Por: Mariela Arvayo
Cananea, Sonora, a 19 de abril de 2024.- La discapacidad auditiva es un aspecto que afecta el núcleo familiar de quien es sordo o sorda, pues, aunque sea una sola persona la que padece la pérdida de la audición en una familia de oyentes, el resto de los integrantes debe aportar y colaborar para asegura una integración y comunicación óptima.
Así es el caso de la familia Cruz Cota, donde el padre de familia Axel es sordo, su esposa Sylvia es oyente, ambos dominan la Lengua de Señas Mexicana y han transmitido los conocimientos del lenguaje a su pequeña hija Alondra, quien a pesar de contar con tres condiciones leves; autismo, TDH y discapacidad intelectual, ella ha aprendido, se esfuerza y se comunica en LSM con su padre.
Cabe resaltar que la pequeña también refuerza su domino del lenguaje gracias a que la familia pertenece a un grupo de Lengua de Señas en la congregación de los Testigos de Jehová, donde se expresan y reciben información en esta modalidad, además de comunicarse abiertamente con otros integrantes del grupo, que aunque son oyentes, utilizan en todo momento la LSM.
La madre de Alondra expresó que es muy grato que se abra un Taller de Lengua de Señas Mexicana, pues fomenta la inclusión por la que tanto luchan las personas con discapacidad auditiva, también compartió la experiencia de su hija en la escuela primaria a donde asiste, en el marco del día internacional del libro, la pequeñita de 8 años interpretó el cuento de Pinocho para su papá, un gesto que impulsa también a los demás a ser parte de la inclusión.
Sylvia expresa que afrontar estas diversas circunstancias no ha sido fácil, pero a pesar de todo Alondra sigue adelante, interpreta para su papá y ama dibujar. “Y aquí estamos un papá sordo, una mamá oyente, luchando por sacar adelante a nuestra pequeña, somos una familia que ama la Lengua de Señas Mexicana y totalmente a favor de la inclusión”.
