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sábado, marzo 7, 2026

Marianita «la enfermera corazón»

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Por: María del Carmen Figueroa Soto

Cananea, Sonora a 13 de enero del 2021.- De belleza natural, alma noble y una vida dedicada al servicio de los demás, así es Mariana Lagarda Villaseñor, “Marianita”, como cariñosamente se le llama.

Mariana Lagarda Villaseñor nace en la ciudad de Cananea un día 15 de diciembre del año 1937.  Sus padres Ignacio Lagarda Méndez y Maria Villaseñor Mungarro, siendo la cuarta en el orden de nacimiento de un total de 12 hermanos. Sus estudios primarios los realizo en primaria Melchor Ocampo continuando al finalizar en Secundaria Mártires de 1906, para posteriormente y siendo una jovencita, ingresar como aprendiz y ayudante de enfermera en Hospital del Ronquillo, donde la capacitación recibida aunado a su don natural y deseo de servicio hacia los demás le permitió titularse como enfermera.

A la edad de 21 años contrae matrimonio con Arturo Valdez Meza, procreando 6 hijos Armida, Carlos Arturo (+), Elizabeth, Ana María, Marco Antonio y Gabriel, dedicándose con todo amor y esmero a cuidar a su familia sin dejar en ningún momento su amor por la enfermería. Siempre continúo prestando sus servicios a quien lo solicitara especialmente en el barrio ubicado en Mesa Sur donde era y es muy querida y reconocida como la enfermera corazón “la Mami” como le llamaban cariñosamente.

A sus 45 años, Mariana queda viuda y con la responsabilidad de sacar adelante a su familia, motivo por el cual a invitación del entonces director del nosocomio Dr. Alfredo Parra Ibarra, decide regresar a laborar en el hoy histórico Hospital del Ronquillo donde de forma inmediata le abren las puertas, siendo asignada a la caseta de primeros auxilios ubicada en el área 30, dentro de los terrenos propiedad de Compañía. Minera de Cananea, S.A. como enfermera auxiliar, apoyando en todo lo relacionado al ramo al Doctor José Alfredo Ornelas Reyes (+). Su permanencia en el área era estipulada según su contrato de fecha 5 de noviembre del año 1984 por un periodo de 6 meses, debido a la construcción de la nueva concentradora de Compañía Minera de Cananea, situación que se alargó por un periodo de 3 años prestando un servicio profesional e invaluable.

Al término de su servicio en el área 30 fue reasignada al Hospital del Ronquillo, manteniendo una actitud de amor y responsabilidad, característica que la distinguía.  Es grato recordar su agradable presencia y tránsito por los pasillos del referido centro médico portando su impecable uniforme blanco y su silencioso calzado, así como su sonrisa y buen trato, hacia los pacientes. Además, se daba tiempo de consentir al personal médico y compañeras con su reconocido arte culinario destacando su especialidad, las deliciosas tripitas de leche horneadas, misma que la distinguían por su delicioso sabor.

Para Marianita nunca importo el clima frio característico en la ciudad pues ni la nieve ni la lluvia logro detenerla. Ella siempre cumplió con sus horarios en cualquiera de los turnos y lo hacía caminando, Afortunadamente no faltaba quien le ofreciera un aventón a tan querida enfermera.

Atendiendo con seriedad y de forma natural las normas de atención al usuario del Hospital del Ronquillo dirigido al cuerpo de enfermeras: Amaré a los enfermos que me llaman y confían en mí, como si fueran mis hijos y hermanos.

Brindare, apoyo, confianza, seguridad, respeto, trato amable, cordialidad ayuda psicológica y afecto, para el paciente y sus familiares, en su padecimiento y tratamiento.

Nunca me irritaré, tendré paciencia, sé que los enfermos sienten más necesidad de amor y atención que las personas sanas, mi amor les adelantara la mejoría, más que cualquier otra medicina. Solo por mencionar algunas normas destacando estas entre otras.

Siempre se mantuvo al día, con sus capacitaciones y asistencias a jornadas médicas, pediátricas, seminarios de enfermería, cursos de cirugía, curso de Gineco-Pediatría, recibiendo constancias, diplomas y reconocimientos de parte de: Federación Médica de Sonora, Hospital del Ronquillo, S. DE R.L. DE C.V., Colegio Médico de Sonora entre varios más, así como reconocimiento por sus años laborados, su profesionalismo, su compañerismo y el amor demostrado a tan noble labor.

En la actualidad Marianita vive rodeada de amor al lado de su familia y amistades conformada por sus queridos hijos, 23 nietos, 20 bisnietos y un tataranieto que en todo momento se mantienen pendiente de ella y su salud, agradecidos y orgullosos con la bella dama que les impulsó y apoyó a seguir siempre adelante.

En honor a todas ellas y en esta ocasión de manera especial a nuestra querida enfermera Mariana Lagarda Villaseñor, “Marianita’, para quien no hay palabras ni escritos que puedan agradecer el excelente servicio que presto a los ciudadanos que tuvieron la dicha de ser atendidos por sus dulces manos, va un sincero homenaje lleno de gratitud y amor consecuencia de alguien que a su paso sólo ha dejado huellas bonitas.

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