Cananea, Sonora, a 06 de enero de 2026.- Cada 6 de enero se celebra en México el Día de la Enfermera y del Enfermero, una fecha para honrar a quienes forman parte esencial de los pilares del sistema de salud, esta fecha fue establecida en 1931 por el doctor José Castro Villagrana, quien inspirado en el Día de Reyes, consideró a estos profesionistas de la salud “un regalo” para quienes enfrentan alguna situación médica.
En Cananea decenas de enfermeras y enfermeros han dedicado su vida a esta noble profesión, destacando entre ellas la vocación de servicio que por más de 4 décadas ha mostrado la enfermera Lilia Martina Fucuy, conocida cariñosamente por la comunidad como Lily, quien inició en esta incansable labor en marzo de 1980 y se jubiló en junio de 2022, pero sigue activa como asistente de médicos en cirugías en la Sagrada Familia en la ciudad de Agua Prieta.
Ella relató que primero empezó como maestra de kínder, pero al conocer a las Madres religiosas encargadas del Hospital Civil llamó su atención este servicio, acudía los domingos a las clases que impartían y se incorporó como voluntaria por un año donde aprendió lo básico de enfermería y gracias a estos conocimientos tomó un curso que completó en un año para certificarse, fue en 1986 cuando comenzó a desarrollarse en la Clínica Obrera, bajo la dirección de Angelina Morales Ballesteros, jefa de enfermeras, “todo teníamos, muchísima gente, muchos medicamentos, no batallábamos y la gente era muy accesible” recordó sobre este nosocomio.
Después se incorporó al Centro de Salud bajo contrato en el área de vacunación, también cubría turnos en la Clínica Obrera y apoyaba al Hospital Civil, en el departamento de vacunas le tocó ser pionera en este tema en Cananea, visitando casa por casa y llegando a todas las colonias para concientizar sobre la importancia de la vacunación, después de 2 años se cambió al área de hospital del mismo Centro de Salud.
A más de 45 años de distancia, señaló que aprendió a atender al paciente como si fuera un integrante de su familia, lo que le ha hecho posible ganarse la confianza de los pacientes y de sus familias, así como disfrutar de su labor a pesar de los retos y tristezas que puede provocar esta profesión al enfrentarse de cara a la muerte, al sufrimiento de las enfermedades y sentir la pérdida en carne propia.
Destacó el esfuerzo en equipo junto a grandes doctores al lado de los que ha trabajado como Castañeda, Franco, Mirna Samaniego, Olivares, Carpio, Dagnino, Carbajal, Parra, Miguel Montoya y actualmente su hijo Ricardo Montoya, recordó a los fallecidos doctores Navarro, Elías, Acuña y Cázares, y en especial al médico De la Rosa, un buen compañero que le enseñó mucho.
Al vivir la alegría de recibir a miles de pequeños en su nacimiento, el cariño de la comunidad que la reconoce, pero también el sufrimiento de las enfermedades, el dolor de la muerte, cuidar a su padre en sus últimas horas y tener que transmitir a su propia familia la pérdida, las dificultades de la pandemia, los pacientes que no lograron superar este virus, los médicos que ya no están, Lily resaltó la humanidad que se debe tener en todo momento en esta profesión y el cariño con el que ha tratado a la gente desde hace más de 40 años años, cuando decidió dedicarse en cuerpo y alma a la enfermería.
