Hace unos días, circulaba por las redes sociales una “nota informativa” en la cual se indicaba que próximamente saldría un billete nuevo de 30 pesos. Nada más y nada menos que con la imagen de la primera dama de México, Angélica Rivera. El portal responsable: SDPitorreo, cuyo nombre deja implícito su giro que es meramente humorístico, muy al estilo de otro portal conocido por eldeforma.com en donde en una ocasión causaron el mismo furor al publicar que las telenovelas serían patrimonio cultural de México. Aunado a la nota de SDPitorreo, circulaba inclusive la imagen en la cual el presidente de México sostenía dicho billete acompañado por Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México y el mismísimo Ricardo Anaya, dirigente del PAN nacional. El chiste se cuenta solo.
Lo increíble de todo esto, es que en verdad hubo personas que creyeron que este acontecimiento era real, por lo que no tardaron en expresar su enojo y en unos momentos la nota se volvió viral (término utilizado en redes cuando una publicación se propaga como si fuera un virus). Hecho que por supuesto es muy conveniente para este tipo de portales que lo que buscan es que sus notas se compartan el mayor número de veces posible. ¿Qué necesitamos los usuarios de redes sociales para actuar más responsablemente? Tener más incredulidad ante lo que leemos y corroborar la veracidad de la publicación antes de compartir y emitir una opinión, tener empatía y ser más respetuosos al momento de navegar en las redes sociales.
De la misma manera, hace aproximadamente un mes un alumno decidió exhibir al maestro de la Preparatoria 10 de la Universidad de Guadalajara Ramón Bernal Urrea a través de un video, causando polémica por sus comentarios denigrantes contra las mujeres. La grabación de cerca de dos minutos, en donde se ve claramente al profesor expresándose con palabras altisonantes y frases misóginas, se viralizó rápidamente y tal como se ha hecho ya tendencia en redes, se le dio el nombre de #LordPrepa10.
Sinceramente, el video me causó indignación, pero me abstuve de compartir o comentar algo al respecto. No fue sino a los días siguientes que me expresé compartiendo la realidad de las cosas, una aclaración en la cual el profesor Bernal Urrea divulgó, además del video real de más duración, una carta en la que explicaba que buscó ejemplificar «una situación de violencia intrafamiliar, sin hacer referencia a una persona en particular» y retratar «con fidelidad esta realidad aún presente» en la sociedad mexicana.
Precisó que la clase tuvo una hora de duración y que en los dos minutos de grabación divulgados inicialmente no se puede apreciar que «el objetivo de la clase es evitar que los alumnos lleguen a ser agresores o agredidos y que conocieran una realidad latente».
Otro claro ejemplo de que como dice el dicho: “Nos vamos con la finta”.
Estos son solo algunos casos en los cuales los usuarios de redes sociales nos mostramos tan crédulos ante situaciones que son ajenas a nosotros, en las cuales nos mostramos un tanto ignorantes al compartir una imagen de un niño con cáncer porque los “likes” van a ayudar a su sanación, o pensar que teclear “AMEN” en una imagen de Dios nos hará más religiosos y más devotos. Cuando la realidad de las cosas es que estas publicaciones provienen de páginas que se
dedican a buscar un gran número de likes y que sean compartidos y viralizados para obtener una ganancia.
Otra de las perversidades de las redes sociales se da en el hecho de comentar, compartir o gustar de publicaciones que agreden o denigran a otras personas. Es común ver, especialmente en las páginas de ventas en donde aprovechan que son vistas por cientos de usuarios, publicaciones que incluyen fotografías de mujeres en un intento de denigrarlas públicamente…y una vez más, nos vamos con la finta. Detrás de la computadora o del celular todos somos jueces, y se da la facilidad de contribuir con el linchamiento público. Es aquí donde debíamos aplicar nuestros valores, especialmente el respeto, y abstenernos de formar parte de algo que no nos compete.
Existen muchas cosas que nos creemos en las redes. ¿Crees que Facebook, Twitter, Instagram o Snapchat en donde una persona publica su “gran vida” y muestra su felicidad en todo momento realmente la define? No sabemos verdaderamente qué pasa en su vida, no conocemos su historia, no conocemos sus problemas, sus tristezas, su realidad. Sólo vemos lo que esa persona decide mostrar, y como lamentablemente se suele hacer, en base a eso el usuario juzga y da su veredicto final.
Suele pasar también que parezca que estamos en contacto con una persona conocida nuestra, y realmente hay otra persona detrás de esa cuenta. Pero eso me gustaría tratarlo en el siguiente artículo. El robo de identidad que ya se da comúnmente y del cual ya he sido víctima más de una vez.
Hagamos buen uso de las plataformas sociales, respetemos, seamos precavidos y sobre todo no creamos todo lo que Facebook o las demás redes sociales tengan que contarnos.
Ing. Alma Lorena García
