Compartimos este interesante texto de Ricardo de León Tallavas, reconocido divulgador de historia numismática y especialista en moneda mexicana revolucionaria.
Un día como hoy, 21 de mayo, pero de 1920, fue asesinado Venustiano Carranza, entonces presidente de la República Mexicana. Se trata del único magnicidio consumado contra un jefe del Ejecutivo federal en funciones en la historia del México republicano.
Carranza encabezó el movimiento constitucionalista que buscaba restablecer el orden constitucional roto tras el golpe de Estado de Victoriano Huerta y el asesinato de Francisco I. Madero, quien había sido obligado a renunciar antes de ser ultimado.
Después de los conflictos revolucionarios de 1913-1914 y 1914-1915, Carranza llegó a la presidencia para el periodo 1917-1920. Sin embargo, hacia el final de su mandato intentó mantener influencia política impulsando la candidatura de Ignacio Bonillas, entonces embajador en Estados Unidos y poco conocido por la población mexicana. Para muchos de sus antiguos aliados, Bonillas representaba la posibilidad de que Carranza continuara gobernando tras bambalinas.
Ante esta situación, los sonorenses Adolfo de la Huerta, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, entre otros, se rebelaron contra el gobierno carrancista y proclamaron el Plan de Agua Prieta el 23 de abril de 1920 en Sonora
Poco después, el general neoleonés Pablo González Garza rompió con Carranza sin adherirse formalmente al movimiento sonorense, debilitando aún más al reducido grupo de generales leales al presidente, entre ellos Francisco Murguía, Cándido Aguilar y Manuel M. Diéguez.
Carranza abandonó la Ciudad de México el 7 de mayo de 1920 al frente de la llamada “Columna de la Legalidad”, un convoy ferroviario que transportaba el Tesoro Nacional, placas para impresión de estampillas fiscales y diversos bienes del gobierno con rumbo al puerto de Veracruz. Sin embargo, nunca logró llegar a su destino.
Mientras tanto, las fuerzas rebeldes ocuparon rápidamente la capital del país. Pablo González y las tropas de Jacinto B. Treviño tomaron la Ciudad de México el mismo 7 de mayo, instalando al día siguiente un gobierno provisional.
Durante la retirada, las vías férreas fueron destruidas y Carranza tuvo que continuar su huida a caballo por la sierra poblana. Finalmente, fue asesinado en Tlaxcalantongo durante la madrugada del 21 de mayo de 1920 por fuerzas al mando de Rodolfo Herrero.
A raíz de estos acontecimientos se emitieron medallas conmemorativas fechadas el 8 de mayo de 1920, acuñadas en distintos metales. Algunas fueron elaboradas en oro utilizando cospeles de monedas de cinco pesos; otras en plata sobre cospeles de tostones de cincuenta centavos; y también en cobre utilizando monedas de veinte centavos de la época.
Estas piezas son actualmente muy escasas y altamente apreciadas por los coleccionistas numismáticos. Curiosamente, ese mismo año comenzó una emisión de monedas de veinte centavos en plata; sin embargo, debido a la escasez del metal, parte de la producción tuvo que completarse en cobre.
Y aquí surge la pregunta para los aficionados a la numismática: ¿cuál creen que sea más rara, la de veinte centavos en plata o la de cobre? ¿Y cuál será la razón?
