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lunes, marzo 16, 2026

314 Aniversario luctuoso del Padre Eusebio Kino

Fecha:

UN DÍA 15 DE MARZO, PERO DE 1711, FALLECIÓ EL PADRE JESUITA EUSEBIO FRANCISCO KINO, VENERABLE,
314 ANIVERSARIO

Por: Prbro. Claudio Murrieta

Cananea, Sonora a 16 de marzo de 2026.- El padre Cruz Acuña Gálvez en su libro El Romance del padre Kino (1969) narra creativamente “el último viaje” del misionero y explorador quien, motivado por la fe en Jesucristo y la devoción a san Francisco Javier, evangelizó por espacio de 24 años en el norte de Sonora y Arizona.

EL ÚLTIMO VIAJE
El padre Campos había construido en Magdalena una capilla en honor de San Francisco Javier. Quiso que la inauguración fuera solemne y para esto invito al viejo patriarca de Dolores, rogándole que viniera a bendecirla.
Los vaqueros de la misión ensillaron para el padre Kino el más hermoso de sus caballos; y el anciano explorador descendió otra vez de sus montañas hacia el valle, en plena primavera. Por todas partes florecía la vida; pero aquel trabajado jinete sentía en sus huesos y en sus músculos un cansancio de muerte. Más siguió como siempre: hacia adelante.
Llegó al pueblo de Magdalena y lo encontró vestido de fiesta. Bajó de su caballo haciendo un esfuerzo por alegrarse con los demás. Entró en la capilla nueva; veneró la imagen de San Francisco, quien le había inspirado los sueños de su juventud; se revistió los ornamentos sagrados y comenzó a celebrar el último Sacrificio de su vida.
Durante la misa se sintió verdaderamente mal. Estaba consumiendo sus últimas energías… no debía quedar en el cáliz una sola gota. La ceremonia era larga… muy larga.
Terminada la solemne bendición se dirigió con paso vacilante hacia el humilde cuarto de la Misión, tendió en el suelo las dos zaleas que servían de sudadero a su caballo; puso como cabecera su silla de montar; y, como buen vaquero en plena campaña por la sierra, se acostó sin quitarse la ropa.
El gigante había caído para siempre. Con gran serenidad vio llegar sus últimas horas. Estaba bien preparado para emprender el viaje más arriesgado de su vida, y contemplar nuevos y fascinantes caminos desconocidos.
Pasó la tarde esperando, sin miedo, la partida.
Llegaron las tinieblas de la noche… y también; el fulgor de las estrellas… El incansable jinete estaba alerta, y partió cuando sonó la hora.
Parece que lo vemos, a caballo, entre los astros.
Era el 15 de marzo de 1711, poco antes de medianoche.
El padre Campos sepultó su cuerpo en la capilla nueva, al lado del Evangelio.

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