Cananea, Sonora a 12 de Septiembre de 2016.- Los casos de hígado graso van en aumento en México, ya que el 50% de las personas que padecen obesidad y sobre peso (dos circunstancias comunes en nuestro país) presentan esta afección.
El hígado graso o también llamado esteatosis hepática, es una condición que, como el propio nombre dice, ocurre por una acumulación de grasa en el hígado. En general causada por el consumo excesivo de alcohol, la esteatosis también puede surgir en varias otras situaciones, como en personas con colesterol alto, exceso de peso, diabéticos, etc.
Habitualmente el hígado posee pequeñas cantidades de grasa que compone alrededor de un 10% de su peso. Cuando el porcentual de grasa sobrepasa este valor, estamos delante de un hígado que está acumulando grasa.
No se sabe exactamente por qué algunos individuos desarrollan esteatosis hepática, pero algunas enfermedades están nítidamente relacionadas con este hecho. Pero dentro de las causas más comunes se encuentran: Obesidad, Diabetes, Colesterol y triglicéridos altos, deterioro de las células dentro del hígado o liberación de proteínas inflamatorias tóxicas (llamadas “citocinas”) por parte de las células grasas.
El hígado graso es por lo general una enfermedad “silenciosa” con pocos o ningún síntoma. Las personas se sienten bien en las primeras etapas, sólo comienzan a tener síntomas cuando la enfermedad avanza o cuando se presenta la cirrosis, los síntomas incluyen: dolor abdominal que nos podría hacer pensar en problema de vesícula, dispepsia (malestar al comer), fatiga, pérdida de peso, debilidad.
La enfermedad puede avanzar durante años o décadas, incluso el proceso se puede detener y en algunos casos revertirse por sí solo sin ningún tratamiento específico, por otra parte, puede empeorar lentamente y puede causar cicatrices en el hígado, esto se llama “fibrosis”. La cirrosis aparece cuando empeora la fibrosis, el hígado tiene extensas cicatrices, se endurece y no puede funcionar normalmente. No todas las personas con enfermedad hepática grasa no alcohólica tendrán cirrosis, pero si se presenta cirrosis, pocos tratamientos podrán detener el empeoramiento de la enfermedad. Es posible que una persona con cirrosis tenga retención de líquidos, pérdida de músculo, hemorragias de los intestinos y falla del hígado.
El diagnostico es en base a la sintomatología, y se pedirá un ultrasonido abdominal, es ahí donde tendremos el diagnostico de hígado graso.
Como tratamiento para el hígado graso se recomienda una dieta libre de lácteos, ya que son grasas muy complejas y esto incluye el yogur ya que el proceso de fermentación elimina azucares pero no grasas ni acido butírico, embutidos todos incluye los de pavo, bebidas embotelladas y alcohólicas, medicinas no emergentes, huevos de granja, carnes de granja y comidas fritas, comidas capeadas e irritantes y por supuesto refrescos de cualquier tipo. Acudir al médico para un régimen de baja de grasa visceral y seguir las recomendaciones dietéticas personalizadas.
Dra. Arlenne Díaz Ávila, MÉDICA INTEGRAL.
