Por: María del Carmen Figueroa Soto.
Matachic, Chihuahua 1914 – Cananea, Sonora – 2000
Cananea, Sonora a 14 de mayo de 2020.- Entre dulces y gratos recuerdos breve y sustanciosa semblanza de Don Saúl Domínguez Pérez en recuerdo a una vida productiva endulzando y aportando positivamente a la sociedad.
Don Saúl, Nace en Matachic, Chihuahua, un 11 de julio de 1914.
Al paso de los años contrae matrimonio con Crescenciana Banda (Chanita), con la cual procreo 8 hijos (Jorge (+) Raulito (+) Elva, Juanita, Bertha, Saúl (+), Herlinda y Raúl Humberto.
Llega a Cananea en 1944 a la edad de 30 años acompañado de su esposa y 4 de sus hijos ciudad la cual adoptan para establecerse cuando se iniciaba la construcción de la Planta Nueva, laborando como minero por espacio de dos años, anteriormente ya había trabajado en el mineral de Maguarichi, Chihuahua en mina subterránea, Don Saúl platicaba que esa mina era tan rica que cortaban el oro con marro y cincel y se veían las vetas de oro correr por las paredes. En su pueblo natal, aparte de minero, ya se dedicaba al comercio, ganadería y agricultura, y entre sus interesantes platicas comentaba que llego a cosechar un furgón de maíz.
Ya instalado en Cananea, vio la posibilidad de abrir un abarrote, mismo que estuvo ubicado en barrio de Mesa Sur, negocio en el cual llego a tener más de 100 carteras de excelentes clientes mineros todos ellos.
La idea de abrir un negocio de Dulcería, nace alrededor de 1959, para lo cual adquiere un local que se ubicó frente al histórico edificio de Banco de Cananea, en Avenida Juárez No. 48 B, mismo que se conservó hasta 1998.
Antes de abrir la Dulcería, viajo a la Ciudad de México, ahí contacto a un excelente proveedor, que manejaba un enorme surtido de dulces, bonetería y mercería de todo el país, en esa ocasión fue en la famosa camioneta azul, icono de la Cumbre, ya después los subsecuentes pedidos llegaban por ferrocarril.
La personalidad de Don Saúl, fue de un caballero visionario, desprendido, siempre dispuesto en apoyar al desvalido y con la idea de la vieja escuela, pues para él, tenía mucho más valor la palabra empeñada que cualquier papel firmado.
En los primeros años de vida del negocio participaron activamente sus hijas Elva y Juanita, quienes le daban el toque femenino.
La comunidad de Cananea y la región, pudo disfrutar los inigualables dulces como lo eran: Los Besos Brujos, las Natillas Emma, los borrachitos, Las colaciones, Las moritas, Los quiebramuelas, El coco alfajor, las cocadas, las obleas, los kikos, los kipis entre otros como los inolvidables chascos de tamarindo, las cajetas de Celaya, cocos africanos, pirulines, pepitorias, paletón de chocolate, Cherrys, pulpas de canastita, chocolate de la vaquita y pulpas de tamarindo.
Cabe mencionar que en algunos hogares aún se puede ver la figura de un apache de yeso que se ganaba en las rifas al levantar una pastillita siendo este el premio principal.
En diciembre, una tradición familiar era la visita de las familias a la Dulcería Cumbre ya que los chamacos querían tronar los triquis a donde el jefe de familia, acudía por su surtido de dulces, nueces, cacahuates, tejocotes y de paso los famosos triquis como eran: las palomitas, los marcianos, las cebollitas, las luces de bengala, los de varita y ya palabras mayores los de tres truenos.
Es importante recordar que Don Saúl estableció una ruta de entrega de dulces que comprendía desde Cananea, Naco, Agua Prieta, Fronteras, Esqueda, Nacozari, Cumpas, Los Hoyos, Jecori, Moctezuma, dejando infinidad de clientes y muchas verdaderas amistades, las cuales lo recordaban con mucho aprecio. En esas épocas no existía la carretera así que ya se puede imaginar lo difícil que era llegar a esos pueblos.
Su hijo Raúl Humberto relata lo siguiente:
Es importante mencionar la participación de mi madre como pieza clave, para el éxito de los negocios que emprendió mi Padre ya que siempre estuvo a su lado apoyándolo en todo.
Imposible dejar de mencionar la charla tan amena que se generaba en el local de la Dulcería con los clientes, ya que mi Padre era un apasionado de la Revolución Mexicana por ende un conocedor nato de la vida de mi General Francisco Villa, así que las sillas siempre estaban llenas escuchando a mi Padre platicar con lujo de detalle las anécdotas del General, que a decir verdad las conocía al dedillo, ya que siempre fue un ávido lector.
Llegue a conocer una anécdota de un niño en esa época, que fue con mi Padre a comprar todo lo concerniente a grasas para calzado, viendo mi Padre las ganas de emprendedor del niño, le regalo todos los implementos para su cajón de bola, el niño llevaba dinero para pagar, y al llegar a su casa su padre no le creyó y lo llevo delante de Don Saúl, para corroborar si en efecto se las había regalado, saliendo muy agradecidos con mi Padre.
Don Saúl Domínguez Pérez, fallece un 4 de Julio del 2000, dejando un legado imposible de olvidar, ya que la Cumbre, fue un referente por muchos años, para ir a comprar los dulces ya fuera para tu casa o tu negocio.
Recopilación y aportación de:
Raúl Humberto Domínguez Banda
Mayo, 2020
