hidráulicas impulsadas durante la primera etapa de la Comisión Nacional de Irrigación.
La transformación del territorio no solamente modificó el paisaje: significó el desplazamiento de la población del antiguo San José de Gracia y dio origen a una nueva etapa en la historia del municipio.
Hoy, el visitante llega hasta la isla en lancha. El propio sitio turístico del municipio describe el recorrido hacia el santuario como parte de la experiencia del Cristo Roto y señala que el trayecto hasta la isla dura aproximadamente entre cinco y diez minutos.
Durante el trayecto, mientras la embarcación se aleja de la orilla, resulta inevitable pensar que debajo de esas aguas existe otra historia.
También Hidalgo pasó por San José de Gracia
La historia del lugar todavía guarda otro episodio que antecede por casi dos siglos al Cristo Roto.
Después de la derrota insurgente en Puente de Calderón, el 17 de enero de 1811, Miguel Hidalgo llegó a San José de Gracia el 19 de enero, donde permaneció hasta el día 24, antes de continuar hacia la Hacienda de Pabellón.
La Secretaría de Turismo reconoce la presencia de Hidalgo dentro de la historia del municipio y señala el lugar como parte de la ruta relacionada con el movimiento insurgente.
De esta manera, San José de Gracia reúne en un mismo paisaje diferentes momentos de la historia: la presencia de los primeros pobladores, la Independencia, la construcción de la presa, el desplazamiento de una comunidad y, casi ocho décadas después, el nacimiento de un santuario que se convertiría en uno de los principales referentes turísticos y religiosos de Aguascalientes.
Desde su inauguración en 2006, el Cristo Roto se ha consolidado como uno de los principales atractivos de San José de Gracia y como un sitio de peregrinación.
La Secretaría de Turismo federal lo reconoce como una obra de 28 metros de altura, construida por Erasmo Aguilar y Miguel Romo Santini, y destaca que a su alrededor se encuentran 24 representaciones de Cristo, realizadas a escala de imágenes veneradas en iglesias de diferentes lugares de Aguascalientes.
Pero quizá el verdadero significado del Cristo no está en su tamaño.
Está en aquello que le falta.
Está en el brazo que no tiene, en las piernas incompletas y en la mirada inclinada; en la historia del pueblo que quedó bajo las aguas y en las palabras que recuerdan que también hay seres humanos que han quedado “rotos” por la pobreza, la enfermedad, el abandono o la falta de oportunidades.
Y mientras la presa cambia con el nivel de sus aguas, el Cristo permanece en la isla.
Roto, pero de pie
Como símbolo de una comunidad que también conoció la adversidad y que, al igual que la imagen que domina el paisaje, aprendió a permanecer de pie. Hoy, quienes viven de este lugar ofrecen alimentos, productos y artesanías a quienes llegan hasta la isla, haciendo del turismo una fuente de trabajo digno y una manera de mantener vivas sus tradiciones.
Fuentes consultadas:
Secretaría de Turismo del Gobierno de México, Catálogo de Productos Turísticos 2024, ficha “Cristo Roto”, San José de Gracia, Aguascalientes.
Secretaría de Turismo del Gobierno de México, información oficial sobre San José de Gracia, Aguascalientes.
Municipio de San José de Gracia, apartado histórico del municipio.
Fuente oral: Información proporcionada por Víctor Hugo Burgos Suárez, Cronista Municipal y encargado del Archivo Histórico Municipal de San José de Gracia, Aguascalientes, durante recorrido realizado en el Santuario del Cristo Roto.
Turismo de San José de Gracia, información oficial del Santuario del Cristo Roto y recorridos.
Carlos Reyes Sahagún, “El Cristo Roto 20 años después”, LJA.MX, marzo de 2026.
El Universal, “En recuerdo a Martha”, 21 de abril de 2015, sobre la escultura, su significado y los artistas Erasmo Aguilar y Miguel Romo.
Imágenes: Mdcfs
