Por: Arq. Francisco Javier Portillo Ituarte
Cananea, Sonora a 28 de Julio de 2020.- Pocas personas han sabido – o podido – en el devenir del tiempo sortear las vicisitudes de la vida para tener la dicha inmensa de llegar sanos y cabales al siglo de su existencia. Don Genaro Sánchez Camacho es uno de ellos.
Estos cien años los ha vivido enfrentando los altibajos de la vida, pero con gran entereza ha salido siempre adelante junto con su familia.
Don Genaro nació el 28 de julio de 1920, en Don Luis Arizona, pero prácticamente recién nacido arribó con sus padres Filiberto Sánchez Castro y María Camacho Obeso al pueblo de Buenavista, el más importante poblado de los campos mineros de Cananea.
La niñez de Don Genaro empezó a transcurrir cuando aquel joven, político y poeta de 31 años, Julián S. González era el presidente municipal de Cananea y que entre otras obras inició el proyecto para construir un puente de madera en la calle cuarta oeste que uniera la avenida Juárez con la avenida Durango y además realizó el llamamiento al pueblo de Cananea, organizando un batallón de obreros para que fueran estos los que nombraran por elección a sus jefes y oficiales.
En 1920, cuando el nació, era presidente de la República el General Álvaro Obregón Salido y gobernador de Sonora el Lic. Adolfo de la Huerta.
Don Genaro ha sido testigo del transcurrir de 18 presidentes de la República y de 41 presidentes municipales de Cananea.
Comenta que se siente muy orgulloso de Buenavista y su gente pues de los campos mineros salieron – entre otros – varios presidentes municipales como:
Ramón R. González
Maximiliano Zúñiga
Juan Caro
Ramón Guerrero
Edmundo Navarro Parra
Rafael Carrillo Monzón
Y Francisco Javier Taddei
Fue el mayor de trece hermanos de los cuales sobreviven y radican en esta ciudad Mafalda de 85 años y Andrea de 83.
Ya fallecidos son:
Aida
Enedina
Rosita
Filiberto
Rafael
Aida
Luis
Mafalda
Cuauhtémoc
Y María
También tiene 6 nietos y 7 bisnietos.
En la depresión económica de 1930, y cuando Genaro contaba con 10 años de edad, en Cananea cerró la mina “El Capote “y anteriormente ya habían cerrado otras, con esto las oportunidades de trabajo escasearon y su papá Filiberto, aprovechando sus conocimientos musicales tocando el saxofón se integró al grupo musical “JAZZ MINEROS DE BUENAVISTA” junto con otros compañeros como:
Luis Mendoza Cota,
Salvador “chavelo “Hernández,
Andrés “techi”Avila,
Manuel “el texano “Olivarría,
Silverio Ruiz “Silverito”
Santiago “el cuervito“ Castillo,
Ramon ”lalo“ Ávila,
Y Gabriel Rodríguez
También participó en 1940 en la orquesta “TÍPICA DE BUENAVISTA” y así pudo capotear la mala época económica que prevalecía en esta ciudad y además ya la familia había crecido a 10 hijos.
Don Filiberto fue una persona muy participativa destacando en el deporte, la música y la política pues fue de los fundadores del Sindicato Sección 65. Falleció de silicosis el 24 de enero de 1962, cuando su hijo Genaro contaba con 42 años de edad.
Los estudios primarios de Don Genaro transcurrieron en la escuela Carlos A. Carrillo (Carlos Arturo Carrillo Gastaldi) teniendo como director al maestro Galo G. Treviño y a las maestras Mariana Aldana y Josefina Escalante entre otras.
En 1938 Cananea no contaba con instalaciones educativas como secundaria y Genaro con el ahínco de estudiar y con mucho esfuerzo y el apoyo familiar se desplazó a Tepic Nayarit a estudiar la secundaria aprovechando una beca que le otorgó la empresa minera las 4C.
Aunque realizar viajes tan largos en el año de 1939 era muy pesado Don Genaro con apenas 19 años y haciéndose merecedor a otra beca se trasladó a Coyoacán entonces Distrito Federal para continuar sus estudios de preparatoria.
En 1942, a la edad de 22 años y cuando aún se resentía la recesión de la segunda guerra mundial, ingresó a laborar a la empresa minera las 4C (The Cananea Consolidated Copper Company) en la OFICINA DE TIEMPO DEL DEPARTAMENTO DEL TAJO y ahí se desempeñó como un estricto y respetado jefe hasta que se retiró en el año 1987 poco antes del problema de la muy cuestionada “quiebra“.
Sus responsabilidades de trabajo consistían en llevar el control de cada obrero en cuanto a:
Tiempo de horas trabajadas
Fallas
Permisos
Descansos
Vacaciones
Lista de ascensos
Pero no siempre todo fue fácil , ya que tuvo sus altibajos pues por largo tiempo hizo sus recorridos a pie a cumplir sus tareas laborales y nunca llegó tarde en sus 34 años ininterrumpidos de trabajo; sufrió en carne propia lo que era pasar las carestías de una huelga; la primera que resintió fue cuando recién había ingresado y tuvo una duración de 35 días por el paro general nacional del 6 de junio al 10 de julio de 1944 y otra de 86 días por la huelga del 6 de septiembre al 30 de noviembre de 1961 además, también fue testigo de innumerables paros mineros que se llevaron a cabo por falta de seguridad y garantías económicas y violaciones a los contratos colectivos de trabajo.
En su departamento de trabajo recuerda en diferentes etapas como compañeros a:
Armando Ruvalcaba
Ernesto Luevano
Alberto Moreno Ureña.
Alfonso Atondo.
Armando Sicre.
Lázaro Dávila,
Francky Quijada.
y Raúl Hernández,
En 1944 en la legendaria y hoy desaparecida iglesia de la Purísima Concepción, ubicada en Buenavista se casó con Ernestina Duran Vega (fallecida) y procrearon dos hijos: Genaro y Ethelvina que son quienes velan por él.
ANÉCDOTAS Y RECUERDOS:
Como anécdota familiar refiere que hace 82 años se desplomó el puente de madera que conectaba Buenavista con Chivatera frente al parque azul. Esto sucedió el 25 de julio de 1938.
Recuerda que cuando sus hermanos Filiberto y Rafael y cuatro de sus amigos – todos niños – pasaban sobre él, esta estructura se cayó, pero sin consecuencias fatales para nadie, solo su hermano Rafael “faifas” quedó lastimado por siempre de su pie.
Este puente ya no se volvió a construir.
Otro acontecimiento importante que recuerda y que narra aun con asombro es el siguiente:
El 26 de enero de 1927, cuando él tenía 7 años de edad ocurrió el gran incendio de Buenavista.
Aquel dantesco espectáculo semejaba un infierno y casi consumió este poblado pues se extendió el fuego a todas las viviendas que en su mayoría eran de madera.
También que en Puertecitos el 2 de agosto de 1923 ocurrió el descarrilamiento del tren que conectaba ese lugar con Cananea falleciendo varias personas.
También menciona aquella época en que el gobierno cerró los templos y los oficios y celebraciones se hacían en casas particulares y además platica de aquella tragedia del campo frío el 27 de febrero de 1949 en la cual 5 vidas se extinguieron.
Siguiendo el ejemplo de su padre Filiberto como deportista quien en 1926 jugó béisbol con el equipo “MINEROS DE BUENAVISTA” también lo hicieron sus hermanos Rafael quien en 1948 alineó con el equipo “CACHORROS”.
Luis a los 25 años con la novena de “BRAVOS” en 1958 y el también, pero en soft bol, destacando como un gran pícher con el equipo “BUENAVISTA” también en 1958 resultando campeones en la liga de mesa sur.
Recuerda como compañeros de equipo a:
Luis “güicho” De la Fuente,
Roberto Verdugo,
Juan Lozano,
Eduardo ”Lalo” Cota,
Héctor Herrera,
Manuel Samaniego,
Y Elpidio Ávila.
En 1976 se reubicó con su familia en la “colonia minera”, al noreste de la ciudad y construyó su vivienda en terrenos que la Cía. Minera les facilitó a los residentes de aquel campo minero ya desaparecido y con nostalgia recuerda la gran parte de su vida que vivió en Buenavista, pues además de la infinidad de amistades que hizo y que añora, este poblado contaba con los servicios básicos y la infraestructura necesaria para vivir bien.
Tenía servicios de agua potable, gas por tubería, electricidad, bomberos y un teléfono de caseta.
E infraestructura como caminos de acceso, La iglesia de la purísima Concepción, la escuela Carlos A. Carrillo, el teatro Royal, la cooperativa de la sección 65, negocios diversos, campos deportivos de beisbol, una pequeña cárcel preventiva y la plaza pública 20 de noviembre.
Por ultimo y para cerrar estas remembranzas Don Genaro agradece a todas sus amistades por el aprecio que le han demostrado y a Dios por todo el tiempo que le ha concedido vivir con salud y prosperidad y la dicha de haber formado una familia tan unida y numerosa que ha sido su mayor tesoro.
