02/04/19
Nacer sabiendo que eres hijo de un minero es motivo para sentirte orgulloso. Ya que estos trabajos los desempeñaron de la misma forma que su padre y generaciones atrás.
La minería, en ese pueblo mágico de donde pertenezco, es un orgullo y es un trabajo que ha perdurado por más de un siglo.
Cananea, Sonora, la ciudad con la mina más importante en producción de cobre en todo México y que forma un papel muy importante en el mundo.
Viene, a mi memoria los primeros grados de estudio a nivel prescolar donde en varias ocasiones te cuestionan ¿qué te gustaría ser de grande, qué profesión desempeñarás? Y con orgullo aclamabas: ¡el “MINERO COMO PAPÁ”!
«Porque el ser minero es un trabajo digno, con capacidad de sacar adelante a tu familia», comentabas con tus amigos de la escuela, jugabas con los vecinos de tu colonia a las minas con aquellos pequeños carros de juguete haciendo caminos tratando de simular aquello que papá contaba.
Esto era un indicio que ya desde pequeño se venía formando en el sistema, pertenecer a un sistema de minería o bien, desempeñar un papel importante en alguna empresa enfocada a este sector industrial tan importante.
Después, me toco ingresar a nivel primaria donde inicié el aprendizaje a la formación personal. Es aquí donde llegas a casa y comes con rapidez para salir a juagar con los vecinos el tan anhelado beisbol en un terreno completamente silvestre ubicado donde hoy se encuentra el salón de eventos “OLD WEST JOCIN”.
Donde el papá de un amigo junta a una gran cantidad de niños para juagar ese deporte por las tardes, donde se podían pasar horas de diversión sin un aparente desenlace, o bien el final del partido era cuando tu mamá iniciaba con unos silbidos, gritos, o acudía por ti para que regresaras a casa y terminaras tu tarea.
O ese momento en el que mamá decía: «si no terminas tu tarea no puedes salir a juagar» y la hacías lo más rápido posible»
Enfocado más al relato de estas memorias y por lo cual se redacta esta carta, recuerdo cuando mi papá llegaba de trabajar exhausto a casa después de su día laboral.
Mamá te decía: «quítale los zapatos a tu papá para que descanse”, y con eso sin saber ya te estaban enseñando eso tan importante que algunos padres de hoy en la actualidad han olvidado, enseñarles a sus hijos el “respeto”.
Mi padre nos narraba vivencias que le habían ocurrido durante su jornada laboral en esa mina, y yo sentado escuchando aquellos relatos tan sorprendentes que él contaba. Cómo los camiones formaban una parte fundamental del proceso minero, cómo conducirlos era una aventura y al mismo tiempo miedo por aquellos monstruos con ruedas llamados “yucles».
En aquel momento de la infancia continuaban los cuestionamientos de qué profesión quieres desempeñar de grande y en tus pensamientos aún seguía el ser ¡” MINERO COMO PAPA”!.
En la escuela, los paseos a la mina para ver aquellos «monstruos con ruedas» (llamados por mí de esa manera), ya que son enormes y emiten un sonido muy fuerte al avanzar y entonces con más ganas quieres ser minero de grande.
Con la felicidad de un niño llegas a casa y le cuentas a mamá todo lo que viste en ese entorno, en lo que la mayor parte de tu familia ya está acostumbrada a escuchar.
Es un tema en casa comentado por papá, mamá y por los tíos cuando llegan de visita.
Al iniciar la secundaria y con ello la adolescencia y la rebeldía, sientes que pasa más rápido la vida y en ocasiones olvidas aquello que de niño anhelabas ser: como papá.
Pero papá te menciona desde que estas pequeño que él quiere que tengas algo mejor, que estudies, que demuestres que tú puedes ser mejor que él y desempeñar un papel más importante, tener mejores ingresos.
Se termina la secundaria y con ello viene el estudio medio superior, tu mente empieza a expandirse y te das cuenta de que entre más vas creciendo más vas entendiendo todos los problemas que está teniendo la minería y las afectaciones que causa a la cuidad, los mismos problemas que escuchabas de niño, pero no captabas tanto como hoy de grande.
Inicié mi carrea profesional de estudios en una excelente escuela, el INSTITUTO TECNOLOGICO SUPERIOR DE CANANEA, ésta me permitió formarme como ING. ELECTROMECÁNICO; y con ello las ganas de superación personal y convertirme en aquello que los padres anhelan tener, hijos que con orgullo terminen su carrera profesional, se convirtieron en realidad.
Sin embargo, con muchos sacrificios tanto de mis padres como míos, terminé mis estudios, a pesar del inicio de una de las huelgas más largas en la mina de Cananea, que afectó el ingreso de mi familia y de mi hogar, en la actualidad y desde el 2007, sigue este problema.
¿A qué voy con esto?, la verdad nunca imaginas que terminando la carrera universitaria tengas que salir de casa para conseguir un trabajo y no precisamente el que tú deseabas desempeñar de pequeño.
Hoy por problemas entre mineros que iniciaron la huelga y la mina hay una discriminación hacia los hijos de mineros que solo por tener el apellido de sus padres ya no pueden tener un trabajo con esa mina y por lo tanto, tampoco en las empresas que trabajan para ella.
Desempeñas un trabajo lejos de casa y lejos de la familia para poder dar el sustento económico que se merecen y es aquí donde yo me pregunto: ¿cuándo se terminara esto que aleja a muchos profesionistas de nuestra familia y será posible conseguir un empleo en la ciudad que nos vio crecer?
Esto sin necesidad de que seas pasado por un filtro y seas catalogado como hijo de minero problemático.
Le agradezco y doy mi total respeto a aquellos que dedicaron su vida a la mina de Cananea, que luchan por los intereses de su familia y no se dejan amedrentar por grupos contrarios que están acostumbrados a pisotear a los pueblos y ciudades cerca de su mina, a maltratar a sus trabajadores y derrochar grandes cantidades de dinero para comprar a distintas organizaciones gubernamentales y salirse con la suya.
He salido adelante gracias a mi esfuerzo y con gran orgullo de aquello que mis padres me inculcaron desde pequeño: ser algo mejor cuando creciera, pero me duele ver a mi Cananea hundido en problemas añejos que no han tenido solución, que ninguna de las partes se ponen de acuerdo para
resolverlo.
Esperemos un día poner fin a esto y la cuidad de Cananea vuelva ser como antes, llena de economía, sin problemas y una mejor infraestructura para las generaciones venideras.
Sin otro en particular doy gracias a las atenciones que le brinde a mi carta esperando y sea del gusto de los lectores.
Atte. Ing. Alonso Martínez Marron Hermosillo, Sonora, México
Imagen: Cananea y su gran historia
