Por: María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal
Cananea, Sonora a 02 de febrero de 2026.-
La esquina de la democracia: un punto histórico de reunión ciudadana
El 29 de enero de 1924, el Diario El Intruso (Tomo VIII, núm. 747) documentó una de las primeras manifestaciones públicas multitudinarias registradas en Cananea durante el siglo XX, la cual tuvo como punto de reunión la entonces esquina del Banco Mercantil, sitio que con el tiempo sería identificado por la comunidad como “La esquina de la democracia”.
De acuerdo con la crónica periodística de la época, un comité ciudadano organizó una manifestación que inicialmente reunió a varios cientos de personas, a la espera del contingente proveniente de las minas. Posteriormente, la movilización alcanzó a más de dos mil manifestantes, quienes, acompañados por una banda de música, marcharon de manera ordenada hacia el Palacio Municipal, donde sesionaba el Ayuntamiento.
El objetivo de la concentración fue hacer del conocimiento de las autoridades municipales el sentir de un sector de la población, en un contexto social marcado por tensiones económicas, políticas y sociales propias de la posrevolución. Diversos oradores hicieron uso de la palabra y la manifestación se desarrolló, según el propio medio, sin alteraciones al orden público, en un ejercicio de expresión pública que refleja las tensiones sociales documentadas por la prensa de la época.
Más allá del contenido ideológico que refleja el lenguaje del periódico —propio de una época en la que el discurso oficial y social incluía expresiones hoy claramente identificadas como discriminatorias y excluyentes—, el hecho reviste importancia histórica por evidenciar que desde 1924 Cananea contaba con espacios definidos para la expresión pública y la protesta ciudadana.
Este registro confirma que la actual “esquina de la democracia” ha sido, desde hace más de un siglo, un punto simbólico de reunión, manifestación y participación social en la vida pública del municipio.
Compartir la historia permite comprender el contexto de otras épocas, no reproducir ni justificar prácticas o discursos que hoy reconocemos como contrarios a los derechos humanos y a la convivencia social.
Referencias:
El Intruso. (1924, 29 de enero). Nota sin título (Tomo VIII, núm. 747). Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
