Por: María del Carmen Figueroa Soto
Cananea, Sonora a 14 de Octubre de 2020.- Una infancia feliz da como resultado una añoranza de los padres de los amigos de aquel pedacito de tierra que nos vio crecer.
Bertha Ballesteros Sabori nace el día 18 de julio de 1933 en Cananea, Sonora, hija de Francisco Ballesteros Sabori (+) y María Jesús Sabori (+), siendo Bertha la primogénita, sus hermanos lo son: Héctor (+), Manuel, Otilia, Dolores, Jesús (+), Miguel Ángel. Ana Lidia y Angelina prima hermana a quien sus padres reciben y crían como una más de sus hijas.
La presente es con la firme intención de seguir compartiendo personajes de nuestra tierra Cananea sus campos mineros, así como el famoso y bien recordado pueblo de Buenavista que nos narren ese pasado, sus costumbres, juegos y recuerdos.
La infancia de Bertha se desarrolló en la desaparecida área habitacional llamada La Sección, destinada para empleados de la empresa, ubicada dentro de los terrenos de la misma que constaba de 5 casas habitación, a las cuales la empresa les daba mantenimiento constante.
En ella habitaban las siguientes familias: En la primera Alberto G, Ruiz minero sobreviviente del aquel 1 de junio de 1906, la segunda casa habitada por Filiberto Figueroa Urías y hermanos, Francisco, Ángel (+), Socorro y Armida, la tercera vivieron varias familias pero los últimos lo fueron Medardo Rodríguez y Luz Ruiz, en la tercera Juan Andrade y Dolores de Andrade y posteriormente en la misma casa la familia de Don Calixto Pérez y su esposa Leónides Ruiz de Pérez, en la quinta casa Francisco y María quienes formaron a la familia Ballesteros Sabori.
Era un terreno pedregoso con ese color característico de la tierra y de las piedras en Cananea entre café, ocre y rojizo, lo cual no impidió que su padre tuviera un huerto familiar que proveía a la familia de frutas y legumbres, entre fresas, ejotes, tomate y varios más. Bertha levantando su mirada recuerda cuando orgulloso su padre llevaba la cosecha a la mesa, no permitiendo que nadie entrara, a su siembra, era celoso y cuidadoso de su cosecha a la cual le prodigaba cariños y cuidados personales.
Al hablar de su padre se le ilumina el rostro exclamando como es de grande su amor por él, al lado de ellos tuve una infancia realmente divina, ¡preciosa en todo detalle! menciona con amor.
Sus estudios los realizó en primaria Manuel Altamirano, Benito Juárez y Colegio Esperanza.
En su niñez iban a Chivatera y jugaba con sus primas a que morían las muñecas y ellas les hacían todo el acto del velorio llorando como si tuvieran un cuerpo tendido, menciona esto quizás nos dio porque en esa época fallecían muchos niños.
Relata entre sus recuerdos la ocasión en que después de un día en que la lluvia fue muy constante se fueron a una cuneta que se formaba cerca de un desagüe donde ella y otra de sus amigas deciden meterse y para su mala suerte y al ser la primera en entrar, de inmediato fue succionada, lucho bastante por mantenerse a flote y cuando podía impulsarse le hacía señas a su amiga que no se metiera luego se hundía y lograba salir hasta que a los gritos angustiados de las niñas un velador que se encontraba en turno acudió a su auxilio al ver la situación desesperante en la que se encontraba, toma un palo de bellota y pudo tocarla y ella en su desesperación se agarró fuertemente y al fin pudo salir agotada, casi desfallecida, por lo cual siempre se declara agradecida de ese minero quien afortunadamente le salvo la vida.
Ya en su etapa de adolescente y a la edad de 16 años es elegida como candidata a China Poblana una experiencia inolvidable por todo el apoyo que recibió de gran parte de la comunidad incluido el teniente Mario Portillo quien estaba a cargo del cuartel Cruz Gálvez y los 800 conscriptos adscritos en la base federal. El teniente debido a las buenas relaciones que tenía, contactó a los encargados de las aeronaves en la ciudad y consiguió se hiciera posible lanzar volantes con el nombre de la candidata e invitándolos a que votaran por ella, un acontecimiento no común e inesperado que tomó por sorpresa cuando sobrevolando la ciudad de Cananea eran arrojados.
Muchos recuerdos que compartir, como es el hecho de Simarrusti, italiano que organizaba los carnavales y quien vivía frente a la escuela primaria Leona Vicario.
Y continua su interesante historia de vida el día en que decide contraer matrimonio con quien fuera su pareja Espiridión Payan Méndez (+) con quien contrae nupcias un 23 de junio del año 1951, procreando y forjando a los hoy profesionistas: María Guadalupe, Espiridión (+), Víctor Alejandro (+), Humberto, Adriana y Carlos Mauricio.
Bertha Ballesteros Sabori, una cananense enamorada de la vida de su tierra de su familia, de sus recuerdos, hoy disfruta de los cuidados que le prodigan sus hijos, nietos y bisnietos que se mantienen siempre pendientes y al cuidado de ella.
Un relato realmente corto pues hay mucho más que contar de alguien que ha vivido cerca de 9 décadas en Cananea, una mujer de gran calidad humana, larga vida Bertha Ballesteros gracias, por tanto, gracias por todo.
