Por: María del Carmen Figueroa Soto
Cananea, Sonora a 23 de febrero de 2026.- En el corazón de la zona centro-occidental de nuestro país, justo donde el estado de Guanajuato se funde con los límites de Jalisco, emerge un rincón cuya riqueza histórica lo ha consolidado como uno de los destinos más fascinantes del Bajío: el Pueblo Mágico de Jalpa de Cánovas. Fundado originalmente en 1542 por Juan Villaseñor, bajo la facultad de la Corona Española para establecer estancias de ganado y caballerías en una extensión de más de siete mil hectáreas, este lugar no solo es un catálogo de arquitectura colonial, sino un testigo vivo de la genealogía nacional. Es fascinante destacar que de sus antiguos habitantes surgieron las raíces de familias tan trascendentes para nuestra patria como las de Miguel Hidalgo y Costilla y Agustín de Iturbide.
El perfil de este poblado está custodiado por una obra maestra de la arquitectura sacra: el Templo del Señor de la Misericordia. Esta magnífica iglesia, cuya construcción concluyó en 1908, es un ejemplo excepcional del estilo neogótico en la región, destacando por su imponente estructura de ladrillo rojo y sus minuciosos decorados. Este santuario es el epicentro de la identidad local, especialmente durante la última semana de octubre, cuando la comunidad se vuelca en fe para celebrar a su patrono en la festividad más representativa del lugar.
Sin embargo, el alma de Jalpa reside en su pasado hacendario. La Ex Hacienda de Jalpa de Cánovas, con su casco antiguo, el Jardín Francés y el histórico Acueducto del Molino Viejo, nos transporta a una época de esplendor sin igual. Una de las anécdotas más notables de su crónica ocurrió en el año 1900, durante el enlace matrimonial de sus propietarios, Guadalupe Cánovas y Óscar Braniff. El padrino de bodas fue nada menos que el presidente Porfirio Díaz, quien como regalo de nupcias otorgó a la propiedad 30 años de servicio eléctrico gratuito. Este gesto convirtió a Jalpa en la primera hacienda de México en contar con electricidad, adelantándose por décadas al progreso de muchas ciudades.
Más allá de sus muros de piedra, Jalpa de Cánovas es un deleite para los sentidos. Su tierra generosa sostiene huertos de membrillo, nogales y viñedos que cobran vida en las coloridas vendimias de verano. Para el viajero que busca la esencia del sabor local, es obligatorio degustar el tradicional «caldo de zorra», las enchiladas de cecina o su exquisito mole de nuez, para luego llevar consigo un recuerdo en forma de mermeladas artesanales o licores.
La cultura también se palpa en sus tradiciones vivas, como la festividad de La Judea, que llena las calles de misticismo con el uso de máscaras inspiradas en la obra del artista Hermenegildo Bustos. Incorporado al programa de Pueblos Mágicos en 2012, Jalpa de Cánovas nos recuerda que la historia de México se escribió también desde sus grandes haciendas y la nobleza de su tierra.
Referencia:
Secretaría de Turismo. (s. f.). Jalpa de Cánovas, Guanajuato. Gobierno de México. Recuperado el 10 de febrero de 2026, de https://www.gob.mx/sectur/articulos/jalpa-guanajuato
Imágenes: México Desconocido, Sectur, lugares turísticos de México.



