Por: María del Carmen Figueroa Soto
Si su pie es preciada alhaja “La Cadena tiene su estuche”
Cananea, Sonora a 23 de Abril de 2018.- 66 años calzando a las familias en Cananea y pueblos circunvecinos, ¿Se imagina Usted que fue una mujer la que empezó con esta gran historia?
Pues le confirmo realmente así fue Antonia Arellano Vargas es su nombre y es a ella a quien hoy se le otorgan todos los créditos, reconocimiento y homenaje tanto a su vida como a su recuerdo, pues contra viento y marea inicia con tan noble labor en el ramo de la zapatería en la ciudad de Cananea, Sonora en tiempos realmente difíciles tanto por los estragos de la revolución, la crisis en la minería y el clima extremo sobre todo en invierno.
Antonia Arellano Vargas decide trasladarse a la ciudad de Cananea en el mes de agosto del año 1938 acompañada de sus hijos Armando, Sergio, Joel y Rogelio de apellidos Andrade Arellano, provenientes de León Guanajuato y fue gracias al Señor Andrés Gayoso quien le brinda la oportunidad y confianza de otorgarle zapatos a crédito que inicia con el negocio de venta de calzado tocando puertas y ofreciendo el producto a su casa.
Transcurridos dos años y después de las intensas nevadas fue difícil continuar visitando casa por casa por las condiciones climáticas que prevalecían en esa época, y decide instalarse en donde hasta hoy continua el edificio ubicado en avenida Durango No. 42 que fuera zapatería “La Cadena”, más no el negocio, el cual cierra sus puertas el año 2004 rompiendo la cadena que unía al negocio con los clientes, pero continuando la amistad y el excelente recuerdo que de zapatería “La Cadena” se guarda. donde resulta interesante del porque el nombre “La Cadena”.
El nombre de “La Cadena”, era como una política de la empresa pues funcionaba como un engranaje para lograr mantener una cadena con los eslabones firmes y unidos y con la finalidad de no romperla al llevar el producto a crédito tú pagas, tu llevas, no pagas se rompe la cadena así de fácil, así de difícil.
La empresa de zapatos logro posicionarse en el gusto y preferencia de los clientes que acudían a seleccionar el siguiente calzado o hacer su pago oportuno llevando con ellos una tarjeta para lo cual conto con excelentes cobradores fieles y respetuosos a su trabajo como lo fueron Jesús García y Manuel Frausto apodado “El padrino”, considerado el brazo derecho de Antonia Arellano.
En el local se vendía calzado fino y de calidad, de las marcas ZERO, GBH, EMICO, Y DOMIT, además de los bostonianos aquellos choclos que tenían una figura como de águila en la parte de enfrente de manera perforada, recordando que en el calzado de dama era la marca LINA.
El negocio estuvo a cargo de cada uno de los hijos de Antonia, Armando, Sergio, Joel y Rogelio, quedando a cargo finalmente de Joel Andrade Arellano quien fallece un día 17 de septiembre de 2004 y es así que finalmente toca cerrar las puertas de la famosa y añorada zapatería “La Cadena” que fuera un lugar especial y excelente oportunidad de colocar a tus pies en preciados estuches.
Recuerdos comentarios recopilados:
1.- recuerdo cuando mi padre nos calzaba a todos provengo de una familia numerosa te podrás imaginar, era riguroso hacer uso de la tarjeta lo bueno que duraba pues el calzado era de muy buena calidad.
2.- ¿Habría alguien en Cananea en aquellos años que no calzara en zapatería “La Cadena”? Creo que todos lo de esa generación 30s, 40s, 50, y hasta su cierre ya en el 2004 en algún momento la visitamos.
3.- Recuerdo un orden y un trato muy formal y serio de sus dueños, casi todo tipo de calzado y número lo encontrabas.
4.- Ahí vendían los zapatos ortopédicos para niños, como no recordarla.
5.- épocas de gloria como no recordar zapatería “La cadena”.
Zapatería “La Cadena” un fin con toda dignidad pues cumplió su cometido brindando un gran servicio a la comunidad.
Colaboración:
Sergio Andrade Cabrera
