Por: María del Carmen Figueroa Soto
Recuerdos imaginación que vuela:
Cananea, Sonora.- Ese día estacioné el pequeño Datsun color verde casi justo al hospital del Ronquillo descendí y me dirijo a los escalones justo ahí saludé a varios mineros amigos de mi padre rostros conocidos de mi ciudad, algunos de la vieja escuela y otros de la más reciente, que ganas de escuchar sus interesantes relatos, pero tenía que continuar la fila ya casi se terminaba y me interesaba un número para curación.
Fui a la ventanilla no sin antes saludar a quienes ya estaban en la sala en espera de ser atendidos, un número para curación por favor… afortunadamente, alcancé y apenas avancé al pasillo siguiente justo ahí se encontraba de pie Ruth, la de los ojos bonitos la enfermera fiel y de alma bondadosa.
Ruth Sabori Rivera, una enfermera dedicada al servicio de su comunidad y que a su paso por esta tierra va dejando una huella imborrable en el libro de la vida y en el corazón de quien tiene la dicha de ser atendida por tan excelente enfermera.
Ruth, nace en Cananea un 3 de abril del año de 1961 hija de Ma de la Cruz Rivera y Braulio Sabori (finados) sus hermanos Ramón, Aristeo, Pedro Javier, David, María de la Luz y 3 infantes. Ruth es esposa de Jose Alberto Ortes Musso, tiene dos hijas Ruth Yaneth y Bertha Lizbeth.
Inicia su preparación en primaria Elodia N. viuda de Avilés y la concluye en primaria Leona Vicario para continuar en Secundaria nocturna Mártires de 1906 lo que le permitía trabajar, costear sus estudios y apoyar a sus padres; finalmente la vida le da un rumbo a lo que sin pretenderlo sería la profesión de su vida: La Enfermería.
Todo inicia al ver la necesidad de inyectar primeramente a sus padres y abuelos lo que la llevó a inscribirse en Centro de Capacitación femenil en Cananea sin imaginar aún que la vida la estaba preparando para servir a su comunidad.
Inicia prácticas en Hospital del Ronquillo en el área de fisioterapia cubriendo además dos departamentos curaciones y urgencias. En el año de 1980 inicia en Hospital del Ronquillo donde llego a acumular una antigüedad de 22 años, en los cuales le tocaron pacientes de todos tipos entre electrocutados, amputados fracturados, con quemaduras todos ellos de los diversos departamentos de la empresa minera, mineros retirados y familias.
Ruth, no niega que hubo momentos críticos en que se llenó de desesperación donde por fuerza humana le imposilitaba hacer algo más; solo ayudar a que ese momento sintieran su apoyo y compañía. Sucedía todo lo contrario y no podía ocultar su alegría al ver que una persona se recuperaba esos fueron momentos inolvidables.
Y reconoce a un gran mentor y compañero Dr. José Alfredo Ornelas, de quien rescató grandes valores y el amor a esta profesión tan noble y de gran humildad esta relación laboral dejó en ella un cúmulo de conocimientos y experiencias que impulsaron esta vocación al servicio de los demás con esa gran disposición y prestancia a la labor que desempeñaba.
Además de llevar y mantener una excelente relación con sus compañeras Ruth, atesora los obsequios que con cariño y a manera de agradecimiento le dieran los pacientes los cuales guarda en un lugar especial de su hogar, pero con más seguridad y aprecio en su corazón.
Y después de toda su trayectoria y manifestarse agradecida a tantos médicos que ha asistido hoy en día se desempeña actualmente en el Hospital General de primer nivel, en el área de curaciones y es la “única” enfermera que realiza extracción de tapón de cerumen típicamente conocida como limpieza o lavado de oído.
Honor a quien honor merece, este reconocimiento se hace con la finalidad de que el personaje de la historia lo conozca y se sienta halagado de lo que poco a poco a construido con una actitud positiva, empática y de respeto recordándole a Cananea lo que una gran mujer a aportado en bien de los demás.
