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sábado, marzo 7, 2026

«La Monarca», de estructura firme, referente de historia

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La Monarca no solo fabricó zapatos; sostuvo generaciones enteras de familias cananenses

 

Por: María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal

Cananea, Sonora 29 de enero de 2026.- En Cananea, la historia no solo se conserva en los libros, también permanece en sus edificios. Uno de ellos es La Monarca, antigua construcción que data de principios del siglo XX, y donde aún puede apreciarse en una de sus ventanas laterales el número 1906. Su estructura firme ha resistido el paso del tiempo, convirtiéndose en un referente de los inicios de la ciudad minera.

Durante décadas, La Monarca fue una de las empresas más representativas del municipio. En sus mejores años llegó a emplear a 49 trabajadores, siendo la única fábrica local dedicada a la elaboración de calzado con punta de fierro, indispensable para los mineros que dieron vida y trabajo a Cananea.

El establecimiento fue dirigido por don Ángel Grijalva Quijada, originario de Tiunadepa, quien encabezó el negocio durante varios años, para posteriormente delegarlo a su hijo Álvaro Grijalva. Bajo su dirección, La Monarca se consolidó como una fuente de empleo estable y un pilar económico para numerosas familias cananenses.

Como en toda historia laboral, también hubo momentos de tensión. A lo largo de su trayectoria, los trabajadores realizaron cinco huelgas, sin resultados favorables. Sin embargo, la actividad continuó y, con el tiempo, algunos empleados regresaron a laborar. Todas las liquidaciones se realizaron en conformidad, reflejando una relación laboral que, pese a las dificultades, se sostuvo en el respeto mutuo.

Entre las personas que ahí laboraron se encuentra el señor Manuel Manríquez (†), costurero de oficio, quien dedicó más de 45 años de su vida a La Monarca. Su constancia y compromiso lo convierten en parte esencial de la memoria histórica y laboral de Cananea, además por su excelente voz y parte importante del coro de la Parroquia de Guadalupe.

Uno de los elementos que aún perdura es el mostrador original, conservado desde los inicios del negocio. También se exhibe una fotografía emblemática: un zapato con punta de fierro utilizado por un minero de apellido De La Puerta, quien sufrió un accidente en el área de Fundición al caerle una pesada placa de cobre. Gracias al calzado, su pie resultó ileso, y el hecho quedó registrado como una de las anécdotas más representativas del lugar.

La Monarca dotó de calzado a los trabajadores mineros que, en aquellos años, podían adquirirlo mediante una requisición otorgada por la empresa Mexicana de Cananea. Asimismo, destaca la fabricación de calzado infantil, como el zapato de niño que se conserva y que fue uno de los primeros modelos puestos a la venta, con gran aceptación en su época.

Ubicada en el sector conocido como El Tápiro, posteriormente barrio La Monarca, colindante con el Ronquillo y Mesa Sur, este edificio representa una parte viva de la identidad cananense.

Rescatar estas historias es reconocer el trabajo, el esfuerzo y la memoria colectiva que dieron forma a nuestra ciudad. La Monarca no solo fabricó zapatos; construyó historia y sostuvo generaciones enteras de familias cananenses, albergó familias que habitaron en la parte superior del edificio.

 

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