EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA DE LA PITAYA DE MIGDE PINO

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Por: María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal, Cananea, Sonora.

Carbó, Sonora. – En el marco de la XXIV Feria de la Pitaya, celebrada el pasado 2 de julio, la fotógrafa y cronista del municipio de Magdalena de Kino, Migde Pino, presentó la exposición fotográfica «Desierto Vivo: Donde florece la Reina de Sonora», una propuesta artística que rinde homenaje a la pitaya, al desierto sonorense y a las mujeres y hombres que, año con año, hacen posible que este fruto llegue a nuestras mesas.

La autora explicó que la inspiración para este proyecto nació en 2022, cuando asistió al Encuentro Estatal de Cronistas realizado en Carbó. Durante un recorrido por la zona de cosecha de la pitaya comprendió la magnitud del esfuerzo que representa recolectar este fruto silvestre. A partir de esa experiencia, comenzó a valorar no solo la extraordinaria capacidad de la planta para sobrevivir a las condiciones extremas del desierto, sino también el trabajo de quienes la buscan bajo intensas temperaturas y enfrentando riesgos constantes, entre ellos la presencia de serpientes de cascabel. Incluso existen registros de personas que han perdido la vida mientras realizaban esta labor, en busca del sustento para sus familias.

«Fue en ese recorrido cuando entendí realmente todo lo que hay detrás de una pitaya», comparte la cronista. «Cada fruto representa esfuerzo, conocimiento del desierto y un profundo respeto por la naturaleza.»

La exposición también busca transmitir el simbolismo de la pitaya como una planta resiliente. A pesar de la sequía, los incendios y las difíciles condiciones del desierto, logra florecer y ofrecer un fruto de extraordinarias propiedades nutricionales. Para la artista, esta capacidad de resistir y dar vida representa una ofrenda de la naturaleza que merece ser reconocida y valorada.

Las imágenes fueron realizadas con la participación de la modelo de danza contemporánea Lizeth Norzagaray Robles, cuya expresión corporal y conexión con el paisaje permitieron dar vida al concepto artístico. El trabajo se enriqueció con el talento de Maritza Peralta Rivera, encargada del arte corporal (body paint), y de Zulma Zirai, creadora del penacho utilizado en la sesión fotográfica. La suma de estas disciplinas dio como resultado una propuesta visual que honra a la mujer sonorense, al desierto y a la pitaya como uno de los frutos más representativos de Sonora.

Migde Pino hizo además una reflexión sobre la importancia de reconocer el verdadero valor de la pitaya. Señaló que muchas veces se desconoce el enorme esfuerzo que implica su recolección, lo que lleva a minimizar su precio. Recordó que la cosecha exige recorrer diariamente el desierto, ya que el fruto alcanza su punto óptimo por un tiempo muy breve, lo que hace indispensable recolectarlo prácticamente el mismo día en que madura.

La exposición invita a mirar la pitaya más allá de su sabor. Cada fruto encierra una historia de resistencia, de respeto por la naturaleza y de trabajo humano. Es un llamado a valorar el patrimonio natural y cultural que distingue al desierto sonorense.

«Después de conocer esta historia, difícilmente volveremos a mirar una pitaya de la misma manera. Detrás de cada fruto hay desierto, resistencia, arte, tradición y el esfuerzo de quienes desafían la naturaleza para llevarlo hasta nuestras manos.

Un reconocimiento muy especial a la presidenta municipal de Carbó, Silvia Lenika Plasencia Leal, por el respaldo brindado tanto a la XXIV Feria de la Pitaya como a las actividades que reúnen a los cronistas sonorenses.

Imágenes: proporcionadas por Migde Pino, Fotógrafa y Cronista de Magdalena de Kino, Sonora

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