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sábado, mayo 16, 2026

Rubén Camargo, toda una vida de vocación y amor por la docencia

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Por: Mariela Arvayo

Cananea, Sonora, a 16 de mayo de 2026.- Son pocas las profesiones que despiertan tanta admiración, cariño y el respeto de generaciones como lo es la docencia, pues ser maestro requiere ejercerse desde el lado más humano al buscar no solo dejar aprendizajes para niños, niñas y jóvenes, sino ser una parte fundamental en la buena formación y desarrollo de la sociedad.

Cuando esta profesión se desempeña con vocación, dedicación y compromiso es digno de reconocerse, ejemplo de ello es el maestro Rubén Camargo, conocido cariñosamente como “Cachito”, quien comenzó a mostrar interés por ser maestro desde su niñez, “desde pequeño sentía la necesidad de enseñar para ayudar. Tuve una hermana con Síndrome de Down, «Nonoy» (Q.E.P.D.), aunque tenía sus limitantes, ella era muy inteligente”.

Cuando Nonoy comenzó a aprender y hacer cosas por sí sola, Rubén entendió la importancia de una buena guía, “para mí era sorprendente entender que, con paciencia y amor, las personas pueden aprender mucho más de lo que imaginamos”, es cuando nació su deseo de ser maestro, aunado al ejemplo que recibió de excelentes maestros, quienes reforzaron aún más esa admiración por la docencia.

Al residir un tiempo en Estados Unidos, Rubén relata que esa experiencia también marcó su manera de ver la vida al conocer a personas de distintas culturas y países, “ahí comprendí todavía más el valor del ser humano, la importancia de la empatía y cómo la educación puede cambiar el rumbo de una persona, en medio de todas esas experiencias entendí que Dios Padre me quería en un camino donde pudiera servir y aportar algo bueno a las personas”, expresa.

Entonces ingresó a la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), egresó de la UPN en el año 2010, se tituló mediante CENEVAL y comenzó a ejercer ese mismo año, mientras que su primer trabajo como docente fue en el Instituto Sonorense de Educación para los Adultos (ISEA), en Cananea. Posteriormente, en 2011, trabajó cubriendo un interinato por tres meses en la escuela primaria Ford 94, es donde tuvo su primera experiencia frente a un grupo de segundo grado.

GRATAS EXPERIENCIAS Y SATISFACCIONES DE LA DOCENCIA

“Recuerdo perfectamente los nervios, la emoción y la ilusión que sentía. Algunos niños todavía no sabían leer o tenían dificultades para identificar números y resolver operaciones básicas, así que para mí representaba un gran reto. También sentía que algunos padres de familia dudaban de mí porque aparentaba menos edad; quizá pensaban que era demasiado joven para enseñarles a sus hijos. Sin embargo, gracias a Dios Padre y al cariño que siempre he tratado de poner en mi trabajo, muchos de aquellos niños lograron aprender a leer, escribir y resolver operaciones básicas durante esos tres meses”.

Fue durante el ciclo escolar 2012-2013 cuando tuvo a su cargo el primer grupo por el período completo en la escuela primaria Manuel M. Diéguez, impartiendo el 3er grado, después, en agosto del 2013 fue asignado a la primaria «Gral. Ignacio Zaragoza», en el Ejido Ignacio Zaragoza y ese mismo año obtuvo su base en la secundaria Técnica No. 68 «Juan Ávila Córdova», en Agua Prieta, Sonora, donde concluyó el ciclo escolar 2013-2014.

Del 2014 al 2017, trabajó en la comunidad rural de Cuitaca, perteneciente a Cananea, donde asumió la responsabilidad como docente y director de la escuela primaria «Adolfo López Mateos». Posteriormente también laboró en Unámichi, comunidad rural de Bacoachi, Sonora, en la escuela primaria «Vasco de Quiroga», hasta el año 2018.

“Una de las anécdotas que recuerdo con más cariño ocurrió precisamente en Cuitaca. La escuela tenía alrededor de 30 años de existencia y nunca había participado en un desfile cívico-cultural en Cananea. Un día, mientras viajaba de Cananea a Cuitaca, escuché en la radio la invitación hacia la población para asistir al desfile del 5 de mayo y pensé: ¿Y sí nuestros niños también desfilaran en Cananea?».

Entonces comenzó desde cero a preparar a sus estudiantes para participar, desde la formación de la escolta, enseñarles a marchar, hasta mandar hacer cofias y un banderín para representar dignamente a la escuela. “La emoción en Cuitaca era enorme, especialmente en los niños y sus padres, porque sería la primera vez que la escuela participaría en un desfile en Cananea” mencionó el maestro.

Entre nervios y emociones a flor de piel, tanto el maestro como sus alumnos recorrieron la avenida Juárez, “cuando pasamos frente al Palacio Municipal y los presentaron por el sonido local, la gente comenzó a aplaudirles, a silbarles, a echarles porras y a reconocerlos con mucho entusiasmo, sentí algo muy difícil de explicar, pero profundamente hermoso, ver los rostros de felicidad de mis niños y de sus padres fue algo que me marcó para siempre”, señaló agradeciendo hasta el día de hoy por vivir esa experiencia tan significativa, “por el cariño y apoyo que siempre recibí de la gente de mi querido Cuitaca”.

Después fue invitado a formar parte de una administración municipal y al concluir esa etapa, regresó con mucho gusto al magisterio, retomando labores en la Secundaria Técnica No. 68 de Agua Prieta, y poco tiempo después, obtuvo el cambio a su querida escuela secundaria Técnica No. 09 «Ricardo Flores Magón», en Cananea, donde actualmente se desempeña con mucho cariño.

RUBÉN CONTINÚA PULIENDO SU FORMACIÓN PROFESIONAL

Actualmente está por concluir su doctorado en educación, y ha tenido la oportunidad de impartir distintas asignaturas como español, química, formación cívica y ética, entre otras, siempre buscando dar lo mejor de sí a cada generación. Incluso este año fue invitado para dar clases en UNIDEP, a estudiantes de la carrera de Licenciatura en Pedagogía, cargo que asumió con mucho compromiso y entusiasmo, al tratarse de la formación de futuros profesionales de la educación.

“Creo sinceramente que una de las mayores satisfacciones de ser maestro es saber que, de alguna manera, uno puede motivar, orientar y aportar algo bueno a la vida de otras personas. Con el paso de los años también me ha tocado encontrarme con exalumnos que me saludan con cariño y me dicen: «Usted me enseñó a leer» o «con usted aprendí fracciones», son detalles que hacen sentir que todo esfuerzo vale la pena”, señala.

Además de impartir clases, Rubén se interesa en aportar algo extra a sus alumnos para motivarlos y ayudarles a mantenerse en actividades sanas y formativas, como en ajedrez, una disciplina de la cual ha sido impulsor en nuevas generaciones de secundaria, formando competitivos ajedrecistas que han destacado en múltiples eventos escolares. De igual manera en otras áreas deportivas, no solo con la intención de competir, sino de fomentar valores como la disciplina, el compañerismo, el respeto y el esfuerzo, Rubén Camargo, con toda una vida de amor por la docencia y de ver que la enseñanza puede cambiar vidas, espera ser ese ejemplo para que los jóvenes persigan un futuro brillante.

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