Por: Lic. María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal
Cananea, Sonora, 26 de marzo de 2026
Fecha para algunos inadvertida, pero sin duda de gran importancia y trascendencia, es el 26 de marzo de 1913, día en que ocurrió la toma de Cananea por las fuerzas comandadas por el general Álvaro Obregón.
Para comprender estos hechos, es necesario situarnos en el contexto nacional. En febrero de ese mismo año, durante la Decena Trágica, el general Victoriano Huerta traicionó al presidente Francisco I. Madero y, mediante un golpe de Estado respaldado por intereses políticos y militares, asumió el poder.
Este hecho fue ampliamente considerado como una usurpación, no solo por la ruptura del orden constitucional, sino por el asesinato de Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, lo que provocó indignación en amplios sectores de la población mexicana.
Ante esta situación, diversos líderes revolucionarios desconocieron al nuevo régimen. En el norte del país, Venustiano Carranza proclamó el Plan de Guadalupe, llamando a restablecer el orden constitucional. Este movimiento dio origen al constitucionalismo, que pronto se extendió por estados como Sonora.
Después de los sucesos de 1906 y los acontecimientos iniciales de la Revolución Mexicana, Cananea había permanecido sin hechos de gran trascendencia. Era un pueblo que sobrevivía entre la actividad minera, el intercambio de diversas culturas y los altibajos propios de su economía. Sin embargo, esa aparente calma se vio interrumpida el 26 de marzo de 1913.
Manuel M. Diéguez, entonces presidente municipal de Cananea y uno de los principales líderes de la huelga del 1 de junio de 1906, se unió al movimiento en contra del gobierno de Huerta. Para ello, dejó su cargo —faltándole siete meses de gestión— y reunió a un grupo de hombres con quienes se incorporó a la lucha armada.
Finalmente, tras días de tensión e incertidumbre, el coronel Moreno se rindió, marcando el desenlace de los acontecimientos en Cananea. El enfrentamiento dejó un saldo considerable: por parte de las fuerzas federales se registraron 3 oficiales y 45 elementos de tropa muertos, así como 4 oficiales y 40 soldados heridos; además, fueron hechos prisioneros 2 jefes, 8 oficiales y cerca de 300 elementos de tropa.
Del lado de las fuerzas revolucionarias, bajo el mando del general Álvaro Obregón, las pérdidas fueron menores, aunque significativas: 6 elementos de tropa muertos, 2 oficiales heridos y 15 soldados lesionados.
A estos hechos se suman las víctimas no combatientes. El 24 de marzo perdieron la vida el doctor Filiberto V. Barroso y un ciudadano francés, quienes, de acuerdo con el reporte oficial, participaban en las acciones armadas contra las fuerzas revolucionarias. Este registro aparece en el informe que el propio Álvaro Obregón dirigió al gobernador interino del estado desde Hermosillo, Sonora, documento conocido como 8,000 kilómetros en campaña.
Como resultado de la rendición, las fuerzas revolucionarias lograron asegurar importante armamento y pertrechos de guerra: tres ametralladoras, aproximadamente 500 fusiles Máuser, 30 mil cartuchos, además de caballos y otros recursos militares. Este hecho no solo consolidó el control de la plaza, sino que fortaleció la posición del movimiento constitucionalista en la región.
Una vez más, Cananea se significó en la historia de Sonora al convertirse en punto clave del inicio del movimiento constitucionalista en el estado, reafirmando su papel dentro de las luchas que definieron el rumbo del México moderno.
Referencias:
Obregón, Álvaro, Ocho mil kilómetros de campaña/Álvaro/abril/26/1913
Córdova (1979), Perfil Histórico de Cananea pag,64-71 Imagen: Archivo Histórico de Cananea.
