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sábado, marzo 7, 2026

«No sé cómo describir la alegría que siento al llegar Cananea»: Guillermo Ramírez

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Por: María del Carmen Figueroa Soto.

 

Cananea, Sonora a 03 de agosto de 2016.- Nace un 5 de mayo de 1940 en el poblado de Chispas, Sonora y a solo seis meses de su nacimiento Cananea abre sus brazos,  lo recibe y adopta como suyo.

Guillermo Ramírez Navarro, de personalidad carismática, sencilla y con ese toque que lo caracteriza, ser un muy buen amigo, solidario, incondicional y de nobles sentimientos; hijo de Gerardo Ramírez Pacheco y Antonia Navarro. Sus hermanos Guillermina, Armida, Socorro, y Gerardo.

Sus estudios los inició en la escuela primaria Ignacio Manuel Altamirano. Después continuó en la  Secundaria Federal, y fue justo cuando el cursaba el 3er año que llegó a Cananea la liga Arizona, en el año de 1954. Fue en este mismo año, entre las prácticas de béisbol y su pasatiempo de juntar pelotas con sus amigos del Callejón 21 cuando comenzó a descuidar sus estudios. Esto obligó al director a citar a sus padres a los cuales les dijo “Reconozco que a su hijo lo que le gusta es el béisbol les sugiero lo sigan apoyando y efectivamente así fue.”.

En cierta ocasión, siendo aún un jovencito,  al ir a un taller a donde entregaba lonches, observó que tenían unas lonas, y las vio como una oportunidad de hacer sus propios guantes.  Se los pidió al encargado en turno, el cual se los obsequió.   Ya en su casa preparó con las lonas unos guantes para él y para dos de sus amigos.  Poniendo su mano sobre la lona la dibujó, recortó una pulgada arriba, y después le colocó otra malla, cosiéndolos con un hilo que antes de pasar por el orificio, lo quemaba con una veladora, para encerarlo. La crisis fue dura, por lo que también se fabricó sus propias pelotas usando para ello, primero una pelota de golf, envolviéndola con tela que unía con hebras de medias para terminar envolviéndolos con tape negro, de aquel pegajoso que si te tocaba la ropa dejaba su huella para siempre.   Igualmente, sus bates los hacía con los troncos de los cercos a los que les daba una forma redonda.

Guillermo nos comparte algunas anécdotas familiares, entre las que destaca una de su padre, Gerardo Ramírez, quien criaba puercos. Él le ayudaba a llevarles comida para lo cual iba a la cooperativa y toda la verdura que ya no estaba en buen estado se la regalaban para alimento de los puercos.  En una ocasión que su padre consideró ya estaba listo para la venta y viendo que estaba el clima muy frío, decide traerse el puerco del corral a meterlo a la casa e instalarlo en la cocina. Como era un día verdaderamente frío, colocaron en el cuarto unos botes con brazas para proporcionarle calor, pero al día siguiente les esperaba una sorpresa. El puerco se encontraba tieso pues hacia más frío dentro de casa que en su trochil. Al verlo su padre exclamó “mejor lo hubiera dejado en el corral, quizás hubiera amanecido con vida.”.   Él ya tenía calculado hasta la venta de la manteca y los chicharrones con los cuales ya tenía planes.

Un recuerdo que narra de su madre es que cuando se retiraban a dormir los colocaba atravesados en una sola cama a cuatro de ellos y al final colocaba unas sillas para que pusieran sus pies. Éramos tan pobres, relata Cuate Ramírez, que el arco iris lo veíamos blanco y negro no de color, nos comenta con una gran sonrisa.

Con la crisis imperante en esos años, fue necesario apoyar a sus padres por lo cual a temprana edad inicia trabajando en Telégrafos Nacionales, y poco después en Agencia Ford haciendo limpieza del local.

Ya en el año de 1966 decide ir a probar suerte a los Estados Unidos, donde laboró como zapatero, después como troquero y finalmente como chofer de camiones, no sin antes regresar en el año de 1967 y contraer matrimonio con la compañera de sus días María Gloria Moreno Salazar, con la cual procrea a sus gemelas, que son su adoración, Ana Maricela y Ana Bolena.

También nos compartió acontecimientos tristes de dos de sus hermanas, fallecidas ambas víctimas de asaltos. A la primera, su gemela de nombre Guillermina, le toco por mala suerte estar en el negocio de Casa Celia, cuando sucedió el lamentable asalto  donde perdieron la vida la señora Celia y su hermana.    De la misma manera   a su hermana Socorro le toco estar en otro asalto, en la ciudad de Hermosillo, Sonora e igual fallece a consecuencia del mismo. Descansen en paz. Siempre serán motivo de grato recuerdo.

En la ciudad de Los Ángeles tenía un equipo llamado Latín Cananea, donde jugaban otros cananenses entre los que menciona a  Arturo Ramírez, Francisco Metzas, Ronchas Hurtado, Vitaminas Espinoza, Jáuregui, donde jugó de joven y después de veterano.

Guillermo “El Cuate” Ramírez, tiene sin duda una extenso recorrido deportivo entre lo cual podemos mencionar las Ligas Barrial y Municipal de Cananea, 5 estatales, 3 nacionales, la Liga Mike Brito, la Liga Noroeste, en Guadalajara, con los Naranjeros de Hermosillo, prácticas con el equipo grande Diablos Rojos de México, en San Luis Potosí y actualmente activo en la Liga Municipal de Veteranos.

El Cuate Ramírez siempre ha contribuido al béisbol cananense.

En el año de 1968 inicia trayendo equipos de veteranos, a Cananea, al igual que equipo deportivo, sumando ya 48 años de apoyar a su ciudad, algo que pretende no dejar de hacer mientras tenga vida. Hoy en merecido homenaje a su trayectoria deportiva, el estadio Infantil de Béisbol “Guillermo Cuate Ramírez”, que se ubica en la Carretera Cananea a Agua Prieta, orgullosamente lleva su nombre.

Guillermo “El cuate” Ramírez  finaliza su entrevista con lo siguiente: “No sé cómo describir la alegría que siento al llegar Cananea, es una sensación indescriptible es mi tierra es mi gente.”

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