Cada porción del Pueblo de Dios, al traducir en su vida el don de Dios según su genio propio, da testimonio de la fe recibida y la enriquece con nuevas expresiones que son elocuentes. Puede decirse que « el pueblo
se evangeliza continuamente a sí mismo ». Aquí toma importancia la piedad popular, verdadera expresión de la acción misionera espontánea del Pueblo de Dios. (Papa Francisco: Evangelii Gaudium 122)
Por: Pbrto. Claudio Murrieta
Magdalena de Kino, Sonora.- Un gesto sencillo es caminar poniendo como horizonte la fe con la que se pretende ver la vida. Así es la peregrinación dedicada a San Francisco Xavier SJ, herencia espiritual del P. Eusebio Francisco Kino SJ, su fiel devoto y continuador de su obra apostólica: ser misionero de fronteras.
Como cada año, el pueblo de Dios se pone en camino y se hace coincidir una misma condición: tenemos memoria agradecida, compartimos necesidades relacionadas con la salud, el trabajo, con la paz…
Es quizá una veta para la vivencia de la sinodalidd de la iglesia que nos habla el Papa Francisco y el presente sínodo universal.
Caminar juntos con los sentidos más profundos abiertos a la voz del espíritu, que nos permita escuchar, contemplar y reconocer los propios límites y también la riqueza de la fe que nos mantiene juntos y de pie.
El silencio es un bien ingrediente de esta caminada que provoca un encuentro con uno mismo, donde es posible escuchar al propio cuerpo. Una experiencia de encuentro con otros y otras con quienes sentimos hermanamiento aún sin haberlos visto antes, en ellos vemos el rostro de la abuela, de los viejos y de tanta gente buena que dan nuestros pueblos. La amistad social como ejercicio supremo de caridad ahí se hace presente en tanta gente dispuesta a tender una mano de socorro al peregrino.
Conectarnos con nuestras raíces profundas de espiritualidad será necesario para renovar cada día la fe; este caminar nos da esta posibilidad desde la sencillez y envueltos en una atmósfera creada principalmente por los pobres de la tierra; cuanto resonaron las palabras del evangelio en el joven Francisco Javier:
“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida?” (Mc 8,36).
Como todo camino, de vez en cuando el cansancio aparece, detenerse un momento nos deja en el riesgo de estancarnos-entumecernos, pero no vamos solos, la sonrisa o el estímulo de quienes acompañan hacen recuperar el ritmo y nos enseñan a esperar y a avanzar.
Sabemos que en muchos sueños también campea la voz del Espíritu, misma que hay que discernir, sabemos por el testimonio de Francisco Xavier y Eusebio Kino que no todos esos sueños se alcanzan a realizar como quisiéramos, más Dios se vale de cada paso dado por nuestra parte, solo confiemos que Él hará lo demás.









