El Intruso solicitó monumento en honor al profesor de música Eduardo C. Gulliver
Por: LC. María del Carmen Figueroa Soto
Cananea, Sonora, a 04 de enero de 2024.- Un día como hoy, 4 de enero pero del año 1928, el diario El Intruso compartía lo siguiente: “hace unos días que en estas columnas escribimos una nota con la demostración y estimación de los discípulos de música del extinto profesor Eduardo C. Gulliver, en ocasión del aniversario del sepelio del cadáver del sentido ausente”.
“Con este motivo pudimos darnos cuenta del lastimoso estado de abandono en que se encuentra actualmente la tumba en la que descansan los restos del maestro y, tomando en consideración el gran número de amigos que aquí dejó el finado y con esa fe inquebrantable que siempre ha coronado nuestro esfuerzo, no vacilamos en dirigirnos al H. Ayuntamiento solicitando la necesaria autorización para abrir desde estas columnas como lo hacemos hoy, una suscripción pública entre amigos y simpatizadores del fallecido, con el fin de levantar sobre sus cenizas una modesta tumba que perpetúe su memoria y al efecto se corrió la siguiente comunicación:
“C. Presidente Municipal. Por medio del presente y de la manera más atenta y como mejor proceda, me dirijo a usted solicitando del ayuntamiento que tan dignamente preside, el permiso correspondiente para abrir bajo mi más estricta responsabilidad y por medio de las columnas del periódico local El Intruso, una suscripción pública entre amigos simpatizadores del extinto profesor de música, Sr. Eduardo C. Gulliver, para levantar en el lugar en que se encuentran sepultados sus restos (fosa de primera case número 3134, Lote de primera clase)”.
“El deseo de tomar esta determinación ha sido sugerido por amigos del finado y por deseo de perpetrar la memoria de un hombre que fue amigo y formó músicos, contribuyendo así al engrandecimiento de la patria, en cuanto al desarrollo del bello arte y de la sociedad a la que le ofrendó hombres útiles a la sociedad. En caso de acceder a mi humilde petición, sírvase ordenar que se me envié la necesaria autorización que solicito, indicándome a la vez si el Ayuntamiento o los CC. Concejales tienen a bien ayudarnos en tan meritoria obra que servirá de estímulo a los hombres que por medio del estudio se hacen acreedores a la gratitud de sus semejantes”.
Firmó la petición el director de El Intruso, Santiago Rivas, fechado Cananea, Sonora, a 30 de diciembre de 1927. En respuesta a ello recibió la autorización del entonces Presidente Municipal, Ramón R. González, así como la cantidad de 31.00 pesos, gracias a una colecta realizada entre regidores y empleados del ayuntamiento y en memoria de un artista que como todos los de mérito murió en la indigencia, indicó el mandatario municipal.
Referencias:
El Intruso, Tomo XXV, núm. 1945, miércoles 4 de enero de 1928.

