Por: Cervando Flores Castelo
Como trabajador de la mina y miembro de la Sección 65 , me tocó por allá en los 80s y los 90s ser testigo y protagonista de vivencias extraordinarias, Cananea me cobijó, me marcó, me enseñó a entenderla y a quererla.
Desde la convivencia dentro las áreas de trabajo y las asambleas de los jueves, así como las previas de los miércoles, todo era adrenalina y pasión, no cabían las medias tintas ni las indefiniciones.
Era un abanico de grandes líderes y estupendos oradores de un lado y otro de las distintas corrientes sindicales, fúe un aprendizaje personal y una perspectiva de ver las cosas que te llevan al paso de los años a mantener una fraternidad con aquellos compañeros que aún con diferencias vivimos y sobrevivimos la Quiebra del 89 y la etapa de resistir al Grupo México, de » boxearlo» y no presentarle blanco fijo, se trataba de no «ponernos de pechito » para evitar que nos noqueara, el propósito fué sostener la fuente de Trabajo y el Contrato Colectivo…Creo que con defectos y virtudes la generación de la que nos tocó formar parte, en términos generales cumplimos el objetivo, Grupo México no nos derrotó, tampoco se las ganamos pero logramos detener el cerco a pesar de los pesares.
En ese contexto es como conocí, convivi y me hice amigo de Don Jesús Ramirez » El Venado», un personaje que se diferenciaba totalmente del prototipo del trabajador de la mina y del activismo sindical, líder indiscutible del Departamento de Vigilancia, de apariencia y personalidad apacible, transpiraba honestidad y bondad e inspiraba en medio de lo brioso de la mayoría de los sindicalistas y del ambiente álgido de las asambleas, la discreta y apacible presencia de Jesús Ramírez generaba serenidad y sensatéz.
Tengo entendido qué Jesús era originario de Benjamin Hill y se avecindó en Cananea formando una familia y un círculo de amigos, de salud frágil Jesús supo torear a la muerte por algunas décadas. Era un líder atípico de hablar quedito y caminar lento, mesurado en sus dichos y en sus hechos.
Personajes como Jesús Ramirez le daban un toque de sensatez y prudencia, una puente de infructuosa diplomacia entre los grupos sindicales en medio de las calientes asambleas de los jueves y el funcionar del comité ejecutivo de la 65 del cuál fue parte un tiempo cuando fue Presidente del comité de Vigilancia, labor incomprendida a veces para los ánimos exhaltados de la briosa juventud que lídereaba las diferentes expresiones dentro de las filas de la Sección 65. En lo que a su persona se refiere Jesús Ramírez fue un hombre sencillo, con una integridad que generó concenso respecto de sí mismo.
En paz descanse el Venado Ramirez, Rábano hasta los tuétanos, un sindicalista integro y cabal.
