16.4 C
Cananea
sábado, marzo 7, 2026

«Como Cananea no hay dos», historia y vida de Juan Moreno Tapia

Fecha:

Por: María del Carmen Figueroa Soto

Don Juan Moreno juan moreno tapia foto 

Me apasiona platicar con las personas mayores pues siempre tienen maravillosas anécdotas y relatos muy amenos. Sus experiencias y sus enseñanzas de vida me motivan a continuar compartiendo con ustedes esto que tanto me satisface, historias llenas de amor, de calidez humana y sobre todo de grandes aprendizajes. En esta ocasión les quiero compartir el relato de Juan Moreno Tapia.

“Tuve oportunidad de irme de Cananea pero no lo hice. No lo dejo por nada mientras tenga vida…

Juan Moreno relata: Nací el 3 de Febrero de 1926 en Cananea. Mis padres fueron Juan Moreno Tolano, originario de Soyopa y mi madre María Tapia, originaria de Suaqui Grande.  Mi familia la completaban mis hermanos María, Matías, Refugio, Juan y Liborio.

Estudie hasta cuarto de primaria en la escuela Ignacio Manuel Altamirano hasta que un día, siendo yo muy chamaco, le dije a mi madre: – Ya no seguiré estudiando.  Me pondré a trabajar. –  Ella estuvo de acuerdo y hoy me pregunto, ¿cómo es que tuve esa ocurrencia? En fin, la vida me enseño a defenderme y lo hizo muy bien. Hoy tengo 91 años cumplidos, orgulloso de ello,  pues me gradué con honores en la escuela de la vida.

Muy chamaco me fui a  trabajar al Circulo Social Anáhuac e inicie de pinero, oficio que desempeñe con gusto y con el natural alboroto del primer empleo. Solo fue eso mi primer empleo, pues de ahí continúe una vida de trabajo. Al poco tiempo fui ayudante en la barbería de Mr. Johnny Beckham, un norteamericano que tuvo su barbería a un costado de La Francesa, y del cual tengo gratos recuerdos. El inicio como empresario de casinos en Cananea pero la bebida termino con su éxito y su familia, quienes lo dejaron y se fueron a Estados Unidos. Al poco tiempo continúe de mesero, ayudante de cantinas, y en restaurantes, y eso me permitió conocer varias historias, un poco de inglés y a mucha gente. Todo esto hasta el año de 1942, con el inicio de la Planta Nueva en la mina, donde entre otros oficios fui ayudante de cartonero hasta el año de 1944 que inicie en la Casa de Fuerza.

En el año de 1943 me case por primera vez con Thelma Salazar y nacieron mis dos hijos mayores,  María Gloria y Aníbal Moreno Salazar a los cuales después de mi separación crie con todo mi amor y esmero al lado de mi madre. En el año de 1955 contraje matrimonio con Margarita Cañedo y procreamos a nuestros hijos Juan Ramón y María del Rosario Moreno Cañedo.

La casa en donde aún vivo ubicada en Avenida Durango No. 17, era de madera y al estilo oeste pero yo le fui modificando. Desde el día que la adquirí, se me comentó que aquí estuvo Toribio Caballero, aquel al cual colgaron en el puente acusado de robo en el año de 1919. ¡Vaya que mi casa tiene historia! Tanto por los recuerdos que guardo como el altar a mi madre, María, quien fue muy conocida en la comunidad por su oficio de costurera.

Una de las cosas que siempre se me quedaron muy grabados fueron todos esos personajes extranjeros que llegaron a Cananea. Entre chinos, japoneses, árabes, noruegos como Julious Olson, alemanes como el hojalatero Kimy, el Italiano de apellido Grosso, sobresale el norteamericano Billy Felp, conocido como el Fósforo, que tenía una lechería muy grande rumbo al jales, lo que hoy es el camino de libramiento. El tenia de diez a doce personas empleadas y en su rancho tenía vacas finas.  A él se le recuerda como buena persona, pues en varias ocasiones el regalaba leche a los pobladores; además de que ahí se preparaba mantequilla y distribuía leche. Pero en aquellos años que se creó el ejido el vendió todo.  Otro de estos personajes era el médico dentista japonés, de apellido Yida,  único que recuerdo como profesional que ejercía esa labor.

También estaba el árabe de apellido Arti que vivió en la subida de la cuesta al Cuartel Cruz Gálvez con su esposa Julia “la árabe” y los cuales tenían a dos hijas. Una de ellas falleció y la sepultaron en el cementerio viejo. Tenía una sepultura grande y como ellos eran muy ricos, pues el señor Arti operaba en esos tiempos un burdel en Cananea, se daban el gusto y lujo de tenerle siempre encendida una antorcha en la sepultura de su hija la cual construyeron de muy buen tamaño y diseño. Desde su casa alcanzaban a ver que estuviera encendida y cuando ésta se llegaba a consumir enviaba de inmediato a un sirviente a que la volviera a encender.

Otro de mis recuerdos es de quien fuera Presidente Municipal en el período de 1933 a 1935, Ignacio E. Loaisa. Para mí, unos de los mejores presidentes.   El construyó el paso a peatones en el Puente de Arco además de otros puentes para unir algunas avenidas y eso a pesar de que en su período fue una de las peores crisis, pero aún así y con recursos limitados el hizo viaje a la ciudad de México, logrando apoyo para Cananea.

También recuerdo como se veía mucho movimiento en el barrio El Ronquillo, donde predominaban, cantinas, fondas, menuderías, salones, teatros, y cines.  Había una cantina muy famosa, El Infiernito, que tenía una barra la cual había sido traída desde  Missouri, Ohio. En una ocasión, en esta cantina fue asesinado un comandante y después de ese suceso ya no volvió a ser la misma y poco después tuvo que cerrar.

En fin, son muchos más los recuerdos que tengo de mi Cananea, pero sin duda, los recuerdos más importantes son de mi familia, de mis hijos. Hasta la fecha mis hijos y yo somos muy unidos. Ellos siempre están al pendiente de mí, de que no me falte nada.

Sin duda Juan Moreno Tapia es un gran ejemplo de como el cananense siempre lleva en la sangre ese amor por su pueblo. Y así como él, sé que muchos de nosotros opinamos lo mismo – como Cananea, no hay dos.

La imagen de portada es de la casa de fuerza y señalado con una flecha esta Juan Moreno Tapia.

Lo más reciente

Más en esta sección