Por: LC María del Carmen Figueroa Soto, Cronista Municipal
Cananea, Sonora agosto 3, 2025
La historia de Kuliacha fue compartida originalmente en blanco y negro; hoy, gracias a las herramientas digitales, la podemos apreciar a todo color.
Un silbido de barco cambió su destino. Aquel sonido agudo espantó a las 100 ovejas que pastoreaba y las lanzó al precipicio. El miedo al castigo fue más fuerte que el dolor, y entonces Juan Kuliacha Gracum —joven serbio originario de Yugoslavia— decidió huir. Cruzó el océano y llegó a México, primero a Hermosillo, más tarde a Cananea, ciudad que adoptaría como suya para siempre.
De gran estatura, elegante, trabajador incansable y carismático, Kuliacha, fue comerciante de naranjas, pescado y abarrotes. Su tienda, instalada en la histórica Casa de Piedra de la avenida Juárez, ofrecía productos de calidad a familias mexicanas y norteamericanas. Ahí vivió y trabajó junto a su esposa, Virginia Bagnod, y con el apoyo de su leal amigo y administrador, el chino Luis Chunging.
En 1925, Kuliacha renunció a su nacionalidad serbia para convertirse en mexicano por decreto del presidente Plutarco Elías Calles. Desde entonces, fue recordado no solo por su trabajo honesto, sino también por su peculiar forma de vestir —con los pantalones casi al pecho— y por conducir lentamente su pick-up verde por las avenidas de Cananea. Tanto que la frase “¡Andas como Kuliacha!” quedó grabada en la memoria popular.
Falleció el 30 de julio de 1986, acompañado por su entrañable amigo José Hirata. Su historia representa a todos los que, como él, llegaron de tierras lejanas y se volvieron parte de nuestra comunidad, dejando huella imborrable en la historia viva de Cananea.
Gracias a la tecnología y las apps que hoy convierten fotografías de blanco y negro a color es que podemos apreciar el rostro del personaje que adoptó Cananea como su tierra, Juan Kuliacha Gracum.
Colaboración: Juan Moreno Tapia, JRYG
