Érase una vez un día soleado y de verano cuando un jefe de una importante oficina cualquiera que esta sea, ponga usted en su imaginación la que guste; va caminando por el lugar con algunas notas en mano, llega frente a una máquina, cuando de pronto que se acerca un caballero como dice una estrofa de la canción “mujeres divinas” que canta Vicente Fernández y le dice: -No se preocupe señor, ahora mismo lo hago por usted.- Acto seguido mete las hojas en la trituradora y después de una serie de gruñidos y retortijones que hace la máquina salen aquellas importantes hojas hechas confeti. ¡Listo señor!, comenta el empleado-; el directivo pregunta: ¿y? ¿Dónde tomo mis copias? ¡Upss!
Con respecto a la anécdota anterior y situaciones de vida que parecieran cómicas, sí pasan y en veces peores; al final explico. En esta ocasión amigos, nos gustaría tocar un tema no menos interesante pero que tiene que ver con la política y los gobernantes con respecto a las ESTRATEGIAS DE POLÍTICAS PÚBLICAS (algunos no todos). Resulta que en nuestro Estado el pasado viernes 27 de febrero, se abrió un espacio a la promoción de la lectura con el fin de acabar con la apatía de no leer, siendo este un acto que debemos celebrar y aplaudir de pie por todos aquellos que aman leer tanto como a los que nos gustan los dibujos animados.
De acuerdo a la publicidad con que iniciaron, el área encargada de estos eventos se respalda en una estadística o estudios que según sus dichos, los sonorenses leemos aproximadamente tres libros al año, más lo desconcertante aquí es que no dicen quien hizo el estudio o bajo qué argumentos lo hicieron (que bueno que a nosotros y algunos organizadores que publicaron con pequeñísimas faltas de ortografía no nos preguntaron, porque de ser así hubiera bajado a menos 1 quizá, jeje). Después conocimos que efectivamente sí hay una encuesta que arroja el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) para los cuates en la que se habla de lo poco que leemos. Sobre esto no hay duda, sino como llegaron a ese resultado; reconocemos que es un número preocupante, pero también que le hace falta un soporte fuerte a este resultado.
Bien, aunque la historia y el soporte son muy importantes para conocer el problema, Lo dejaremos de lado para poner nuestro granito de arena y ser parte de ese cambio que tanto pedimos y anhelamos apoyando a nuestros gobernantes. Sin embargo creemos que no hay mucha difusión o publicidad acerca de ello. Si queremos REALMENTE acabar con la flojera de levantarnos por un libro y dejar lo más entretenido que hacemos, necesitaremos mejores estrategias (como la de la Librería Ghandi, por ejemplo) o argumentos de CONCIENCIA para ver lo que el gobierno quiere mostrarnos. Quizá sea el momento preciso de dejar de jugar a ser todólogos e invocar a los especialistas en el tema. Hay mucho talento que tienen las profesiones encargadas para hacer mover esa maquinaria pesada hacía un éxito gradual. Los Mercadólogos por ejemplo que saben de estudiar mercado, posicionar y vender. (Apúntense amigos quienes tengan ese conocimiento ;-)…).
Nota muy importante debe ser también los contras que tenemos como lo es lo tardado y desmotivador que resulta en nuestro Estado poder tener al alcance una variedad de libros que en el centro del país o algunos otros Estados se tiene. No es comparación sino medir y tomar en cuenta antes de mencionar que los sonorenses leemos poco. Imaginemos a los pueblos de la sierra sonorense, lo difícil que debe ser que los puedan conseguir. Eso, eso debe ser central antes de calificarnos como no lectores que tampoco nos salvamos pero podríamos acortar ese estándar. Si para que llegue a Hermosillo hay librerías que hasta un mes tardan en conseguirte un libro, imaginemos para que llegue a la sierra alta… ¡pfff!. Deberíamos tener una estrategia como la del refresco rojo de cola, esa que tiene anuncios navideños con osos, que hay por donde sea de ese refresco, podrá no haber luz en alguna comunidad pero si la gaseosa, así deberíamos llevar la lectura.
Amigos no queremos despedirnos sin antes (el que mucho se despide…), lamentar el fallecimiento de un escritor que marcó nuestra época, Umberto Eco, quien entre otras cosas criticó precisamente algo acorde al título del presente escrito y que va más o menos así: “… ahora cualquiera puede escribir mediante las redes sociales cuando antes sólo se hacía en un bar” un hombre que tuvimos la oportunidad de saber de él por casualidad hace algunos ayeres asombrándonos con su capacidad de pensamiento y habilidad para escribir criticando al mismo tiempo.
Ojala que puedan iniciarse con alguna de sus obras o si ya lo conocen que conserven y hagan público su legado a la humanidad. A esta altura ya hemos visto desde finales de los noventas las mezclas de grupos de metal con orquestas sinfónicas hasta los días de hoy grupos versátiles con sinfónicas también, norteños regional cantando algo de metal o rock hasta música clásica fusionada con instrumentos tropicales. Hubiera sido genial que Umberto Eco trazara líneas para algún cantante moderno privilegiado como a nuestro nacional Julión Álvarez para que lo hubiéramos conocido más.
Amigos de antemano muchas gracias por el tiempo a esta lectura. Sabemos que es muy atrevido escribir sin conocer a fondo sobre el tema, esperemos no cuadrar TAN/TAN literalmente en el título del presente escrito, pero lo hacemos con mucho respeto y gusto desde un sentir ciudadano con el ánimo de mejoría continua. Saludos y sinceros agradecimientos.
