10.6 C
Cananea
lunes, marzo 9, 2026

“NADAR EN LA TURBULENCIA”…

Fecha:

Psicóloga Clínica

¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué me paso aquello? Porque continua o tal vez esporádicamente ante situaciones que la vida nos presenta nos cuestionamos a nosotros mismos o cuestionamos a la vida por lo que obtenemos, que si alguien te hizo sentir mal que si lo merecías o no (según tu percepción) que si para obtener esto o aquello te esforzaste mucho y “X o Y” se aferran a desconocerlo o a sabotearlo.

Hay quienes van lanzando misiles tóxicos invisibles a sus semejantes. ¿Misiles? Si, grandes dosis de arrogancia, de prepotencia, de descordialidad, de sublevación, de humillación, gritos, falta de empatía y después lanzan al aire preguntas del tipo: “¿Y Por qué? ¿Por qué me pasa esto a mí? Al tener resultados de sus propios actos. Terminan victimizándose y se auto etiquetan de “buenas gentes” y son como mariposas sin alas, o como mariposas volando dentro de un frasco.

Vivimos en una sociedad que valora el logro y a su vez el logro basado en la exaltación a las etiquetas. Que si soy bonita, guapo, atlético, feo, gordo, flaco, rockero, grupero, trovero, popero, arquitecto, maestro(a), abogado, barrendero, político, músico, cuerdo o argüendero… Que si soy bueno(a) y tú eres malo(a). Y así todo es y ha sido etiquetado. Más allá de la ropa que usas, mas allá de tu título, profesión y oficio, nada de esto es útil para ti, ni para los que te rodean. Nada de esto es útil al momento de explorar tú esencia, tu naturaleza. ¿Sabes cuál es tu naturaleza?

Todas aquellas preguntas que te victimizan y esas etiquetas, rebasan tus propios pensamientos y emociones dices: “ay no le hago daño a nadie” “ay yo sería incapaz de lastimar una mosca”, pero has generado experiencias negativas en torno a ti mismo(a)… Si tal vez sin darte cuenta, y en el peor de los casos siendo consciente de ello.

Tu creas tus propias experiencias, basta de culpar al vecino, basta de culpar a tu infancia, a tus padres, a tus maestros, a tus colegas, a tus subalternos, ya no tires la bolita.

Reconoce y aprueba tus fallas y cuando digo “aprueba” no me refiero a que las solapes y las mantengas, sino que las veas claramente y digas: “sii yo lo hice”, que veas claramente que tus errores son tuyos, pero a su vez intentes cambiarlos, sin juzgarte severamente, ya que todos en distintas áreas fallamos.

Cuando aceptamos que nuestra realidad y experiencias inmediatas derivan de nuestro HACER, podemos comenzar a sanar nosotros y sanar a su vez nuestras relaciones.

Que reconozcas rasgos negativos tuyos y de los otros, NO te hace malo(a) ni tampoco al otro, no nos hace imperfectos o perfectos, sino diversos, únicos, variados y lógicamente DIFERENTES.

Que si es malo, que si es tonto(a), capaz/incapaz, hábil/inhábil, mejor/peor todo esto es SOLO criterios TUYOS en base a tu propia percepción con esa persona o situación. Comprende de una buena vez que en esta vida NO estas por arriba de nadie.

Cuando dejas de cuestionar a la vida y/o a los demás por lo que pasa a tu alrededor, comienzas a hacerte verdaderamente libre e independiente y como por arte de magia la toxicidad de tus misiles se evaporan y se limpia tu ambiente, tus círculos de amistades se renuevan, personas distintas se te acercan (y tú las aceptas, pues en tu toxicidad solo personas bajo tus parámetros están aceptadas en tu vida), nuevos vínculos nacen, tal vez afectos nuevos se establecen, la cooperación y colaboración llega sola, hay empatía, amor y conciencia real a tu alrededor.

Es darte cuenta de tu naturaleza humana, es como estar en un profundo océano sin ser afectado por la turbulencia.

TARJETA ALMA

Lo más reciente

Más en esta sección