Por: Mariela Arvayo
Cananea, Sonora, a 24 de junio de 2024.- Ser socorrista de Cruz Roja es sinónimo de ayuda, entrega, pasión y servicio, cuando de atender una emergencia se trata, la velocidad y la atención que brindan se rige por los siete principios fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad, ellos no distinguen entre edad, raza, sexo, posición social o religión, pues acuden de inmediato al llamado de quien lo requiera.
Cruz Roja Delegación Cananea cuenta actualmente con 33 valiosos elementos que sirven como personal remunerado y voluntario, entre ellos desde los 18 años hasta el socorrista de mayor experiencia, el señor Juventino, quien tiene 66 años de edad y 26 años activo dentro de las filas de Cruz Roja, él menciona que ha atendido desde accidentes viales, extracción de lesionados, víctimas de incendios, enfermedades, lesiones y búsqueda de personas extraviadas.
“Siempre con la satisfacción de poder ayudar, es lo que los mantiene aquí”, concuerdan los socorristas, pues aunque ofrecen un servicio las 24 horas, bajo largas jornadas, con llamados continuos hasta más de 5 emergencias a la vez, sin recibir ningún tipo de reconocimiento o agradecimiento en ocasiones, todos ellos decidieron unirse como voluntarios ya fuera por alguna difícil situación familiar, por observar la necesidad de otros o simplemente para servir.
Los valientes voluntarios se han enfrentado no solo a emergencias que los ponen a prueba, sino también en momentos a la apatía, agresividad y mala respuesta de la comunidad, que no ven la importancia del servicio que se les da y sin ningún costo, pero a pesar de ello, conservan la esencia de ser respetuosos de la atención que brindan, sin divulgar a quien se le ayudó, sin juzgar, o hacer distinción.
Los héroes de rojo y blanco merecen sin duda el respaldo de la comunidad, que se retomen aquellos valores que antes hacían que cada colecta de Cruz Roja fuera un éxito, como la bondad y el agradecimiento a la invaluable labor que ofrecen las 24 horas los 365 días del año, ya que la corporación sobrevive de aportaciones, pero también necesitan de los pequeños pero sinceros gestos, como una sonrisa y un gracias.
