Todas las variables del chicle son una constante de la cultura popular mundial. Pero el chicle es originario de México. Aquí, presentamos el recuento y la historia de un caso de éxito.
Por: María del Carmen Figueroa Soto
Para hablar del origen del chicle tenemos que situarnos en las selvas del sur de Campeche y Quintana Roo donde resplandeció la cultura maya, quienes mascaban la resina del árbol chicozapote al que nombraban tzicli y al que atribuían algunos beneficios, quedando después en el olvido por varios siglos.
La tradición oral cuenta que su historia cambiaría a mitad del siglo XIX, cuando Antonio López de Santa Anna se encontraba en su exilio en Estados Unidos, llevando pedazos de tzicli con él. Llamando la atención de algunos norteamericanos por su continúo mascar; entre ellos James Adams, quién tuvo la idea de comercializar el producto con saborizantes y azúcar, logrando posicionar su marca al poco tiempo.
Cabe destacar que, durante la Segunda Guerra Mundial, México logró producir hasta 6,000 toneladas para abastecer a las tropas norteamericanas, quienes la utilizaban para disminuir la tensión en los soldados combatientes.
Como dato curioso, México ocupa el segundo lugar de consumo de chicle en el mundo con 1.2 kilos promedio por habitante al año, sólo detrás de Estados Unidos.
Tal era su importancia que su traslado marítimo a través del Golfo de México era casi siempre custodiado por submarinos, para que arribara sin contratiempos a las plantas procesadoras de Estados Unidos, debido a que su consumo era prioritario para la disminución de la tensión propia de los soldados combatientes. (b)
“Las causas porque las mujeres mascan el tzictli (chicle en náhuatl), es para echar la reuma y también porque no les hieda la boca […] y por aquello no sean desechadas”, relata fray Bernardino de Sahagún en su Historia general de las cosas de la Nueva España. “Por la mayor parte suélenla mascar las muchachas y mozas que ya son adultas […] pero no la mascan todas en público […] sino en sus casas; y las que son públicas mujeres […] en todas partes, en el tiánquez [tianguis] sonando las dentelladas, como castañetas. Los hombres también mascan el tzictli […] empero hácenlo en secreto.” Como vemos, en la antigua Tenochtitlan existían reglas sociales para mascar el chicle, que posiblemente provenían de una tradición más antigua.
Los chicleros se han convertido en celosos guardianes del árbol de chicozapote y de su entorno ecológico. Mediante el consumo de la goma natural se favorece esta actividad extractiva sustentable, lo cual contribuye a que la selva que vio florecer la civilización maya se mantenga viva.
La naturaleza es noble y aporta a la humanidad. La relación que el árbol chicozapote tiene con los chicleros es de dar infringiendo heridas que al final se convierten en un delicioso tzictli, (chicle) la relación es estrecha y finalmente ambos tratan de llevarla bien.
Referencias:
https://revistaaventurero.com.mx/origenes/origen-del-chicle/
https://www.mexicodesconocido.com.mx/el-chicle-de-mexico-para-el-mundo.
https://estepais.com/impreso/el-chicle-un-invento-mexicano/
Imagen: chicles Mdcfs
Imagen: árbol https://ecoinventos.com/como-se-hace-el-chicle-ecologico/
