Por: Alejandra Soto Fuentes
El discurso de Michelle Obama hizo énfasis en el significado de que en estos momentos, en Estados Unidos, una mujer tuviera la posibilidad de entrar como Comandante en Jefe de la Casa Blanca. Ese hecho, que parece muy simple, es un momento histórico que marca la visión y la perspectiva de muchas mujeres jóvenes como yo.
La industria, la política, las empresas, la sociedad misma se encuentra ocupada por hombres, eso no significa que las mujeres no existamos, sino que las oportunidades están dadas en masculino. En la política mexicana, al hacer un recuento de los presidentes podemos ver que nunca ha estado una mujer, ¿por qué es eso?. Desde que naces te encuentras dentro de esa idea, de que las mujeres no son capaces de gobernar, y eso no está escrito en ninguna parte, es sólo eso, una idea.
Si revisamos con detenimiento se puede observar que hay muchas, muchas mujeres importantes que han hecho algo para cambiar su mundo. Aung San Suu Kyi, de Birmania, desafió el régimen militar y luchó para tener libertad continuando con el legado de su padre y así forjar un camino de paz lo que la hizo merecedora del Premio Nobel; Malala Yousafzai a su corta edad es reconocida por la lucha por la educación para las mujeres tanto, que recibió un balazo y la convirtió en una persona más fuerte y con convicciones claras para continuar, Malala nos enseña que siempre tenemos que tener “hambre” de aprender. De Michelle Obama aprendo la capacidad para salir adelante a pesar de sus dificultades y la manera en la que ha sabido aprovechar su posición para proponer programas y políticas que han tenido como resultado cambios en su comunidad y en su país. Michelle Obama no sólo es la esposa del presidente, ella por si sola construye su propia historia.
Creo que estás mujeres han revolucionado su vida y la de los que están a su alrededor, sus historias me hacen creer que puedo hacerlo, que puedo lograr influir en mi comunidad y ser líder, que puedo hacer cosas grandes, que puedo ocupar puestos y cambiar historias, que puedo ser dueña de mi propia historia, pero también sé que no solo a mi sino a las otras mujeres, a esas con las que comparto historias, a esas que todos los días se levantan con el derecho a estudiar, a votar, a participar. Las mujeres somos capaces de transformar el mundo.
Alejandra Soto, Tiene 17 años, es estudiante de tercer grado de la escuela Preparatoria Lázaro Cárdenas, le gusta viajar y leer, es hija de Elsa Fuentes y Omar Soto.
