Por: Dra. Arlene Díaz Avila
México ocupa el 2do lugar en obesidad en adultos según la OCDE, solo debajo de Estados Unidos y por arriba de Nueva Zelanda. Los países con menor nivel de prevalencia de obesidad en adultos son Japón y corea del sur.
Detrás del éxito japonés, hay un gobierno comprometido invirtiendo recursos sustanciales en programas de nutrición y de educación para la salud llamada “salud Japón 21”. Se destacan dos leyes: ley Shuku Iku para la educación de los niños: menús saludables en las escuelas, promoción de una cultura social alrededor de la comida, no hay tiendas ni máquinas expendedoras de comida dentro de los colegios.
Ley metabo: para controlar el peso en adultos, se anima a los adultos a entre 40 y 75años a hacerse medición anual del contorno de la cintura.
Según la OMS una circunferencia de más 94cm para los hombres y de más de 80 cm para las mujeres conlleva un mayor riesgo de complicaciones metabólicas, como enfermedades cardiovasculares.
La obesidad tiene repercusiones en el metabolismo tales como diabetes mellitus, y colesterol alto en sangre con el consecuente aumento del riesgo de enfermedades cardiacas como infarto, además de la hipertensión arterial y alteraciones a nivel articular como lesiones en columna y rodilla.
En la MUJER la palabra OBESIDAD va ligada al diagnóstico de enfermedad o hasta CANCER GINECOLOGICO.
RELACION OBESIDAD Y CÁNCER. Existen varios mecanismos bien estudiados. En el caso del cáncer de origen ginecológico, específicamente mama y endometrio (recubrimiento interno del útero que se desprende con cada menstruación) es debido a que el tejido graso periférico (el tejido graso que tenemos en el cuerpo y predominantemente en el abdomen) se genera colesterol, y a partir del metabolismo de dicho colesterol se forman los estrógenos. Esto se traduce en que la mujer con kilos de más tiene en general una carga extra de estrógenos, que no son los que normalmente produce el ovario.
Esta situación se hace más marcada al llegar a la etapa de la menopausia, cuando el cuerpo sabiamente deja de producir hormonas en el ovario ya que ha completado su función reproductiva. De tal manera que una mujer en menopausia con obesidad tiene 50% más riesgo de desarrollar cáncer, que una de su misma edad con peso adecuado.
La relación entre obesidad y enfermedad ginecológica empieza desde la juventud; cuando el organismo detecta que se ha generado una fuente externa de estrógenos, le da la orden al ovario que deje de producir esta hormona, ya que el cuerpo necesita lograr un equilibrio. En este momento el ovario deja de ovular y los ciclos menstruales se tornar irregulares. Trayendo consigo numerosos problemas entre ellos infertilidad. Esta falla en la ovulación trae como consecuencia más descontrol en el metabolismo del azúcar que a su vez se manifiesta con más obesidad. Tornándose un ciclo repetitivo.
La OMS emitió una lista de recomendaciones para disminuir el riesgo de cáncer, todas ellas situaciones modificables en nuestra vida. Dejar de fumar, dieta saludable y ejercicio habitual, reducción del consumo de azúcar y alcohol, uso de protección solar y toma de medidas preventivas, chequeo médico para detección oportuna de cáncer.
