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lunes, marzo 9, 2026

“Nacho” el perro de los mandados, piden estatua en su honor

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Por: María del Carmen Figueroa Soto,

Cronista Municipal

Cananea, Sonora, 15 de noviembre de 2024.- La historia de Nacho, el perro que hacía los mandados en Cananea, ha logrado al paso de los años que sus gratos recuerdos se trasladen a la actualidad, esto ha dado pie a una interesante petición ciudadana hacia el gobierno municipal, que preside la alcaldesa Esmeralda González, donde se solicita que se construya una estatua en honor a Nacho con la reseña de su vida en una placa.

Debido a que son pocas las historias como las de este can, los regidores y la administración actual deberían de considerar la petición que recuerda a “La historia de Nacho, el perro de los mandados”. Afortunados quienes tuvieron la dicha de verlo pasar muy airoso, serio y formal rumbo a la tienda, era muy común que acudiera a mandado a la que fuera la tienda de “El Chava”, en Avenida Juárez entre calles 4ta y 5ta Oeste, permítanme atender a Nacho, decía el locatario y abría las puertas que funcionaban como batientes de aquellas parecidas al viejo oeste, tomaba la nota, surtía y se cobraba, se iba de regreso el Nacho directo a su casa, donde lo esperaban con la confianza de que las cosas con él, saldrían bien.

Iba a adquirir lo que su dueño le solicitaba, para lo cual llevaba en una bolsa colgando de su hocico una nota y dinero, nunca se supo de alguien que hiciera el intento de quitarle ni el mandado ni el dinero, además Nacho ni de chiste lo permitiría. Sus dueños hoy todos descansan, pero aún hay quien recuerda a este perrito de manera grata.

El matrimonio conformado por Guillermo Valenzuela “El Boston” su esposa Guillermina Cortez, Martin Gerardo “El Conito” y Oscar Guillermo Valenzuela Cortez “El Piri”, fueron los queridos dueños de Nacho, quien era un miembro más de la familia Valenzuela Cortez, quienes vivían a un costado de la escuela primaria Ignacio Altamirano.

Su lugar de reposo dentro de la casa era un confortable sillón y como miembro perteneciente a la familia, al salir o entrar le daba unos toquecitos a la puerta, Nacho fue un gran amigo y guardián muy bonachón, además de muy querido por sus dueños.

Platicando con un ex alumno de la escuela Altamirano, hoy convertido en un profesional, compartió sus recuerdos cuando lo veían pasar por la parte de enfrente de la citada primaria y a todo pulmón le gritaban a Nacho, tratando de que este se fuera con ellos, pero él nunca se desviaba del camino ni hacía caso a los gritos de los chiquillos, en esos momentos no estaba para juegos.

Haciendo una remembranza de la tienda de “El Chavas¨, se viene a la mente los días aquellos cuando los mineros acudían al local para adquirir chucherías y las revistas que no podían faltar, (vaqueras de letritas, los comics, condorito, kalimán, Memin Pingüín), siendo muy común el intercambio de revistas nuevas y de segunda mano, así como los dulces americanos,  de acuerdo al gusto de cada quien y los cigarros de distintas marcas con los que siempre contaba en su local y sin faltar la tirada de la moneda del Chavas hacia atrás, el colocado frente al mostrador y de espaldas, la arrojaba hacia los botes que contenían el dinero encestándolo en la mayoría de las veces.

Siguiendo con el principal protagonista el buen Nacho, cabe mencionar que también acudía a otros negocios como Botica Iris, ubicada en 3ra Oeste y callejón Hidalgo y a la carnicera de la Cooperativa de Consumo Sección 65, donde le brindaban mismas atenciones e igual respeto a tan noble e inteligente guardián. Además de ser en esa época el único que se recuerda que le hayan celebrado su cumpleaños y como obsequio para los perritos invitados se les tenía preparada una bolsa de croquetas, mencionando que “como en toda fiesta no faltaron los “coleros” y se armó un pleito entre los caninos”.

La raza weimaraner de la cual provenía Nacho, entre sus características es que son excelentes compañeros muy inteligentes, no están cómodos durmiendo en una casita aparte, pues ellos prefieren estar con sus propietarios. Son muy inteligentes, necesitan actividades que los mantengan ocupados para evitar comportamientos destructivos como morder y excavar, además necesitan mucha interacción con las personas, lo cual lo convierte en una raza ideal para propietarios que quieran un perro activo y grande, viven normalmente entre 10 y 15 años.

En el siglo XIX, los weimaraner pertenecían a los aristócratas de Weimar, Alemania. Howard Knightm un deportista estadounidense y criador de perros, introdujo dos ejemplares de esta raza en los Estados Unidos en el año de 1929, el weimaraner obtenía excelentes resultados en las pruebas de obediencia, siendo reconocido en el año de 1943 por el AKC (American Kennel Club), registro de pedigrí de perros de raza pura en los Estados Unidos.

Después de una vida de solaz esparcimiento, Nacho dejó de existir y con ello se fue su grata presencia, sus restos fueron sepultados en el patio trasero de lo que fue su casa, donde hasta la fecha aún descansan. Para todos aquellos fieles amigos que hoy reposan, va el relato de Nacho con la intención de que se recuerde a todas las queridas mascotas que en su momento fueron parte importante de la vida y un integrante más de la familia.

De manera inicial la presente nota se compartió en el año 2020, después de darle lectura ciudadanos comparten sus gratos recuerdos, entre ellos Jesús Vega, añade que el protagonista de esta historia el buen “Nacho” fue un obsequio de su familia hacia su tío Guillermo, por lo que Nacho viajó de Los Ángeles, California, hacia Cananea y aquí recibió el entrenamiento de su dueño.

Colaboración:

Profesor Jesús Gallegos Holguín

C. Oscar Castellanos Santa Cruz

Bibliografía

https://www.hillspet.es/dog-care/dog-breeds/weimaraner

https://www.hillspet.com.mx/dog-care/dog-breeds/weimaraner

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