Cananea, Sonora a 30 de mayo de 2017.- A pesar del crecimiento de la ciudad, el aumento de vehículos y la retirada ubicación de las funerarias, Cananea sigue preservando la tradición de acompañar a pie, siguiendo sigilosamente la carroza, a los difuntos hasta su última morada… el Panteón Municipal Severiano Moreno.
Los familiares y seres más allegados realizan una marcha dolorosa para acompañar por última vez a quién “se ha adelantado en el camino” y en muchas de las ocasiones, se hace acompañar esta última travesía por músicos populares quienes regularmente entonan canciones de despedida.
No obstante de que con esta práctica se generan problemas viales sobre la Avenida Juárez, donde se ubica el campo santo, la comunidad acostumbrada y respetuosa del acto, pacientemente opta por tomar rutas alternas cuando “va el funeral”.
Esta tradición data desde siempre aseguran historiadores, situación que también corroboró Doña Guadalupe León, la mujer más longeva de la ciudad con 101 años de edad y cuyo padrastro se desempeñaba a principios del siglo pasado como conductor de la carroza.
Relata como Bartolo Medina, era el dueño de los caballos alazanes que conducían el carruaje que llevaba a los difuntos hasta su sepultura. ¡Con que elegancia vestían el carruaje! señala, si era niño lo vestían con una malla color blanco y unas hermosas plumas, si era adulto color negro e igualmente con plumas.
Así, con el paso de los años y el transcurrir de un nuevo siglo, Cananea sigue preservando esa tradición que de cierta manera, honra la memoria de los que ya se fueron, de los que no volverán, pero que son acompañados por sus seres queridos, hasta el final.
