El próximo 2026 se cumplirán 100 años del incendio que marcó uno de los episodios más significativos en la historia urbana de Cananea.
Por: María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal
Cananea, Sonora 14 de diciembre de 1926
El próximo 2026 se cumplirán 100 años del incendio que marcó uno de los episodios más significativos en la historia urbana de Cananea. Este 14 de diciembre de 2025 se conmemoran 99 años del siniestro que consumió casi en su totalidad el edificio del Palacio Municipal, un inmueble emblemático para la vida política y administrativa de la ciudad.
Tras declararse Cananea como municipio independiente el 31 de octubre de 1901, surgió la necesidad de contar con un edificio propio para albergar al Ayuntamiento. De acuerdo con la Ley No. 45, aprobada el 27 de octubre de 1902, se autorizó el contrato celebrado entre el H. Ayuntamiento de Cananea y la empresa The Cananea Realty Company, subsidiaria de la Cananea Consolidated Copper Company (las 4C), mediante el cual se otorgó un préstamo de 50 mil pesos destinados a la construcción del palacio municipal y la cárcel.
De ese monto, 21,500 pesos fueron asignados a la edificación del palacio, el cual se construyó de dos plantas y fue inaugurado el 7 de febrero de 1903. Su arquitectura de estilo victoriano, particularmente su elegante estructura superior y techo, lo distinguían de cualquier otro edificio público del país, convirtiéndose en un símbolo del progreso de la ciudad minera.
El 14 de diciembre de 1926, el palacio municipal fue consumido por el fuego casi en su totalidad. En el incendio se perdió el reloj de la torre, donado por el entonces presidente Porfirio Díaz, así como gran parte de la arquitectura original que daba identidad al inmueble.
Tras el siniestro, durante la reconstrucción del edificio se conservaron las paredes originales; sin embargo, no se volvió a edificar la parte superior ni el techo, elementos que le otorgaban su carácter elegante y lo hacían distinto al resto de los edificios públicos del país.
Asimismo, luego de la reconstrucción y sobre la puerta principal con vista a la avenida Juárez, se incorporó un balcón, elemento original de esta nueva etapa, ya que el edificio que fue consumido por el incendio no contaba con dicho espacio. Este balcón se volvió fundamental para la realización de actos cívicos y conmemorativos, profundamente valorados y venerados por el pueblo de Cananea.
El Diario El Intruso, en su edición número 1626, de fecha 15 de diciembre de 1926, documentó que el incendio redujo a escombros el palacio municipal y consumió la mayor parte de los archivos de las oficinas municipales, de hacienda, judiciales y administrativas. En el inmueble operaban, además del Ayuntamiento, la Agencia Fiscal del Estado, los juzgados de primera instancia de los ramos civil y penal, el juzgado primero local, la agencia del Ministerio Público, la oficina federal de Hacienda y una sucursal de la administración local de correos.
De acuerdo con el mismo medio, la causa del incendio fue atribuida a la inflamación del hollín acumulado en una de las cuatro chimeneas del edificio. El fuego se propagó rápidamente desde el techo, avivado por los fuertes vientos que desde días atrás azotaban la región, lo que impidió que fuera controlado a tiempo.
Meses después, el 9 de junio de 1927, el entonces presidente municipal J. Dolores Romero realizó un viaje a la Ciudad de México con el objetivo de gestionar apoyos para la ciudad. Entre los logros obtenidos se encuentra la adquisición del actual reloj de la torre, con un costo de 2,386 pesos, además de 800 pesos adicionales para su traslado e instalación.
De cara al centenario del incendio en 2026, la posibilidad de reconstruir el techo y la parte superior original del Palacio Municipal, respetando su diseño histórico, se perfila como una oportunidad para revalorar el patrimonio arquitectónico de Cananea y sumar un nuevo atractivo turístico, fortaleciendo la oferta de turismo cultural e histórico de la ciudad.
A casi un siglo de distancia, el incendio del Palacio Municipal permanece como un hecho que transformó el rostro arquitectónico de Cananea y que sigue vivo en la memoria colectiva de sus habitantes.
Referencia:
Intruso, E. (Ed.). (1926). Después de un paréntesis de 16 meses se registró un formidable incendio el cual redujo a escombros al Palacio Municipal: Vol. XVII (Número 1626).

