A 37 años del Domingo Verde en Cananea

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Por: María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal

20 de agosto de 1989 — 20 de agosto de 2026

Un día como hoy, pero de 1989, Cananea amaneció ante una escena que quedaría para siempre en la memoria de sus habitantes.

Desde las primeras horas de aquel domingo, las instalaciones de la Compañía Minera de Cananea fueron ocupadas por efectivos del Ejército Mexicano. Los soldados, vestidos con sus uniformes verdes, solicitaron a los trabajadores que se retiraran.

La sorpresa, la incredulidad y el desconcierto se apoderaron de quienes presenciaron aquella escena. Cananea vivía nuevamente un momento decisivo.

El día anterior, la empresa había anunciado el cierre de operaciones argumentando motivos financieros y había solicitado su declaración de quiebra. El conflicto laboral que se mantenía con los trabajadores por la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo había llegado a uno de sus momentos más tensos.

La llegada del Ejército convirtió aquel conflicto laboral en un acontecimiento de alcance estatal y nacional.

La presencia de los uniformes verdes dio origen al nombre con el que aquella jornada sería recordada por los cananenses:

“El Domingo Verde”.

En los días siguientes llegaron a Cananea representantes de distintos sectores de la vida política y social, entre ellos el gobernador de Sonora, Rodolfo Félix Valdés; el obispo de Hermosillo, Carlos Quintero Arce; Cuauhtémoc Cárdenas y Luis Donaldo Colosio Murrieta.

El conflicto también llegó al Congreso de la Unión, donde se planteó el traslado de una comisión a Cananea para conocer la situación de los trabajadores y las circunstancias relacionadas con la declaración de quiebra.

Aquel 20 de agosto no fue solamente un día de presencia militar.

Fue un punto de quiebre en la historia contemporánea de Cananea.

La mina que durante décadas había sido parte fundamental de la vida económica y social de la ciudad entraba en una nueva etapa, mientras sus trabajadores enfrentaban uno de los episodios más difíciles de su historia laboral.

Hoy, 37 años después, el recuerdo de aquel domingo permanece.

Porque hay acontecimientos que no necesitan monumentos para permanecer en la memoria.

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