Psic. Mayra Lorenia Vega Newman.
Cananea, Sonora a 14 de Enero de 2021.- Es común pensar que los adultos mayores se vuelven personas inactivas y que poco aportan a una sociedad, que dejan de contribuir con su esfuerzo al desarrollo económico y social, sin embargo, la realidad es diferente, son grandes las aportaciones que realizan y las cuales generalmente no son valoradas ni tomadas en consideración. Tengamos presente que llegar a ser adultos mayores es un proceso natural de la vida, algo inevitable, constituye una de las etapas avanzadas de la vida misma.
En una sociedad capitalista el pensamiento “esta viejo, antiguo, no es de ésta época” es sinónimo de “no sirve, no funciona” y la conducta consecuente será el “tirar, deshacerse, sustituir” lo considerado “viejo” para que venga o se adquiera lo “nuevo” cayendo en el consumismo y materialismo con poca apreciación de lo que ya no existe o es poco común. El consumismo y la modernización han hecho tristemente que los adultos mayores sean vistos como un estorbo, como personas inútiles e incapaces, algo que se deja en el olvido dentro del hogar o en un asilo de ancianos a su suerte. La experiencia del adulto mayor no es apreciada generalmente por nuestra sociedad, su potencial es desperdiciado por razones sociales, culturales y económicas, quedándose con mayor importancia la tendencia a lo moderno, a la tecnología, a lo innovador.
Sin embargo, no en todas las sociedades es así, hay en donde sí se considera a la edad como sinónimo de importancia y veneración. Las personas adultas mayores son visitadas como un ejemplo a seguir, son cuidadas y apreciadas como lo más valioso dentro de la sociedad, son símbolo de respeto y grandes pilares. En algunos países se aprovecha la experiencia de las personas mayores para mejorar la actividad económica del país, es común que algunas empresas utilicen a quienes se jubilan para capacitar a los jóvenes, si el entusiasmo de los jóvenes se complementará con la sabiduría y la capacidad del adulto mayor, se formaría un gran equipo que conduciría al éxito.
Frente a COVID-19 sabemos que cualquier persona puede contraer el virus, sin embargo, se nos ha informado que los adultos mayores están dentro de la población con mayor vulnerabilidad (riesgo) de enfermar e incluso de agravarse y morir, lo cual implica extremar cuidados para ellos, es decir, seguir con mayor firmeza las medidas de distanciamiento social, higiene de manos, uso de cubrebocas (adecuadamente) y gel antibacterial. Sin embargo, hoy en día nuestros adultos mayores se encuentran expuestos, vulnerables, sin armas, su edad no es su aliado ante éste virus, además de su condición física, de contar con alguna enfermedad crónica degenerativa como la diabetes mellitus e hipertensión, entre otras. El miedo de enfermar es algo latente en ellos, la incertidumbre, la angustia de lo que pudiera pasar con su vida al ser contagiados. Observa a tu alrededor y verás que en su gran mayoría, son las personas adultas mayores quienes más se observan portando cubrebocas en la vía pública, son los que menos desean salir de sus hogares, los que más se cuidan, sin embargo, siguen siendo visitados por hijos, nietos y demás familiares, poniéndolos en riesgo sin conciencia. ¿Quién piensa en nuestros adultos mayores?
¿Quién extrema medidas sanitarias por ellos? ¿Tienes algún adulto mayor en tu familia? ¿Aún vive? ¿Qué estás haciendo para cuidarlo?
. En los hogares es en donde se están dando los mayores contagios, se están rompiendo los protocolos sanitarios en casa y poniendo en riesgo a nuestros adultos mayores.
Valoremos a nuestros adultos mayores, están llenos de experiencia, habilidades, sabiduría e historia, tienen mucho que aportar a una sociedad, ellos solo necesitan oportunidades y cauces adecuados para desarrollar su potencial, pero aun así con esta faltante, son productivos dentro de una familia, muchos de ellos al hacerse cargo del cuidado de nietos o realizar otro tipo de actividades de apoyo social. La edad adulta forma parte de las etapas de vida que transita el ser humano, también es una etapa bella con todos sus cambios físicos y psicológicos que conlleva. Seamos parte de una sociedad corresponsable que conlleve el compromiso y la responsabilidad con el prójimo. Si fuese la situación al revés, si el Covid-19 fuera un virus más letal en niños y jóvenes, seguramente los padres y abuelos no dudarían un minuto en protegerlos.
