Por: Mariela Arvayo
Cananea, Sonora, a 27 de noviembre de 2024.- La celebración del Día de Acción de Gracias forma parte de muchos hogares mexicanos, pues si bien es una de las tradiciones más arraigadas en Estados Unidos, la cercanía con la frontera, así como los residentes que viven en el vecino país y regresan a visitar a sus familias, han hecho que esta festividad también tenga su lugar de este lado de la frontera.
El primer Día de Acción de Gracias se remonta a un banquete que tuvo lugar en el año 1621 entre los peregrinos ingleses que fundaron la colonia de Plymouth y los indígenas de la tribu de los Wampanoag, los peregrinos tenían mucho que agradecer dada la abundancia de sus cosechas, mientras que los Wampanoag, trajeron carne de ciervo para asar y organizaron un banquete para expresar su agradecimiento por las bendiciones recibidas de Dios.
El legado de dar las gracias, en particular con un banquete compartido, ha sobrevivido durante siglos. Fue en 1863 cuando el presidente Abraham Lincoln declaró como feriado nacional anual el Día de Acción de Gracias y determinó que se celebrara el último jueves de noviembre. Esto sucedió durante los oscuros días de la Guerra Civil, pero Lincoln dijo que en los tiempos difíciles era aún más apropiado que las bendiciones fueran “reconocidas con gratitud como con un sentimiento y una voz por todo el pueblo”.
Actualmente esta festividad va mucho más allá de un simple banquete, ya que es una ocasión para reflexionar sobre las bendiciones recibidas durante el año, expresar gratitud hacia los demás y fortalecer los lazos familiares, así ha sido por décadas para la familia Ordaz Canchola y sus descendientes, entre ellos sus 4 hijos,13 nietos y 8 bisnietos.
La señora Rosa María Canchola, conocida comerciante de la localidad, es quien año con año se encarga de los preparativos de esta cena para conmemorar el Día de Acción de Gracias, donde reúne a su gran familia para compartir lo que ella misma ha preparado, desde el tradicional pavo, puré de papa, ensalada y postres de la temporada.
Una de sus nietas que ahora asiste con sus hijos, recuerda que desde pequeña acudía a la casa de los abuelos a festejar este día, “antes de cenar brindamos y damos las gracias a Dios por todo lo bueno que pasó en el año, luego pasamos a cenar”, en lo que ha resultado hasta este año en toda una tradición que une a la familia Ordaz Canchola cada mes de noviembre.
