Por: María del Carmen Figueroa Soto
Cananea, Sonora a 14 de diciembre del 2025.- La comunidad de Jécori pertenece a la comisaría de Cumpas fue formada por un grupo de españoles en el siglo XXVII, en un inicio fue bautizada con el nombre de Hacienda de Jecori.
La localidad está situada a 8 kilómetros al sur de la cabecera Municipal de Cumpas, en el Estado de Sonora, a las márgenes del río Moctezuma. Con un encanto natural propio de los municipios que mantienen su belleza natural, Jécori cuenta con hermosas panorámicas enmarcadas con árboles típicos de la región y sus casas con sus bellos colores y limpieza.
Allá, en lo alto, se levanta el Cerro de la Cruz, mirador natural desde el cual se contemplan las montañas que rodean al pueblo. Hacia la parte baja destacan sus hermosas construcciones, Jécori se encuentra rodeado por el río en forma de media luna y además el arroyo “El Ojito”, divide al pueblo en dos barrios: “pa’arriba” y “pa’bajo” menciona uno de sus habitantes.
En Jécori es común ver a los hombres montando a caballo, una actividad que forma parte de la vida cotidiana del lugar. También puede admirarse la riqueza de sus árboles frutales: naranjas, toronjas, mandarinas, naranjas agrias y limones, además de duraznos, higos, mameyes y albaricoques. Debido a que algunas zonas son más cálidas que otras, no todas las variedades se dan en todo el territorio.
Entre las cactáceas de la región destaca la pitaya, que armoniza de manera majestuosa con el entorno. Entre sus tradiciones se encuentra la danza de los Matachines, celebrada cada 3 de mayo al término de la danza se ofrece: bebida típica: el tesgüín y las galletas llamadas «puchas» coricos con base en harina de trigo.
En 1955 se construyó la capilla de la Santísima Virgen de Guadalupe. Antes de esta edificación, existía una capilla más antigua que, debido al paso del tiempo, dejó de existir.
El 27 de noviembre de 2019, una inundación afectó severamente al poblado debido al crecimiento de los arroyos y del río; afortunadamente, no se registraron pérdidas humanas.
Jécori contaba con su propia cárcel, recordada —de manera chusca— como una de las más crueles de Sonora. Ahí encerraban a los “borrachitos”, quienes, con una fuerte cruda, solo podían ver pasar el agua del río sin poder beberla. Con el paso del tiempo, la pequeña cárcel fue derribada para dar paso al malecón, uno de los atractivos turísticos que hoy en día distinguen a este bello pueblo.
Con sus fachadas tradicionales, su clima, sus frutos y su gente, Jécori bien merece ser reconocido como un futuro ‘Pueblo Mágico” o “Tesoro de Sonora”.
Colaboración: Dr. Julián Guadalupe Valencia Córdova















