Por: LC María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal
Cananea, Sonora 18 de noviembre, 2025
La importancia de la infraestructura construida por la empresa minera en Cananea a inicios del siglo XX no solo se reflejaba en sus edificios administrativos, residenciales o de servicios comunitarios, sino también en los espacios destinados a la atención médica de los trabajadores. Esta faceta fue documentada de manera detallada por J. R. Southworth en su obra Las minas de México (1905), donde registra el estado de desarrollo de diversos distritos mineros del país.
Al referirse a Cananea, Southworth describe un sistema sanitario notablemente avanzado para la época. Señala que la Compañía contaba con un departamento médico integrado por 25 personas, bajo la dirección del reconocido cirujano Dr. W. J. Galbraith, de amplia trayectoria en los hospitales del sistema ferroviario “Union Pacific”. El hospital, ubicado en un edificio de ladrillo de dos pisos, disponía de 56 camas —entre ordinarias y especiales para fracturas— y contaba con un equipo compuesto por cuatro médicos, hermanas de caridad, asistentes, personal de lavandería y cocina, así como un químico responsable de la farmacia.
En relación al edificio y al primer director el Dr. José Alberto Durazo Diaz (2016), compartió lo siguiente: “El Dr. W. J. Galbraith, además de desempeñarse como jefe de Servicios Médicos de la compañía 4-C, ocupó también el cargo de Cónsul de los Estados Unidos en Cananea durante los días de la Huelga de Mineros de junio de 1906. De hecho, el Consulado estadounidense se encontraba instalado en el mismo edificio del Hospital del Ronquillo, lo que evidencia la relevancia estratégica de este espacio dentro de la vida institucional de la comunidad minera. Su nombramiento fue registrado por el Journal of the American Medical Association en marzo de 1905, donde se informó: U. S. Consul at Cananea. Este dato confirma la doble función que desempeñó Galbraith como responsable de la atención médica y representante diplomático en un momento clave de la historia regional”. Durazo Díaz, J. A. (2016).
Southworth destaca el escrupuloso aseo observado en todas las áreas del hospital y subraya la modernidad del gabinete de operaciones, equipado con los aparatos e instrumentos más avanzados de su tiempo. Gracias a estas condiciones, señala que durante los diez meses comprendidos entre marzo de 1904 y enero de 1905 solo se registraron diez fallecimientos en una población de aproximadamente 22 000 habitantes, cifra que califica como “un resultado sin igual”.
La solidez del sistema médico implementado por la empresa minera no pasó desapercibida para otros autores de la época. De igual manera, García de Alva (1905–1907) destaca la calidad del servicio hospitalario al afirmar que “el hospital de Cananea, hay que decirlo, es notable por su disposición y arreglo, por su equipo y su organización. El cirujano y sus ayudantes, así como su dotación de enfermeras prácticas, no harían un mal papel en ninguno de los mejor organizados hospitales de cualquier parte. Y creemos oportuno este momento para significar que Cananea no solo disfruta de un grado superlativo de salubridad por las asertivas disposiciones de las autoridades y de la compañía, sino que allí los accidentes —tan frecuentes en otros minerales que emplean mucha gente, como este— son muy raros”.
Este testimonio complementa y confirma lo observado por Southworth: la infraestructura médica de Cananea no solo estaba bien equipada, sino que cumplía estándares superiores a los habituales en otros centros mineros del país. Ambos autores coinciden en que la organización sanitaria, la higiene y la capacidad técnica del hospital representaban un elemento distintivo del distrito minero, contribuyendo a una baja incidencia de accidentes y a una notable protección de la salud laboral en una época caracterizada por condiciones adversas en la industria extractiva.
La inclusión de estos datos no solo permite dimensionar el nivel organizativo y sanitario alcanzado por la empresa minera, sino que también ofrece un panorama más amplio sobre la vida cotidiana, el cuidado de la salud y las condiciones laborales de quienes formaron parte del crecimiento industrial de Cananea. Testimonios como el de Southworth constituyen una valiosa ventana al pasado que enriquece la interpretación histórica del periodo.
Bibliografía:
Southworth, J. R. (1905). Las minas de México: historia – geología – antigua minería y descripción general de los estados mineros de la República Mexicana [PDF]. Repositorio UNAM. https://rdbcct.unam.mx/handle/rdbcct/461 Durazo Díaz, J. A. (2016).
García de Alva, F. (1905–1907). México y sus progresos. Álbum-directorio del estado de Sonora. Imprenta Oficial de Hermosillo, dirigida por Antonio B. Monteverde.

