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lunes, marzo 9, 2026

La enfermedad de apostar…

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    El juego patológico o ludopatía se esconde bajo las luces y en un aparente escenario de diversión, ¿Alguna vez has estado en un casino? ¿Recuerdas el ambiente?. Generalmente la iluminación es tenue, suave y constante, haciendo que el jugador pierda la noción del tiempo, los asientos  son cómodos, no hay ventanas en el lugar para evitar los estímulos distractores del exterior y que el jugador logre concentrarse con más ímpetu en el juego. Existe toda una arquitectura específica de los lugares de juego con el fin de que te sientas cómodo, seguro, como si estuvieras en casa y el exterior deje de existir por un momento mientras gastas tu dinero. Algo que puede iniciar con la finalidad de pasar un rato agradable: jugar, puede terminar afectando la Salud Mental.

Jugar en sí no es una conducta patológica o enfermiza, a lo largo de la historia en la sociedad humana jugar es elemental para nuestro desarrollo, quién de nosotros no recuerda haber jugado con fines de pasar un tiempo agradable, recreativo o para integrarnos socialmente.  El juego por placer, ocio o para ganar dinero tiene miles de años de antigüedad y ha estado presente en casi todas las culturas (egipcios, chinos, griegos, indios, romanos, etc.). La búsqueda de excitación y atacar el aburrimiento mediante el juego ha sido de todos los tiempos. Jugar se ha empleado con diversos fines como por ejemplo como una recompensa al concluir una jornada de trabajo; como un ritual religioso e incluso en la Edad Media se empleaba como una actividad para defender el honor y respeto.

La ludopatía (ludus “juego”; patheia “padecimiento o afectación”) o trastorno de juego patológico hace referencia al extremo comportamiento (repetitivo y persistente) de jugar por dinero en juegos de azar y apuestas (boletos de raspado, bingo, máquinas tragamonedas, póker, dados, etc.), de manera gradual va dominando las actividades de quien lo padece y lo expone a consecuencias negativas.

Hay quien presenta ludopatía sin ser consiente que la padece, como también hay quien participa en juegos de azar  sin ser un ludópata, pero ¿Cómo saber si soy un adicto al juego?, existen diversos síntomas sobre esta enfermedad, me centrare en explicar algunas de las distorsiones o fallas del pensamiento que se presentan en una persona que ya está inmerso en la enfermedad de apostar.

    • “Soy bueno para jugar”.- Una de las características principales de quien es adicto al juego es que se tiene la idea equivocada de contar con estrategias para ganarle a las máquinas de juego de azar, es decir, se mantiene la ilusión de ganar dinero porque se es hábil para jugar, las personas ludópatas se perciben “buenos jugadores, que tienen estrategia, técnica, que saben jugar, que son habilidosos para el juego” cuando la condición del juego de azar como su nombre lo indica es meramente al azar, en donde la probabilidad juega un rol fundamental, es algo no controlable, que no depende de ninguna habilidad del jugador, es una falacia o ilusión de control basada en la probabilidad predecible de ganar, es un acto azaroso más que habilidoso.  Aunado a  que estamos frente a un negocio establecido para lucrar a través del juego de azar.
  • “Ahí viene el premio, tiene mucho que no me da la máquina, eso quiere decir que ya va a dar”.- El jugador ludópata piensa que entre más tiempo pasa sin ganar se incrementa la probabilidad de que gane, es decir, tiene la creencia errónea de que la maquina ya le dará el premio porque tiene horas jugando y no le ha dado nada, su pensamiento es “ya me va a dar, ahí viene el premio, ya me toca”, incluso puede rehusarse a cambiarse de maquina porque piensa que en la que está como no le ha dado premio ya no tarda en darlo, a mayor número de jugadas sin premio para ellos significa que ya va a aparecer el premio, cuando la probabilidad de ganar o perder será la misma en cada jugada, nada tiene que ver el tiempo invertido en jugar para predecir la llegada del premio, el juego al azar es probabilístico y en cada jugada entra el azar. 
  • “El objeto de la suerte”.- Quien tiene una adicción por el juego tiende a asociar cosas que estaban presentes cuando ganó  algún juego, mantienen un pensamiento mágico respecto a lo que les da suerte, relacionan ilusoriamente artículos y los llevan a sus jugadas, los colocan en las maquinas o simplemente los traen con ellos para que les de suerte, pueden marcar los números del bingo con la “pluma de la suerte”, comprar la lotería en un determinado puesto, hacer algún ritual antes de jugar como pasar la mano por la pantalla del juego como una forma de atraer la suerte, entre otras cosas, son conductas supersticiosas que en alguna ocasión se relacionaron con la obtención de algún premio y por lo tanto les resulta difícil de no llevar o realizarlas porque piensan que eso les va a favorecer que se repita de nuevo el premio. 
  • “El que estaba a mi lado me dio mala suerte”.- Quien padece la enfermedad de apostar le resulta difícil ver la evidencia contraria a sus falsas creencias, se queda con las veces que se acierta o se gana, cuando no gana tiende a buscar razones para justificar que no haya ganado.  Los ludópatas recuerdan muy bien las veces en las que han ganado pero olvidan fácilmente cuando perdieron. Cuando se pierde se buscan razones para explicar y autoafirmarse que no le va a volver a ocurrir, que en esa ocasión le ocurrió porque “no llevaba su lapicero de la suerte o el que estaba sentado a su lado le dio mala suerte” etc.

     

  • “Estuve muy cerca”.- Nada llena más que soñar con ganar el premio mayor, creer que estuvimos muy cerca de llevarnos mucho dinero motiva al jugador a seguir intentándolo, sin embargo, es solo una creencia que te permite seguir enganchado jugando, las casas de apuestas juegan con esta idea haciendo creer que se estuvo muy cerca del premio mayor pero la realidad es que el premio no depende de lo poco que faltó para llegar a la meta en las jugadas anteriores sino del azar. Después de perder dinero en las apuestas, suele regresar para intentar ganar en un afán de lograr llegar al premio y recuperar lo perdido.

Estas son solo algunas formas de pensar de alguien que padece ludopatía, hay que tomar en consideración otros factores como por ejemplo: el tiempo que la persona le invierte a jugar, éste va en aumento, se tiende a abandonar las actividades cotidianas para pasar mayor tiempo jugando; las cantidades de dinero que una persona va apostando son cada vez mayores, se deja de apostar cierta cantidad sobrante de dinero para comprometer lo que se tiene para el sostenimiento de la familia desencadenando pérdidas importantes e incluso llegando a la ruina y a la ruptura de relaciones familiares, conyugales y sociales. La ludopatía es una adicción al igual que las adicciones por consumo de sustancias y requiere tratamiento especializado.

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