1ra parte
Por: L.C. María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal
Cananea, Sonora, a 07 de octubre de 2025.- El acontecimiento sucedido hace 118 años que cimbró no solo la tierra, sino todo a su alrededor y a su gente, ha quedado grabado en la memoria colectiva gracias a las narraciones que lo relatan y que marcaron para siempre la historia de Nacozari, Sonora.
El suceso quedó plasmado en el libro del profesor Cuauhtémoc L. Terán (1943), testigo presencial de los hechos ocurridos aquel 7 de noviembre de 1907. En el prólogo, el autor menciona cómo aquel acontecimiento se convirtió en parte esencial de su vida, y al notar el creciente interés por conocer los detalles de aquella gloriosa jornada, decide escribir una reseña completa, conocedor como era de la hazaña del maquinista en todos sus aspectos.
Pasaron treinta y seis años, y finalmente, en 1943, Terán decidió reunir sus recuerdos y compilar los datos dispersos en una sola obra. Así logró concretar un volumen elaborado con cariño y devoción, con el propósito de rendir homenaje al mártir Jesús García Corona, y dejar testimonio para las generaciones venideras.
Nacozari, Sonora
Para el año 1900, Nacozari presentaba ya la apariencia de un gran centro minero, contando con las instalaciones básicas necesarias. La maquinaria, incluidas locomotoras y equipos ferroviarios de la mina, fueron transportadas desde Estación Coss en grandes carros tirados por mulas.
Se construyó un ferrocarril de vía angosta que partía de Nacozari y recorría una extensión de ocho kilómetros a través de una zona sumamente accidentada, con fuertes pendientes y cerradas curvas, todo bajo la dirección del Sr. James Douglas.
James Douglas
A él se le atribuye el impulso del crecimiento económico e industrial de Nacozari. Fue gracias al inicio de los trabajos mineros en Pilares que muchos ciudadanos de la región —y en menor medida de los estados de Chihuahua y Sinaloa— comenzaron a poblar el lugar.
José B. Terán rigió los destinos de Nacozari como Comisario, desde 1900 hasta el 16 de septiembre de 1910. Su nombramiento fue otorgado por el gobierno del estado, aunque su salario era cubierto por la negociación minera.
Para 1905, la compañía del Sud-Pacífico había iniciado la construcción de una vía férrea que conectaría Nacozari con Tónichi, donde se entroncaría con el ramal costero del mismo ferrocarril.
La llegada de la familia García a Nacozari
En esa primera etapa de desarrollo, la familia García decidió probar fortuna en el mineral que prometía convertirse en uno de los más importantes del estado. Doña Rosa, viuda de Francisco García, partió de Batuc —un pueblo situado casi al centro de Sonora— junto a sus hijos: Trinidad, Angelita, Artemisa, Rosa, y los varones Francisco, Jesús, Miguel y Manuel.
Según relata L. Terán, en su peregrinar hacia el norte, los García se detuvieron brevemente en Cananea, pero al no encontrar allí condiciones propicias para establecerse, prosiguieron su camino hasta Nacozari. A solicitud de algunos empleados del lugar, Doña Rosa decidió establecer una pequeña fonda, que pronto se convirtió en punto de encuentro para los trabajadores de la mina. Fue en ese ambiente donde creció y se formó el joven Jesús García.
Su primer empleo fue como limpiador de máquinas en “El Porvenir”, donde pronto se ganó la simpatía de jefes y compañeros por su carácter franco y trabajador. Su dedicación le permitió ascender rápidamente hasta ser nombrado fogonero del tren minero.
Doña Rosa seguía con orgullo y atención los progresos de su hijo, alentándolo con sabios consejos. Hasta que un día, lleno de emoción, Jesús llegó a casa y, abrazando a su madre, exclamó:
—“El Douglas me dijo que están muy contentos con mi trabajo… y que muy pronto seré el maquinista del trenecito.”
Aquella noticia llenó de alegría el modesto hogar. Nadie imaginaba que ese mismo joven, de sonrisa franca y espíritu noble, habría de escribir con su vida una de las páginas más heroicas de la historia mexicana.
Continuará.
Bibliografía:
Terán, C. L. (1943). JESÚS GARCÍA EL HEROE DE NACOZARI (J. O. H. M. E. C. T. de Félix y Armando, Ed.). Comercial Nadrosa, S.A.
